La marcha del viernes es un llamado a la sociedad civil organizada. Se ha encendido una alerta. La política del siglo 21 es con acciones, es performática, los ciudadanos de Cerritos, Cartago y La Virginia realizaron actos de gran contenido simbólico y político. Bien por ellos. Felicitaciones.

 

Por: Hernán Roberto Meneses M.

El Comité Cívico Empresarial de Risaralda, las comunidades de Puerto Caldas, Caimalito, los residentes de Cerritos, especialmente del tramo Cerritos – Cartago, las comunidades de la banca del ferrocarril, Galicia, Belmonte y la ciudadanía de Cartago, concurrieron el pasado viernes 29 de junio de 2018, en marchas originadas en Cartago y Cerritos, al Peaje Cerritos II. La consigna de estos ciudadanos es simple: el recaudo del peaje iguala las inversiones del concesionario en julio de 2019 (estimaciones de ANI en derecho de petición respondido el 12/02/2018); en consecuencia, debe cesar. O bien, cobrarse solo los costos de mantenimiento (en términos de la jerga técnica Capex=0, no hay inversión, solo operación, Opex).

El símbolo de la marcha fueron un ataúd sobre un jeep Willys de color negro, el peaje debe morir en julio de 2019. También hubo plañideras, por supuesto quienes más lágrimas derramarían son los concesionarios. Alegraban la ocasión papayeras y emotivos ciudadanos con arengas: “No + Peaje”, “Muera el Peaje”, “Llevamos más de 40 años de Peaje”.

La protesta es un paso más de una comunidad, pues por los canales de la participación, el derecho de petición, las “socializaciones” amañadas, y después de múltiples comunicaciones a la ANI, Min Transporte, Alcaldía de Pereira, Gobernación de Risaralda, no consiguen dar siquiera trámite a la solicitud de retiro o modificación; en cambio, el curso de una solicitud del Concesionario Autopistas de Occidente para extender por 27 años el peaje, para realizar una obra (doble calzada Cerritos-La Virginia) por fuera de la actual vía concesionada (Pereira – La Victoria), ese sí avanza y está a punto de obtener la aprobación de ANI, con la complacencia de las autoridades locales, léase, los de la vista gorda.

El municipio de Pereira (Alcalde – Planeación) peca por omisión al callar ante la construcción de la doble calzada Cerritos – La Virginia, aduciendo que se trata de una vía nacional, como si Pereira fuera una finca, no existiera POT, Plan Vial e intersecciones, Plan de Movilidad. El Departamento, por su parte, no mide las consecuencias de hipotecar por 27 años el recaudo de un peaje, sin medir los impactos, la conveniencia de obras similares, o bien otras fuentes de financiación para conectar a Pacífico III. No se objeta a particulares ejecutando obras, pero sí es cuestionable la planeación y priorización de las obras, en manos del concesionario en Bogotá.

En Cerritos II se registró en 2017 un Tráfico Promedio Diario (TPD) de 11 mil vehículos y se recaudaron $57 Mil Millones. En el horizonte de la concesión (27 años) estamos hablando de $1.54 Billones. ¿Cómo gastarse ese dinero?, ¿se lo dejamos a otros?, ¿al concesionario? ¿Qué hacer con ese dinero?, ¿lo que diga el concesionario? Si es así, entonces, ¿para qué autoridades?

La marcha del viernes es un llamado a la sociedad civil organizada. Se ha encendido una alerta. La política del siglo 21 es con acciones, es performática, los ciudadanos de Cerritos, Cartago y La Virginia realizaron actos de gran contenido simbólico y político. Bien por ellos. Felicitaciones.

Corresponde a la Sociedad Civil Organizada acompañarles. Mi solidaridad.