Qué hubiera dicho Heráclito de vivir en estos tiempos, seguro su pensamiento hubiera cambiado y la sentencia filosófica se transformaría en una pregunta: “¿podemos bañarnos en ese río?”

 

Por: Christian Camilo Galeano Benjumea

Heráclito utilizó la imagen del río para describir el cambio perpetuo de la vida, nadie se baña dos veces en el mismo río, sentenció. En la actualidad los ríos siguen siendo metáforas de la vida del hombre, pero no representan un eterno movimiento, ahora son cloacas, vertederos de basura, símbolos de muerte.

Cada sociedad tiene formas particulares de representarse, los griegos se valieron del pensamiento y los elementos del mundo para dar forma a sus ideas sobre el arte, la vida y la muerte. Hoy, la sociedad tiene a la basura como símbolo de su quehacer.

¿Cuál es la historia de la palabra basura? Lo que primero hay que destacar es que proviene de dos variantes del latín, versura y verrere: que indican la acción de barrer o limpiar. Barrer aquello que ya no sirve, desplazarlo y dejarlo a un lado para que todo pueda estar en orden.

En este orden de ideas, es comprensible cómo las personas utilizan los ríos de basureros a donde van a dar todos los desperdicios del hogar: pañales, plásticos, químicos, porque lo que ya no sirve es mejor que se vaya. Qué hubiera dicho Heráclito de vivir en estos tiempos, seguro su pensamiento hubiera cambiado y la sentencia filosófica se transformaría en una pregunta: “¿podemos bañarnos en ese río?”.

Como si esto no bastara, los ríos han cumplido la función de cementerios, allí han ido a parar cientos de cadáveres de personas asesinadas. Aquellos grupos encargados de la mal llamada limpieza social y de barrer de personas indeseadas las calles de los pueblos y ciudades, han lanzado lo que no sirve de cada pueblo al Cauca o al Magdalena, para que lo malo se lo lleve la corriente.

La paradoja radica en que la vida surge del agua, sin ésta es imposible que la vida en el planeta se mantenga y el hombre, en un acto que podría considerarse guiado por una pulsión de muerte, contamina aquello que da la vida. Esta idea confirma que el hombre no busca lo más beneficioso para sí; en realidad, en muchas ocasiones se lanza en empresas que podrían considerarse suicidas.

La sociedad actual pilotea un kamikaze que busca estrellarse contra la Tierra. Solo basta ver las toneladas de basura que salen a diario de los centros urbanos para darse cuenta la cantidad de desperdicios que se generan, objetos inservibles y el riesgo que esto implica para el planeta. Ahora bien, cabe preguntarse: ¿esta basura puede ser reutilizable? La respuesta obvia es sí. Gran cantidad de los materiales o desperdicios que utilizamos a diario pueden ser reutilizados; sin embargo, hay una gran falta de información y, diría yo, insensibilidad respecto al cuidado del medio ambiente en la población en general.

De ahí que no haya sido extraño encontrar, en una jornada de limpieza con jóvenes de una vereda, pañales enterrados, ropa, envolturas, paquetes…y toda una gran cantidad de basura alrededor de la cuenca de un pequeño río. Las personas no comprenden el daño ambiental que generan al no cuidar su entorno.

Aquellos pequeños, deseosos de generar un cambio en su vereda, llevaron consigo vídeos acerca de cómo reciclar y la importancia del cuidado del medio ambiente; ante el entusiasmo juvenil se observó, en algunos casos, la apatía de la adultez. Cuánto no hay por aprender de los jóvenes que esperan y construyen un mundo diferente.

Sin embargo, ¿por qué se genera este desinterés ante el propio entorno? Por una parte, es claro que el ser humano ha dejado de ver a la tierra como su hogar, ahora es solo un medio, un objeto que le permite obtener recursos; no hay nada que cuidar, solo explotar económicamente.

En medio del trayecto por el río, recogiendo la basura, organizándola en bolsas y esperando a que se pueda concluir la jornada, uno de los chicos le reclama a otro por un papel que tiró al suelo.

-Oiga hombre, venimos a limpiar y cuidar la vereda y usted tira más basuras, ponga más cuidado– termina el chico.

Al escuchar a este niño sólo espero que Heráclito tenga razón y todo cambie, obviamente, lo más rápido posible, porque la humanidad va directo a una hecatombe ambiental si no cambiamos muchos de nuestros hábitos.

ccgaleano@utp.edu.co