La jugada de Álvaro Uribe y unas juventudes revoltosas

HUGO ANDRÉS ARÉVALO G columna“(…) muchos miles de colombianos en todo el país recordaron el Paraíso Perdido (la existencia de la justicia, de la paz, del amor, de la alegría) en un libro, una obra de teatro, una pintura o en una música. Eso tal vez ayuda para algo… tal vez”. María Mercedes Carranza (Colombia: un no-país)

Por: Hugo Andrés Arévalo González

 “Con todo respeto, usted es un hijueputa”, fue la frase lapidaria del joven que acribilló no al ex presidente, sino que consolidó la decadencia de muchos de los jóvenes que hay repartidos en el país y que, con frecuencia, dejan en entredicho su labor crítica cuando apelan a los insultos, entre otro tipo de manifestaciones comunicativas que poco les sirven para debatir.

El jueves 11 de julio de 2013 vino el ex presidente Álvaro Uribe a Palmira, Valle, para hablar sobre su nuevo partido (ahora dos, con el uribismo, aparte de los tránsfugas que todo el mundo conoce): el Partido Centro Democrático que anda en proceso de consolidación nacional con sus nuevas figuras de campaña: Carlos Holmes Trujillo, Juan Carlos Vélez, Óscar Iván Zuluaga. Y hay que resaltar algunas cosas preocupantes. La primera y más grave: la mayoría de personas que asistieron al evento, siguen hablando de ”presidente” y no de ”ex presidente”, hecho que tuvo más incidencia también porque la mujer encargada de presentar a los invitados fue la que comenzó hablando de “Presidente Uribe”. Se debe mencionar también que, como bienvenida, le hicieron a Uribe una valla que se colgó dentro del recinto, y en la cual se destacaba al ex presidente como el ‘Gran Colombiano’ (ver video en 1’’:31’), dado que el controvertido concurso lo había dado ganador entre figuras más importantes para la historia de América del Sur y de Colombia, como: Simón Bolívar, Antonio Nariño, Francisco de Paula Santander, entre otros.

La mayoría de personas que asistieron al diálogo con Uribe eran adultos y ancianos; algunos jóvenes. Esto evidencia que hay una mayor simpatía de  personas entre la adultez y vejez, con las políticas de gobierno tradicionales y conservadoras.

El nivel de desinformación de las personas en general es grave; es increíble la falta de memoria y la facilidad con que los medios cubren los hechos, y eso se vio reflejado en la alta receptividad de la gente con el  ex presidente.

Las pocas personas que fueron a hacerle frente a Uribe de manera ”crítica” con carteles, eran unos jóvenes revoltosos que se quedaron en gritos y en insultos: ”con todo respeto, usted es un hijueputa”, le dijo uno de ellos a Uribe. Gracias a ese joven, siguen estigmatizando a la juventud como rebeldes sin causa. Porque este país es de los que generaliza; el de los que expresa que la primera impresión es lo que vale, sin dar segundas oportunidades a nada ni a nadie.

Momentos antes de que al joven y sus compañeros y compañeras se les permitiera la entrada por iniciativa mesiánica de Uribe, había cánticos a gritos y arengas en contra del ex presidente y sus ocho años de gobierno donde se destacaron los crímenes de lesa humanidad, mal llamados “falsos positivos”. Una vez los agentes de seguridad permitieron la entrada a los jóvenes para dialogar con ellos, según Uribe, porque a los de oposición hay que dejarlos hablar y más si son los jóvenes, el futuro del país; se acerca por fin el grupo de adolescentes y algunos adultos en silencio. Uno de ellos, y el que se mencionaba al inicio de este artículo, fue el que se tomó la vocería del grupo. Comenzó muy informado con fechas, momentos y  versiones de los hechos más controvertidos de Uribe, como: los crímenes de estado (falsos positivos), relaciones de la familia Uribe con Pablo Escobar, etc. Lastimosamente, detrás de toda la excelente argumentación y la buena memoria, olvidó que para debatir hay que dialogar y no insultar, y entonces lo madreó. El ex presidente aprovechó el discurso emotivo del joven para evadir, una vez más, sabiamente, las preguntas fundamentadas, en donde incitó a los asistentes a ver cómo él les daba la palabra a las personas para que ellos atentaran de manera ofensiva contra su integridad: en pocas palabras, se supo hacer el mártir. Y añadía: “pero son jóvenes, y a los jóvenes hay que dejarlos hablar”. Punto para Uribe: las personas sentían a su líder como una persona tranquila y justa y eso les enardecía los ánimos. Se pusieron furiosos y lanzaban miradas de odio hacia los jóvenes mientras estos eran sacados por la seguridad. Ante la respuesta emotiva del joven, tal vez entendida por los años de ausencia de diálogo de Uribe con los ciudadanos; una respuesta emotiva de los seguidores de Uribe: guerrilleros. Los adultos y ancianos tildan de “guerrillero” a todo aquel que no esté de acuerdo con la ideología uribista; persiste la visión maniquea en el país.

