elbert coesLa clausura del festival no fue menos agradable que el resto de actividades, puesto que en ella las interpretaciones de los diferentes artistas focalizaron el tema principal; la melodía andina, la canción social, los coros, expresaron sus anhelos de dar fin al conflicto armado.

 

Por: Elbert Coes

Una vez más es permisible hablar del Festival Departamental de Artistas por la Paz, Fedearpaz Risaralda, que se realizó por primera vez en la ciudad de Pereira y que tuvo magnífica acogida y adecuada participación de talentosos artistas nacionales e internacionales. Desde su inauguración el miércoles 15 de julio, con una comparsa liderada por un grupo de jóvenes de la Andes, el evento asumió la solidez y la convicción necesarias para enviar un mensaje claro al pueblo colombiano.

En el marco del Festival se exhibieron creaciones artísticas en el hall del instituto de cultura, dentro del contexto del conflicto y el posconflicto, de los autores Hernán Dallos, Guiomar Minnota, Ruth García, Silente Abstrusa, Miguel Hernández, Carolina Galeano, María Chávez, Joani Vásquez, Stiven Molano, Pablo Tamayo, Diana López, Eduardo Tusset y Juan Chica. Seguido a esto se presentó el conversatorio Poesía y paz en la sala general de la biblioteca Ramón Correa Mejía, con la participación especial de los poetas internacionales Jamila Medina, Marco Pogacar y Wiston Farrel, quienes más tarde harían parte del recital Poesía por la Paz junto a Diego A. Vélez Quiroz, Giovanny Gómez, William Marín, Andrés Galeano, en una velada hermosísima bajo una noche de brisa en el parque Olaya Herrera. Al mismo tiempo se realizaba otra gala poética en la biblioteca Andrés Caicedo, de Frailes, donde estuvieron presentes Julián Chica, Merardo Aristizabal, Jaiber Ladino, la fuerza joven de Cueva de Transgresores, entre otros, demostrando que la Paz es tema de todos.

El festival continuaría el jueves 16 con una jornada exclusiva de teatro, que si bien las presentaciones tuvieron sede en la Universidad Libre Pereira, de Belmonte, y en La Textilería, ésta ya había comenzado el día anterior con las obras Los Quijotes de la paz del grupo de teatro Blanco y Negro, y Agua vida del Colegio Liceo de Occidente La Celia, en el Terminal de transportes de Pereira.

En la sede Belmonte de la Universidad Libre de Pereira el grupo de la misma universidad presentó la obra Choque, cuyo trabajo expuso la mala condición laboral que hay en nuestro país, nada ajena a la tan anhelada paz, y seguido a ellos se vio Es tiempo de ser fantasmas, una obra bellísima del grupo de teatro de Palmira, que aguijoneó la noche al tocar el tema de los mal llamados falsos positivos a través de un personaje macabro de nombre “El ser de las sombras”. Este día contó también con la participación de El búho mágico (títeres), del barrio Tokio, que de este modo hizo sentir su presencia en el festival.

La jornada del viernes se desarrolló con la participación exclusiva de tres ponencias excepcionales, de las que cabe resaltar el discurso del actor y filósofo Luis Jiménez sobre el papel del campo en el conflicto interno, el trabajo musical relativo al concepto de paz de Julián Rodríguez y las memorias de Patricia Ariza referentes a la responsabilidad que siempre ha tenido y debe tener el arte en la difusión de la paz nacional.

La clausura del festival no fue menos agradable que el resto de actividades, puesto que en ella las interpretaciones de los diferentes artistas focalizaron el tema principal; la melodía andina, la canción social, los coros, expresaron sus anhelos de dar fin al conflicto armado.

Es de resaltar que el Festival Departamental de Artistas por la Paz siguió su curso a pesar de las negativas y las trabas impuestas por los organismos de orden público a los que se acudió. Algunas instituciones como las empresas prestadoras de servicios públicos, e incluso aquellas como el Instituto Municipal de Cultura, que por ser el arte la razón de su existencia, estaban obligadas a servirle al festival, se abstuvieron de apoyarlo de manera contundente por la llamada Ley de garantías. Ley creada para regular la corrupción, y al parecer también para impedir que el dinero tenga un flujo crítico, inconveniente para los intereses gubernamentales. Claro, el foco debe estar ahora, única y exclusivamente, en las elecciones, incluida la atención de los artistas. Cualquiera creería que el sistema es equitativo, porque durante tiempo de campañas también se ven artistas al lado de los candidatos. Pero ya todos sabemos que incluso estos artistas prosélitos quedarán desamparados después del 25 de octubre.

En fin, este discurso no es más que para resaltar la labor de todas las organizaciones que con entrega, amor y valentía llevaron a cabo el desarrollo de un festival que no tenía un peso por presupuesto y que aun así ha dejado clara su pretensión de continuar y fortalecerse, con o sin apoyo estatal, pues sus integrantes están plenamente convencidos de que el evento está llamado a ser atractivo por voluntad propia, capaz de involucrar en el proceso por la paz a entes nacionales e internacionales, más allá de que el conflicto sea «interno», y de que se halle en manos de las instituciones públicas la obligación de motivarlo.

Así, se agradece sobremanera a las organizaciones Cespaz, Festival Internacional de Poesía de Medellín, Polifonía, Diámbulos, Sindicato de Educadores de Risaralda, Andes, FEU, Colectivo Bertolt Brecht, Cueva de Transgresores, RAPSO, Fundación el Teatro Vive de Palmira, Coeducar, Asociación Colombiana de Estudiantes Universitarios, Corporación Déjalo Ser, La Textilería El Paso, Cámara de Comercio de Pereira, CUT, Universidad Libre de Pereira, Hécate, Codelmar, Tras la cola de la rata, entre otras. Y por supuesto a los líderes de un proceso que genera esperanza en todos, jóvenes y adultos, personas naturales y jurídicas, para la consecución de un mejor país: Eduardo Pulido García, Diego Alexander Vélez, Nayibe Rivera Fernández, Oscar Andrés Gómez, Cristian Camilo Salazar, Alexis Barrios, Alba Nuri Orozco, Tatiana Aguirre Montenegro, Natalia Montenegro, Jorge González Tamayo, Sandra García, y todos aquellos que hicieron, y seguirán haciendo, que este proceso sea posible. A ellos, como a todos los que participaron en el festival, muchas felicidades y sincero agradecimiento.