El profesorado, de puertas para afuera, ha quedado arropado por un preocupante silencio respecto a las condiciones laborales, en parte porque el sindicato profesoral ASPU está débil luego de las reprimendas políticas del anterior rector, las que el actual llegó a adobar.  

 

Duberney Galvis (TLCLDLR)Por: Duberney Galvis*

Lo que está sucediendo en la Universidad Tecnológica de Pereira (UTP) es grave. El cacareado “cambio” ante la salida del anterior rector Luis Enrique Arango y la llegada de la familia Gaviria Trujillo, en cabeza del Dr. Luis Fernando Gaviria, fue un refrito.

El Dr. Luis Fernando ha introducido medidas regresivas que ni Luis Enrique Arango había logrado. Él cambió el estilo “careador” de Luis Enrique por el de la cooptación. Así, por ejemplo, ha logrado darle un tufillo policivo a la vigilancia privada sin encontrar mayor resistencia. Ha conseguido que una parte de la representación estudiantil, el espíritu democrático de la universidad pública, ande con actitud de porrismo ante su rectoría. El profesorado, de puertas para afuera, ha quedado arropado por un preocupante silencio respecto a las condiciones laborales, en parte porque el sindicato profesoral ASPU está débil luego de las reprimendas políticas del anterior rector, las que el actual llegó a adobar.

La gravedad es tal, que pasa de agache una reforma de carácter retardatario al reglamento estudiantil. Reforma que fermenta el neoliberalismo asentado en la rectoría de la UTP. Contiene artículos que sancionan desde afrentas a la bandera, estereotipo gringo, hasta las osadías de criticar a las directivas y señalar su vinculación política, buscan decretar la crítica “apolítica”, esa que publicitan los gomelos-preppy del establecimiento. Encarna el contenido castigo disciplinario a los mecanismos civiles desarrollados por el estudiantado para protestar contra nocivas políticas universitarias y estatales. Ahora, quienes emiten políticas objeto de protestas pretenden imponer así la aprobación a la protesta. Más de una nariz entre solo diez es capaz de oler lo que aquí pudre. Ya con ironía algún docente replicó que la situación da hasta para “extrañar” a Luis Enrique Arango.

Para resaltar, la constancia que está dejando el periodismo independiente de Pereira, ha retomado y profundizado las denuncias que encabezó la Junta Directiva de ASPU durante el 2014. Una luz que presiona sobre la corrupción universitaria, relación antagónica que en la UTP han logrado hacer tomar de la mano. Al respecto buscar ‘carrusel académico’ en www.traslacoladelarata.com

Agregar que a la Tecnológica y la ciudad de Pereira las moldean por igual. El cambio de rector, como el de alcalde, quedó en cacareo. Cambian nombres y rotan partidos que mal gobiernan la ciudad y, traigo a colación, les importa un “pito” la universidad. ¿Acaso habrá dirigencia en la región que se duela y actúe ante la degradación de la Tecnológica? Cae de esencial centro universitario a fortín electoral, con turno ahora para el liberalismo que, a línea del santismo, coopta cuanto puede y durante el festejo decreta fortificar el muro que los separa de las masas. Por ahora, en la escena, brindan los que salieron, brindan los que llegaron, y titubean los que padecen.

A bien quedan fogones de oposición democrática en la UTP, pero requieren que la comunidad universitaria -estudiantes, profesores y empleados- agiten la “china” con más esfuerzo para contrarrestar los vientos de cooptación.

*Twitter: @DuberneyGalvis