La corrupción es un gran truco que han adoptado los malos gobiernos para ganar las elecciones. Por ende, ha sido imposible, hasta ahora, ver en la presidencia a un gobierno transparente y que vele por el progreso de la nación.

 

Por Duberney Galvis

La consulta anticorrupción será costosa, pero para los corruptos. Que un ciudadano con su voto pueda poner en riesgo parte de un ‘torcido’ de 50 billones de pesos al año ($50.000.000.000.000) es un gran costo a pagar por el parasitismo de la corrupción. Con estas cuentas significa que a cada habitante de Colombia la corrupción le roba un millón de pesos al año, de ahí que votar contra esto le saldría costoso a los que roban.

Y es sabido que la corrupción es un gran truco que han adoptado los malos gobiernos para ganar las elecciones. Por ende, ha sido imposible, hasta ahora, ver en la presidencia a un gobierno transparente y que vele por el progreso de la nación. Truco que incluyen en las leyes, diseñadas cada vez más en favor de los corruptos y en contra del bienestar de las mayorías. Ya lo describía Tácito, siglos atrás, “cuánto más corrupto es el estado, más leyes tiene”.

De modo que no es gratuita la angustia de quienes dirigen al partido Centro Democrático, el del presidente Duque, por la consulta. Han montado una escena en la que actúan como indignados por los 300 mil millones que costará la consulta, dineros para que la Registraduría adelante la logística electoral que garantice a la gente poder votar contra la corrupción en cada rincón de Colombia.

Por cierto, la cifra equivale aproximadamente a lo que el gobierno Uribe asignó bajo el programa de Agro Ingreso Seguro, entre los años 2007 y 2010, en medio de irregularidades y actos de corrupción. Recursos que en teoría debían ser para campesinos, pero beneficiaron a delincuentes, amigos y financiadores de su campaña, son hechos que no los han indignado. Y al contrario de la lógica de ese tipo de política, de que “cumple la ley sin importar la ética”; la consulta cumple la ley e incentiva la ética.

Lo cierto es que a los corruptos en general se les ve embolatados en el terreno de la consulta anticorrupción. Con engaños llaman a la parte del pueblo en la que aún tienen eco, a no salir a votar, y a cambio, les piden pararse al frente de ellos para que los protejan del abrasador sol en el que se les ha convertido la consulta del próximo 26 de agosto. Bien expresivo para ilustrar lo que puede pasar con el presente caso resulta ser la historia del obeso sultán del cuento “De las crónicas del desierto”, de Jairo Aníbal Niño:

Y el obeso sultán extraviado en el candente desierto ordenó a un esclavo que se colocara frente al sol para guarecerse a su sombra. Pero el esclavo era tan flaco que su sombraje fue apenas un hilo alargado sobre las refulgentes arenas.

Entonces el sultán con un látigo en una mano y su alfanje en la otra, obligó a los demás a que avanzaran en un grupo compacto para que lo protegieran  del sol calcinante.

Al final, el grupo de esclavos se salvó, protegido por la enorme y fresca sombra del cuerpo del sultán degollado.

¡Bastará, entonces, con unirnos y marcar el sí en las 7 preguntas para hacerlos caer!