La paz de Santos: ¡una receta que no podía salir bien!

Los ganadores del plebiscito con Álvaro Uribe, Andrés Pastrana y el ex procurador Ordóñez como cabezas visibles, deberán liderar la presencia de ese medio país que no aprobó ese acuerdo.

 

alvaro ramirezPor: Álvaro Ramírez González

Colombia despertó de una terrible pesadilla. No puede quedar bien una receta hecha por malos cocineros y con malos ingredientes. Eso pasó el domingo 2 de octubre con el plebiscito. El país con 6.5 millones de votos y una mayoría de apenas 54 mil, decidió que esa receta de paz que Santos y las Farc cocinaron no será hoy aplicable como acuerdo de paz.

El Gobierno quedo aturdido ese 2 de octubre al percatarse de que su receta la había rechazado medio país con una precaria mayoría. El palacio de Nariño fue sacudido con ese implacable veredicto. Nunca lo esperaron. He estado escuchando y leyendo con mucho cuidado a muchas personas autorizadas para entender lo qué pasó y lo que sigue. Me interesa más como colombiano, lo que sigue.

Aterrado estoy de la agresividad de muchos pacifistas del SÍ, que ni esperaban perder ni han sabido aceptar ese fallo. Somos dos mitades de un país que votamos diferente pero que de buena fe, queremos la paz. Siento mucho respeto por los del sí que hoy perdieron el plebiscito. Nunca polemicé con nadie. Critiqué y criticó a un pésimo gobernante como Santos pero no dije ni escribí una sílaba antes del plebiscito.

Con un 13% de opinión favorable, Santos perdió el plebiscito; su bloque de unidad nacional no trabajó; se acabó la mermelada. Su Vicepresidente Vargas Lleras y su partido Cambio Radical, totalmente ausentes. La Unidad Nacional queda totalmente fracturada. Ha perdido y están acostumbrados a ganar y a recibir mermelada. Hoy se acabó.

Los ganadores del plebiscito con Álvaro Uribe, Andrés Pastrana y el ex procurador Ordóñez como cabezas visibles, deberán liderar la presencia de ese medio país que no aprobó ese acuerdo.

Timochenko, en un acto de sensatez, entendió ese veredicto y está dispuesto a sentarse con ese medio país a corregir, enmendar, completar y mejorar ese mal acuerdo. Está mucho más sensato Timochenko que muchos perdedores del sí. A Dios gracias.

La renuncia de Santos que reclaman algunos ganadores no resuelve nada. El Centro Democrático recuperó su fuerza como líder del no y es hoy protagonista de primera línea en la política colombiana.

El acuerdo, a juicio de Uribe, no sólo hay que cambiarlo, sino ponerle condiciones de manejo económico, para que sea viable. El manejo económico actual del Gobierno lo hace insostenible e impagable.

La ligereza de resolver el déficit del gobierno después de la feria del derroche, con reformas tributarias asfixiando a un sector empresarial que ya paga el 71% de tributos, destruye la competitividad del país; más malo el remedio que la enfermedad.

Hoy es tiempo de recortes drásticos y austeridad en vez de salir a atracar al pueblo colombiano con un 19% de IVA. Santos ya reenganchó casi todos las 44 mil corbatas inútiles que el Gobierno Uribe con sangre logró eliminar.

Muy duro lo que sigue porque Santos tiene la economía colombiana en muy malas condiciones. El fin del mandato Santos será lánguido. La Unidad Nacional perdió el poder con ese plebiscito.

Santos quedará solo y vencido; se lo buscó. El Centro Democrático pondrá muchas condiciones de manejo económico y de austeridad para aprobar ese acuerdo. Asimismo recuperar la dignidad de las FFMM que ese acuerdo maltrata. También ajustar la visión sobre las tierras que, aparte de repartirlas  en un fracasado modelo, no propone nada.

Faltan muchos temas. Colombia despertó de una pesadilla. Ese acuerdo era ligero, facilista, impagable y claramente dirigido a un modelo socialista trasnochado y fracasado que América Latina está cambiando. Lo del castrochavismo era en serio. O les parece un chiste la destrucción que el socialismo ha hecho en Venezuela?

¡Enhorabuena!

alragonz@yahoo.es