Uno de los puntos a favor de Uribe  es que es un experto manejando el discurso, porque sabe evadir preguntas y porque en sus argumentaciones mezcla anécdotas, comparaciones y sobre todo, la cínica calma, unida a su aparente deseo por dejar hablar a las personas, o pedir el respeto por el que le pregunta con fundamentos pero con emotividad, destruyen las posibilidades de que se le tumben su discurso. Y no es que Uribe no argumente con emotividad, pero tiene un potencial de la retórica y una mente profunda más poderosas que el de muchas personas. Uribe es un líder nato, sabe despertar el carisma en la gente por medio de sus discursos, al nivel en el que solía hacerlo Hugo Chávez; puede despertar la ira y la alegría en cuestión de segundos.

El ex presidente Uribe habló del difícil momento económico y productivo de los cafeteros y otros productores colombianos, pero jamás mencionó que dichos problemas eran gracias a los TLC que él impulsó (ver pantallazos de su cuenta de Twitter), en el  que su sucesor, Juan Manuel Santos, simplemente tuvo que sacar su lapicero para firmar.

Sus tres temas seguirán siendo básicamente los mismos: seguridad democrática, confianza inversionista y cohesión social. La minería seguirá siendo una herramienta para explotar a la naturaleza y a sus ciudadanos.

La jugada de Álvaro Uribe es clara: quiere seguir manejando lo que debe ser o no en el país. Pero fuera de esa clara determinación, hay una contradicción: con Juan Manuel Santos se mejoraron las relaciones diplomáticas a nivel internacional, ya. Pero es claro que para facilitar la inversión extranjera, hay que mejorar la imagen del país. Y eso lo ha logrado Santos. El hecho de que Uribe haya dejado de ser presidente, le da la posibilidad ahora de hacerse sentir como un “recuerdo” donde todo fue mejor y eso hubiera sido imposible sin Santos. A Santos se le critican muchas cosas, entre las más graves: los perjuicios de los TLC. Sin embargo, el que abogó con determinación dicho estudio para su aplicación, fue Uribe (ver video de Uribe hablando de las “bondades del TLC”). Así que todo está a favor de Uribe. Porque si hubiera seguido en el poder ejecutivo, lo más probable habría enfrentado a los paros que enfrenta en este momento el sucesor.

Uribe sufre, pero hace cosas que no le nacen naturalmente, para hacerse sentir necesitado: intentó verse como defensor del senador del Polo, Jorge Enrique Robledo, quien fue acusado por el presidente Santos y sus ministros más cercanos, de promover los paros y tener nexos con la guerrilla. Los argumentos para defender al senador, fueron: “el senador Robledo nunca ha sido apologista de la violencia (…) no conozco al senador Robledo agitando violencia. Hemos coincidido en la defensa de los cafeteros y en la minería (…) Hay un problema muy grave de debilitamiento de autoridad por un lado y de falta de diálogo social oportuno. Creo que fueron dos ejes muy importantes de nuestro Gobierno. Eso nos ha llevado a esa crisis y no creo que se vaya a resolver atribuyéndoselo injustamente al senador Robledo”. De igual manera, el ex presidente hace pocos días solicitó una demanda para frenar la venta de Isagén, la generadora de energía nacional que le ha girado al Estado 824 mil millones de pesos (ver noticia). Con la intervención de Uribe fue posible que el Tribunal Administrativo de Cundinamarca suspendiera el proceso de venta.

La jugada de Uribe, entonces, consiste en verse como esencial para una Colombia ensangrentada. La jugada de los jóvenes, es que al ser violentos y ofensivos, usando los insultos y otras formas de violencia, están jugando a nada: perpetúan el ciclo de violencia; están quemando con fuego las posibilidades que tienen de ser la luz de la nueva Colombia; de debatir y cambiar en lo que es necesario avanzar. Lo entendible de todo esto, es que los jóvenes se están viendo presionados a actuar así ante la ausencia de diálogos con ellos y el resto de ciudadanos del país. El insulto aquí es un llamado de atención. Y el entender el porqué de sus reacciones, no es una justificación para que los jóvenes sigan insultando, porque de hecho impide que se les reconozca como personas con argumentos y criterios que puedan aportar soluciones en vez de más problemas y estigmatización.