La visita de este carismático Papa deja grandes enseñanzas, especialmente para un sector, su propio sector, la “oficial” Iglesia Católica.

 

Por Adriana González Correa

Católicos y no católicos tuvimos cinco días de obsesivos despliegues mediáticos frente a la visita del Papa. No se si calificarlo de que no es para menos, me cuesta un poco cuando creo en la existencia de un Estado laico como el reconocido desde la Constitución Política de 1991.

Pero hay que reconocer que la visita de este carismático Papa deja  grandes enseñanzas, especialmente para un sector, su propio sector, la “oficial” Iglesia Católica.

Es más que claro que la Conferencia Episcopal de Colombia se declaró ausente del impulso gubernamental del plebiscito para la paz, incluso hicieron una declaración pública en la cual afirmaron que invitaban a votar en el referendo dejando libre al elector en su propia opinión, esto es que no buscaban influir por el Sí o por el No.

El tema de la paz es uno de esos muchos que está expuesto al criterio de estar con ella o contra ella, no admite términos medios o posiciones ambivalentes, se está con la paz o simplemente no se está con ella.

Sin embargo, la Iglesia, que tiene como ejemplo la famosa frase de Jesús: “el que no está conmigo, está contra mi”, en el plebiscito para la paz hizo caso omiso de las enseñanzas de su gran maestro y en un discurso poco coherente prácticamente dio la espalda al proceso.

Pero no termina la historia en ese evento. Durante la preparación de la venida del Papa la Conferencia Episcopal informó, afirmó y declaró insistentemente que Francisco venía solo en una visita pastoral, incluso contra las propias declaraciones del Papa cuando el año pasado afirmó que vendría a Colombia si se firmaba la paz.

Pues bien, cada una de las homilías y discursos del Papa Francisco durante su estancia en Colombia, estuvieron revestidas de un apoyo decidido a la paz, sin ambages, sin titubeos, sin miedos y con contundencia cada una de sus palabras fue del llamado a la reconciliación y la paz.

Me atrevería a calificar el hecho como una bofetada a esa Iglesia católica colombiana que tiene un alto predominio conservador y que es la que se oye desde la Conferencia Episcopal, una iglesia que se sostiene en los pilares del medioevo, que poco evoluciona aunque sea la causa de su propia destrucción.

Faltaría a la verdad si no advirtiera que un importante sector de la Iglesia católica, no tan oficial como la Conferencia Episcopal, ha acompañado este proceso, y así como se vieron muchos sacerdotes desde el púlpito afirmando que los Acuerdos de La Habana imponían la ideología de género, también hubo muchos que desde sus sermones impulsaron el ‘Sí’.

Esperemos que la visita del Papa y su mensaje decidido hacia la reconciliación sirvan de enseñanza a sus propias ovejas, que parecen descarriadas y ausentes para seguir el camino de su pastor, un hombre que sin duda llena de esperanzas a sus feligreses y genera simpatías entre los no creyentes.

@adrigonco