Freddy-Alan-Gonzalez-Salazar¡Noche de pájaros! ¡Cuánta inconsciencia, ay, en olvidar los muertos que ha generado esta falta de dignidad humana! Cuando se cierran, en caso de disturbio, ya común en cada supuesta fecha de precios especiales, las salidas de emergencia de estos lugares “públicos”, se demuestra la falta de cuidado por la vida.

Por: Alan González Salazar

Soy un cobarde ante el hombre de la multitud, ese ser que pierde su identidad al ser masa, inconsciente social y fuerza bruta de la desprotección. Quién lo dirá: una noche de espantos. Se agolpan los padres y sus hijos, se celebra la vida renuente y detrás de las risas sobrevive aún la perplejidad grotesca de vernos absurdos, precipitándonos hacia el olvido, perdidos en un detalle de lencería, tras un velamen.

Se agradece que no haya nombres sino personajes, los mismos que se precipitaron como una bandada de pájaros ciegos, con su furia contenida y callada, contra los muros. Masa inconforme, insatisfecha que grita, hiere, desborda las cárceles, los hospitales, los cementerios.

Aquí, en Pereira, no es posible la vida: nos gobiernan los ingobernables.

¡Noche de pájaros! ¡Cuánta inconsciencia, ay, en olvidar los muertos que ha generado esta falta de dignidad humana! Cuando se cierran, en caso de disturbio, ya común en cada supuesta fecha de precios especiales, las salidas de emergencia de estos lugares “públicos”, se demuestra la falta de cuidado por la vida.

Con tranquilidad se tipifica un secuestro simple en el actuar de los empleados del Éxito, quienes para proteger sus negocios son capaces de tomar las decisiones más brutales y apresuradas: debido a la amenaza de asonada que se presentó la noche del 31 de octubre en la plaza, nuestra Plaza Cívica, donde los agentes de seguridad de los “mata pobres” hacían patria tratando de aprehender torpemente a quien se les cruzara, los empleados entonces, como digo, del Éxito, decidieron cerrar sus puertas para salvaguardar, no a los niños, sino su dinero. ¡En la ciudad sin puertas!