…lo más horrendo y sobre lo se debe que advertir, es que a los muchachos que firman su primer contrato laboral, las oficinas de recursos humanos, sin preguntar, los están afiliando a un fondo privado de pensiones…

 

Por: Iván Rodrigo García

Ahora que los primeros jubilados del régimen pensional privado están reclamando su pensión y que otros miles se aproximan a la edad de jubilación, se están encontrando con que sus mesadas no son ni el pálido reflejo de los pajaritos de oro que les pintaron con cuentos chinos. Son una miseria.

Y están furiosos, los unos, por el engaño, y los otros, porque no los dejan regresar al régimen pensional subsidiado, es decir, a Colpensiones, de donde nunca debieron moverse. Por eso los fondos privados de pensiones están protestando por el artículo incluido en la ley del presupuesto que permite la forma rápida de regresar a Colpensiones que, aunque ya está legalizada, los fondos privados de pensiones privadas impiden que se haga y es necesario presentar una tutela para lograrlo.

Es por esto que esos fondos privados de pensiones están acosando al gobierno para que presente y apruebe una reforma pensional cuanto antes. Hay que estar alerta.

Pero, lo más horrendo y sobre lo se debe que advertir, es que a los muchachos que firman su primer contrato laboral, las oficinas de recursos humanos, sin preguntar, los están afiliando a un fondo privado de pensiones, por ello, y si logran aprobar la reforma pensional que proponen los fondos privados, a todos esos muchachos les será imposible hacerse afiliar en el régimen subsidiado de pensiones o Colpensiones.

Ojo con su pensión. Si bien ahora cuando se es joven y saludable no parece importar que algún día se va envejecer y se va a jubilar, ya agradecerá haberse afiliado a Colpensiones, tendrá una pensión más digna que aquella ofrecida por un fondo privado, cuyo valor está establecido por las ganancias que obtenga ese fondo con sus inversiones en el mercado financiero. Como quien dice, pierde el cotizante y siempre gana el fondo.

Y, para acabar de ajustar, los fondos privados, sus políticos de bolsillo y los medios de comunicación a su servicio como maquinaria de propaganda, están promoviendo una reforma pensional para la que dicen proponer como la solución a una necesidad de cobertura para un mayor número de personas.

Pero eso no es cierto, por lógica y por ley, los afiliados a los fondos de pensión, privados o subsidiados, son aquellos que tienen un trabajo formalizado por un contrato laboral o de servicios, que ojalá fuera digno y bien remunerado.

Así que ese es otro engaño, como si los millones de personas que trabajan sin contrato ni protección legal de su seguridad social, se les fuera a garantizar una jubilación, al menos, digna. La ley exige que toda persona con un contrato de trabajo esté afiliada a la seguridad social, es decir, salud en una EPS y jubilación en un fondo de pensiones.

Mejor dicho, así que la cosa es crear más empleos formales.

Un recuerdo. Cuando quisieron desmantelar y privatizar los servicios de salud existentes hasta la década del 90, la gran promesa y el gran cuento chino fue el mismo engaño, garantizar la cobertura universal, la que podría haberse resuelto de otra forma, porque como están las cosas, los únicos que lograron fue enriquecer más a unos pocos, y condenar al dolor y al sufrimiento al resto de usuarios de EPS e IPS en un servicio cada vez más depauperado.