FABIÁN MORALESDe alguna manera se explica por qué ante el actual paro de la UTP el periódico La Tarde ha tomado una posición tan parcial. Cambiaron la investigación por la tergiversación, y a falta de profundizar sobre las peticiones de los estudiantes más allá de la renuncia del rector, se han dedicado a seguir los anuncios que desde la oficina de comunicaciones de la UTP recomiendan. El pleito colectivo lo han pintado como un asunto personal.

Por: Edison Fabián Osorio Morales

La prensa  escrita siempre ha sido un vehículo de influencia de las personas más poderosas con los habitantes del común. La mayoría de veces se convierte en una fábrica que busca inducir la opinión favorable o desfavorable respecto de algún asunto.

En Colombia, desde la época de la Colonia, los medios escritos han estado cerca de los grupos de poder de cada época. En los tiempos de la corona española la imprenta llegó tarde al país dado que el Tribunal de la Santa Inquisición era conocedor del alcance de la palabra escrita publicada masivamente. Durante y después de la Independencia la prensa jugó un papel protagónico para los forjadores de la libertad, fue medio predilecto para difundir las ideas de manera masiva. Antonio Nariño llegó a fundar el periódico “La Bagatela”, al igual que los Federalistas fundaron “Argos”.

En la historia más reciente, hacia finales el siglo XIX y comienzos del siglo XX, aparecen periódicos que al día de hoy aún prevalecen, como El Espectador, El Tiempo y El Colombiano. Desde entonces, la influencia de un periódico de carácter nacional o regional sobre la opinión es evidente, dado que las personas los aceptan socialmente como medios que informan la verdad sobre diversos temas. No hay que ser genio para saber cómo los grupos del poder son dueños de los medios más influyentes, caso Luis Carlos Sarmiento Angulo, el hombre más rico de Colombia, y ahora el mayor accionista del periódico más leído por los colombianos, El Tiempo.

En el ámbito regional se destaca el periódico La Tarde, el cual es manejado por distintos miembros del partido liberal, actualmente su gerente es Juan Guillermo Ángel, ex -alcalde de la ciudad de Pereira, ex – presidente del Congreso de la República por esta colectividad y con cargo en el Consejo superior de la Universidad Tecnológica de Pereira (UTP) como representante de los ex rectores.

De alguna manera se explica por qué ante el actual paro de la UTP el periódico La Tarde ha tomado una posición tan parcial. Cambiaron la investigación por la tergiversación, y a falta de profundizar sobre las peticiones de los estudiantes más allá de la renuncia del rector, se han dedicado a seguir los anuncios que desde la oficina de comunicaciones de la UTP recomiendan. El pleito colectivo lo han pintado como un asunto personal.

Titulares como: “Masivo rechazo al paro en la Universidad Tecnológica de Pereira”, o “El comité intergremial condena paro en UTP” , de la mano de argumentos como que:  “la protesta la hacen algo más  de 100 estudiantes de 17.000 que son”, o que: “los estudiantes, los docentes, los egresados y otros sectores rechazan el paro”, son, en primer lugar, una renuncia a los principios básicos del periodismo. La información veraz y objetiva, junto a la información auténtica que precise conexiones esenciales sin distorsionar la realidad o proporcionar al público material adecuado que le permita formar una idea exacta y comprensiva del mundo, quedan en el tarro de la basura y son remplazados por posiciones editoriales. En segundo término, este tipo de contenidos inducen a la población risaraldense a crear una opinión desfavorable para los estudiantes de la UTP y su legitimo y constitucional derecho a la protesta,  a su vez que artificialmente infla la postura de pequeños líderes y  grupos de bolsillo amigos el rector Luis Enrique Arango quienes no gozan de legitimidad dentro de su gremio como ASDOUTP o la Asociación de Egresados.

De igual forma, poner en entredicho la decisión de los estudiantes en la asamblea, es como hacerlo con la legitimidad del señor gerente del periódico La Tarde, Juan Guillermo Ángel, cuando fue Senador,  suponiendo que sus votantes fueron una suma pírrica comparado con la población apta para votar. Guardan silencio profundo ante el hecho de que el director del diario La Tarde, desde su cargo en el Consejo Superior, no solo ha votado por la reelección del rector, sino que ha apoyado las políticas antidemocráticas y en detrimento de calidad por las cuales en estos momentos  justamente protestan los estudiantes.

No es nuevo el descalabro informativo del diario La Tarde, de marcada vocación liberal. Desde que llegó a su gerencia el señor Ángel, este diario ha perdido objetividad y por lo que se alcanza a leer, es una hazaña que este medio publique una noticia que no maneje la línea de pensamiento de su gerente.

Ganarse la credibilidad se logra con profesionalismo, cualidad que le ha faltado al diario La Tarde en los últimos tiempos.