DIEGO NOREÑA (col)La ciudad se precipita al caos, al colapso; el detonante de este será la movilidad. Solo el año pasado se registraron 113.804 nuevos automóviles y motocicletas: 7.844 más que en el 2011.

Por: Diego Noreña

El teatro dantesco se abre en las horas pico, los vehículos se agolpan en las calles en un estremecimiento de miedo. ¿Cómo el gobierno municipal no ha comprendido la dimensión del problema? ¿Acaso sus estadísticas y sus gráficas no han advertido lo que todos vemos con perplejidad todos los días?

Pues bien, en el último diagnóstico sobre el plan de ordenamiento territorial realizado en 2011 se muestra una alarmante cifra: crecimiento del parque automotor anual de aproximadamente 7.63%; y la tendencia, como es de esperar, es que siga creciendo. Solo el año pasado se registraron 113.804 nuevos automóviles y motocicletas: 7.844 más que en el 2011.

Todo parece indicar que poco o nada podemos hacer mejorando la malla vial, ya que la arquitectura de la ciudad y el diseño hipodámico de su centro impide una mejora cuantitativa y real.

Lo que nos hace pensar en otra cuestión: ¿hacia dónde se movilizan más los pereiranos? ¿En qué punto confluye el caudal de la movilidad? Esto, que en principio nos puede parecer trivial, deja manifiesto un escenario distinto, donde apreciamos que la problemática de la movilidad en Pereira está supeditada a otro componente también concerniente al plan de ordenamiento territorial: se trata de la concentración de la actividad comercial. Es decir, la movilidad es un punto en el conjunto del problema de la distribución territorial, y no solamente un problema de las vías, como se ha pretendido hasta ahora. Otros puntos de ese conjunto son, además, el deficiente servicio de transporte público y el crecimiento demográfico acelerado; ambos son dos puntos que se podrían mitigar si la ciudad se proyecta como un gran centro urbano integrando de manera participativa el área metropolitana y el territorio periférico.

Si volvemos sobre el mismo informe, hallamos que hay una concentración del uso comercial que, a mi modo de ver, produce: sobrevalorización, a veces absurda; trancón siempre en las mismas avenidas y a las mismas horas; calles atestadas de vendedores ambulantes; en fin, la debacle.

La descentralización comercial será inevitable, entonces, a mediano y largo plazo, ya que no es posible que todo esté concentrado en el centro y en la Circunvalar; y que, para colmo, si deseamos circular por la ciudad debamos siempre atravesar las mismas vías. Será necesario entonces crear territorios atractivos para la inversión de comercio en otros puntos de la ciudad, y para ello, el gobierno municipal tendrá que enfocar todos sus esfuerzos, si es que de verdad quiere sacar a la ciudad del embotellamiento y hacerla dinámica, en mejorar la cobertura y la calidad del servicio de transporte público (y esto se me hace que está ligado indefectiblemente a los costos del mismo), diseñar una malla vial enfocada en el propósito de crear flujos alternativos hacia estos nuevos puntos de comercio y, finalmente, proponerse como una capital metropolitana desde donde se lideren estos procesos en la región.

El gobierno municipal ha tenido este gran reto prácticamente desde que el alcalde empezó esta administración y al respecto no hemos visto gran avance. Parece ser que el problema para ellos no es tan grave como muestran sus propias cifras y los propios ciudadanos.