PEREIRA, LA CIUDAD SIN PUERTAS PARA EL ARTE

Se hace necesario reconocer al “artista callejero” como agente que dinamiza las rutinas callejeras, como un ser que siente y por tal razón transmite, a través de sus representaciones, emociones y sentimientos…

 

Por / Diana Brochero Sepúlveda

Recorrer las calles de la ciudad se ha convertido hoy por hoy en una galería ambulante y poco formal de representaciones artísticas de diversos estilos buscando captar la atención de los transeúntes desprevenidos que en algunas ocasiones se dejan conquistar y disfrutan sin saberlo de una experiencia estética que usa como fondo las calles, los parques, los andenes y los buses de Pereira.

En diferentes espacios de la ciudad personajes propios y extranjeros debutan y se disponen día a día a realizar todo tipo de actividades que logren captar la atención de los ciudadanos “de a pie”, los que transitan los espacios públicos de manera rutinaria y que al encontrarse con una escena novedosa hacen un alto en el camino para entretenerse y/o desconectarse de su realidad por unos instantes, en el encuentro con los “artistas callejeros”.

En estos escenarios el arte parte de la necesidad, del rebusque, de las ganas de salir adelante más que de la academia, la teoría o la técnica del claustro; el arte aquí se fundamenta a partir del ingenio, del desparche, de una visión amable de la vida que pone en manos del otro el regocijo y propone que un aporte por una escena de arte en la calle no es limosna, no es gastar; es invertir en disfrute, gozo y, por qué no, felicidad.

Encontrar en los buses raperos de diversas regiones del país, en los semáforos acróbatas o malabaristas del sur del continente, en los parques actores y cantantes de países hermanos y en los andenes a músicos legendarios de generaciones de antaño, demuestra que en la querendona, trasnochadora y morena se vislumbra una posibilidad de surgir, de renacer, de encontrar un punto de conexión en el trasegar de caminos fragmentados, de rutas inconclusas de quienes no llevan más que sueños en los bolsillos y de poder y de lujo no tienen pretensiones.

Ahora bien, cabe resaltar que de manera incógnita estos artistas se han venido convirtiendo en fuente importante del capital cultural de la ciudad; si bien no se presentan en teatros ni se requiere de boletería para apreciarlos, sí se denota en su actuar una preparación, una indumentaria y parafernalia que sin duda denotan una intención estética y comunicativa que, desde la esencia, constituyen la base misma del arte y por conexidad a este proceso se establece también en el espacio público de la ciudad un consumo cultural que, aunque en la mayoría de casos es inconsciente por parte de los espectadores, lleva a consolidar de manera silenciosa a determinados lugares como hitos de representaciones artísticas en la ciudad.

Como lo afirma Karla Y. Covarrubias Cuéllar en Fronteras culturales: identidad y comunicación en América Latina. Estudios sobre las culturas contemporáneas, “El mundo contemporáneo se presenta ante nosotros como un diverso y complejo abanico de posibilidades de acción y por tanto de sentido. Todo apunta hacia nuevas formas de percibir y aprehender la realidad que, por definición, está en movimiento. Nuestro presente contemporáneo inscrito en el marco de la modernidad y la globalización conlleva nuevos procesos sociales que configuran también nuevas identidades culturales. En definitiva, las posibilidades de interacción social son infinitas”.

En este orden de ideas, y para concluir, se hace necesario reconocer al “artista callejero” como agente que dinamiza las rutinas callejeras, como un ser que siente y por tal razón transmite, a través de sus representaciones, emociones y sentimientos que se unen en una empatía con aquellos espectadores que se dan la oportunidad de ver en ellos una intención intrínseca entre su puesta en escena y su realidad, además de reconocer que Pereira, la capital del eje, es el espacio que posibilita y reconoce el arte en sus calles como una estrategia de flujo, de crecimiento y de interacción entre sus habitantes.

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