Las disputas por el espacio público son de vieja data. Comprometen intereses de particulares y derechos colectivos, con argumentos que, desde muchas perspectivas, se pueden rebatir.

MARGARITA-CALLE-1Por: Margarita Calle

En nuestro contexto, por ejemplo, desde hace un rato se miden el pulso los representantes de los gremios y los comerciantes con el gobierno local y la sociedad civil, a raíz de dos iniciativas que han ido ganando adeptos y sentido de apropiación por parte de los ciudadanos: la vías activas y el viernes peatonal de la Calle de la Fundación. Señalan los detractores de estas iniciativas, que el comercio se ve lesionado por la merma en sus ventas, lo que desestimula su actividad principal.

A pesar de que nunca he participado de las vías activas, sí he podido observar los grandes beneficios que esta actividad le aporta a la ciudadanía y el cambio en la percepción que vamos teniendo de una ciudad que, durante medio día, le posibilita a la población disfrutar de unos cuantos kilómetros de sus vías, sin la presión del acelerador y el ruido de las bocinas, que tanto nos agobian toda la semana. Sin embargo, como importa más el interés individual que el colectivo, los comerciantes, con la vocería de los gremios, presionan porque se clausure este espacio, aduciendo, estrictamente, razones económicas. Nada más.

Por iniciativa de un grupo de la sociedad civil, se consiguió que la Calle de la Fundación, que aspira a convertirse en un lugar emblemático de Pereira, se destinara al disfrute de los ciudadanos un día, de los 30 que tiene el mes. Algunas dependencias de la Administración Municipal se han esforzado por ayudar a transformar este espacio con actividades lúdicas y culturales que, además de recrear o entretener, contribuyan a recuperar nuestra sensibilidad y compromiso frente a otros valores de la vida colectiva. Si bien pueden existir críticas sobre la pertinencia de actividades que se han presentado en este espacio, debemos ser capaces de reconocer lo que, en términos de cultura ciudadana, convivencia y cohesión social, representa esta iniciativa, para no ceder ante el reclamo de los gremios que, con el mismo criterio que ya señalamos arriba, sólo quiere privilegiar el comercio.

Qué bueno sería que, en lugar de boicotear estos proyectos, los gremios sirvieran de voceros para acercar a los comerciantes a la comprensión de lo que representa aportar a la construcción de una morada más hospitalaria, estética y sensible para todos, por fuera de otros prejuicios y percepciones que, seguramente con una participación más comprometida y responsable de todos, se pueden transformar en oportunidades.

* Directora Maestría en Estética y Creación, Universidad Tecnológica de Pereira