Extraña sensación quedó en el paladar Matecaña por la forma como afrontó el juego ya que una cosa es perder con las botas puestas y otra diferente es cuando se sospecha que la derrota fue deliberada.
Por: Juan Manuel Toro Monsalve
Pasó un año más; siguió de largo para la fanaticada del Deportivo Pereira. Condenado en el descenso intentó volver al camino que por tradición no debió abandonar. Errores, desaciertos y una crisis institucional pasaron factura en 2012 con un fracaso que por ahora no encuentra culpables. Por tal motivo, un año más deberá recorrer Pereira por el tortuoso camino de la B en Colombia.
Atrás queda la ilusión y la alegría del hincha; la desazón de nuevo los invade por el deseo de ver a su escuadra triunfalista. El espejismo de una campaña de 43 puntos en 18 fechas, sumado a una imbatibilidad en casa hizo pensar a muchos que el tiquete a primera estaba sobre la vuelta de la esquina. Sin embargo, llegó el momento de la verdad y de un solo plumazo, los Matecañas sucumbieron en sus aspiraciones. Se reviven los fantasmas del viejo Unicosta, aquel que en 1997 lo sentenció por primera vez al complicado torneo de la B.
Un partido fue clave para tirar al lastre ese sueño de retorno. Autónoma, equipo sin tradición en el fútbol colombiano, eliminaba a Pereira del Torneo Postobón; y con goleada abordo. Extraña sensación quedó en el paladar Matecaña por la forma como afrontó el juego ya que una cosa es perder con las botas puestas y otra diferente es cuando se sospecha que la derrota fue deliberada.
Así mismo, una fanaticada indignada que no se merece el equipo que tiene; la ciudad tampoco. 68 años naufragando en busca de títulos pero no ha podido conseguirlos. En el presente una dirigencia de buenas intenciones pero que solo busca el lucro propio. Hay que decirlo, la administración de los López carga con una cruz en su historial: el lastre de un año sin ganar entre 2010 y 2011, un descenso grotesco el año pasado, una crisis que tocó fondo en 2012 con pérdida de reconocimiento deportivo y la suspensión de competencia durante un mes. Mucho tumbo y nada de gloria le han dado en definitiva, a Pereira.
A su vez, el negocio del fútbol y más en la B, es fructífero. Cerca de 231 millones de pesos por concepto de televisión recibe de forma mensual Pereira y su estadía en la segunda división por larga que sea, le permitirá seguir disfrutando de privilegios como si jugara en la Liga Postobón gracias a su condición de socio fundador de la Dimayor.
Es una lástima, eso solo pasa en Pereira. No hay dolientes, los hinchas son impotentes, el equipo pregonado a los cuatro vientos como patrimonio de ciudad es cosa del pasado y hoy es una empresa más en el abanico de negocios de una familia. Es duro decirlo, pero “Pereira es una ciudad de primera categoría con dirigentes apenas de tercera”, célebre frase de Henry Carvajal, periodista deportivo local.
De ese modo, un nuevo traspié en la amarga historia de Deportivo Pereira se llevó el año en curso. El 2013 será de revancha para una institución que todavía carga con los errores del pasado pero que quiere levantarse por fin de sus cenizas que cada vez terminan por consumirlo. Mucho se ha dicho pero esta debacle espera los responsables, mientras tanto algún día se sabrá lo que quedó en el estadio de Sabanalarga, se pasó del cielo al infierno en solo 90 minutos.


