VICTOR ZULUAGALas razones para que fuese tan agitado el siglo XIX es necesario buscarlas en el modelo de nación que se quería construir: si laico o confesional, si centralizado o descentralizado; si proteccionista o librecambista.

Por: Víctor Zuluaga Gómez

Ya fundada la aldea de Pereira en 1863, fueron varias las guerras que padeció hasta finales del siglo.

Las razones para que fuese tan agitado el siglo XIX es necesario buscarlas en el modelo de nación que se quería construir: si laico o confesional, si centralizado o descentralizado; si proteccionista o librecambista. De esa manera, se fueron perfilando los dos partidos políticos tradicionales, desde luego con ciertas contradicciones al interior de cada uno de ellos. Así, por ejemplo, podríamos decir que mientras los liberales eran partidarios de la Federación, muchos liberales dedicados al comercio preferían un régimen centralizado políticamente. Y estas divisiones fueron y siguen siendo frecuentes entre los dos partidos.

En el año de 1875, por ejemplo, el liberalismo se encontraba dividido entre Radicales e Independientes. Al presentarse a elecciones, Aquileo Parra representaba a los Radicales, mientras que por los Independientes lo hacía Rafael Núñez. Finalmente ganó Aquileo Parra y ante el anuncio de una reforma en donde se establecería la educación laica y gratuita, los conservadores se alzaron en armas y declararon la guerra. De dicha guerra, en Pereira, hay algunos documentos, pero infortunadamente el apoyo que ha existido para la revisión de archivos ha sido nula, por parte de las administraciones municipales y departamentales.

He aquí uno de esos documentos:

“Cartago noviembre 16 de 1876.

Señores: Aquileo Parra

Presidente de la Unión.

Os saludo cordialmente y tengo el honor de participaros que ayer, a las cuatro de la tarde, los batallones Zapadores, 14 y 4º, ocuparon el Alto del Nudo y San Francisco; dominan las trincheras del Otún e interrumpen la comunicación de éstos con las fuerzas que tenían en Segovia (Marsella).

Están perdidos: o pelean hasta morir o se rinden si no es que marchan para Manizales, como lo supone el General en Jefe.
 Como siempre estamos a vuestras órdenes, Tomás Rengijo.

El General Delgado ocupó a Pereira con tres de los cuerpos de división de mi mando, y allí les ha causado algún estrago.
 Julián Trujillo”. (Diario oficial, No. 3854).

De su paso por la ciudad dejaría huella Tomás Cipriano de Mosquera cuando fue derrotado en Manizales por el General Henao y también los Generales Payán y Obando cuando el Cauca se rebeló contra el poder central al mando del conservador Mariano Ospina Rodríguez, tal como lo anotamos anteriormente.