Cabe aclarar que los habitantes de Pereira no se oponen a las obras siempre y cuando representen un bien general, pero razones como las aquí expuestas, no permiten pagarla…

FABIAN MORALES (IZQ)Por Fabian Morales: En el año 2013 el alcalde de Pereira Enrique Vásquez Zuleta presentó ante el concejo municipal  un proyecto de valorización para adelantar más de 6 obras viales en la ciudad, que posteriormente se convertirían en 10 obras; ¿motivo? beneficiar la movilidad, así como a los contribuyentes de las zonas de influencia de las obras.

A pesar de tener ausencia de información técnica y “pasarse por la faja” conductos jurídicos elementales, el proyecto de valorización fue aprobado bajo acuerdo número 38 de 2013 con el voto de 13 concejales. Más de un año después de ser aprobado este proyecto que pretende cobrar más de $87.000 millones entre 75.000 predios, entre los estratos 3, 4, 5 y 6, comenzaron a llegar las notificaciones de cobro a los  propietarios de acuerdo a su estrato y metros cuadrados de la propiedad.

Desde entonces, la indignación ciudadana ha sido masiva y no es para más. Los cobros van desde $500.000, $1.000.000, $2.000.000, $8.000.000 e incluso sumas superiores a $30.000.000 para pagar en “módicas” cuotas bimensuales, según la alcaldía. Ante esto, las personas han emprendido acciones jurídicas y de movilización como recursos de reposición y marchas para manifestar su decisión de rechazo al arbitrario impuesto.

Además de las inconsistencias jurídicas y técnicas, también existe una realidad en el país y en la ciudad, omitida por quienes montaron el proyecto: el alto costo de la vivienda en Colombia, de los más caros del continente; así lo ha reconocido el mismo gerente del banco de la República José Darío Uribe en el año 2014, especialmente en los estratos más altos. Ahora bien, Pereira tiene precios de vivienda bajos comparados con otras capitales, entre otras porque los proyectos de expansión urbana se ahorran el pago del impuesto de plusvalía, pero lo que sí han dejado claro los afectados, es que el aumento del valor del predio no les favorece en nada, por el contrario, al valorizarse más, los impuestos aumentan, conllevando a reducir gastos importantes en el hogar. En contravía, la administración ha presentado como un “beneficio” la valorización de las viviendas cercanas a las obras, insinuando que la mayoría de personas pueden vender su casa y ganar unos cuantos millones.

Por otro lado, en Colombia alrededor del 90% de la población gana salarios que van desde el mínimo o menos, hay un reducido grupo que gana salarios de profesionales ($3.000.000 aproximadamente), nivel de ingresos insuficiente frente al alto costo de vida en Colombia. En Pereira no es distinto, una de las quejas de los afectados es que el cobro por valorización, termina devorándose el sueldo obtenido por el esfuerzo de su trabajo o de la difícilmente obtenida pensión, igualmente generaría un mar de angustia a los desempleados, mal que abunda en todos los estratos.

Cabe aclarar que los habitantes de Pereira no se oponen a las obras siempre y cuando representen un bien general, pero razones como las aquí expuestas, no permiten pagarla. Sin dejar de tener en cuenta que para cubrir el monto de las obras bastaba con el impuesto predial (estancado en los últimos años por ineficiencia administrativa) o aplicar el impuesto a la plusvalía en la ciudad.

Hay que rechazar que ante acciones adelantadas por los afectados, voceros defensores de la valorización han encubierto el debate de fondo atacando las manifestaciones cívicas y haciendo demagogia sobre el amor por la ciudad, manifestando malestar por la presencia de diferentes estratos entre los indignados.

Por el momento, el pulso continuará con unos ciudadanos entusiasmados, organizados y acompañados de intelectuales, profesionales y medios de comunicación que abren el debate. Mientras el alcalde Vásquez y sus concejales van convirtiéndose en celebridades del descrédito regional.