Petro admite que si llega a la Presidencia se viene lo difícil y es ejecutar muchas de sus propuestas, pues la mayoría de la bancada que hay en el Congreso es opositora del llamado líder de las clases populares, lo consideran un tipo de enemigo.

 

Por: Juan Daniel Serna Morales

La llegada de Gustavo Petro a la capital del departamento de Risaralda no iba a quedar blanqueada por espacios que no se llenarían, por el contrario, faltó espacio para poder contener a la gran cantidad de personas que se movilizaron en la ciudad de Pereira mostrando el apoyo a uno de los posibles líderes que podría tomar el mando del país desde la Casa de Nariño.

Los estudiantes en Pereira no solo apoyan a Sergio Fajardo, también llevan la voz a las calles para mostrar un respaldo a el líder de las clases populares; como fue el caso de la marcha realizada por los estudiantes de la Universidad Tecnológica de Pereira y el SENA.

A Petro no le hacen falta palabras para expresarse en las plazas, cuenta con un discurso romántico como el de los ya difuntos Garzón, Galán y Gaitán. Sin embargo, tiene algo en común con el resto de sus contrincantes: cae en el populismo. Pero no se puede culpar, la mayoría de los aspirantes a la presidencia de Colombia, excluyendo a los doctores V y D, que sobreponen los intereses de unos pocos por encima del resto de la comunidad colombiana, no son más que sujetos preocupados por los contextos territoriales del país.

Petro admite que si llega a la Presidencia se viene lo difícil y es ejecutar muchas de sus propuestas, pues la mayoría de la bancada que hay en el Congreso es opositora del llamado líder de las clases populares, lo consideran un tipo de enemigo.

Gustavo Petro encarna la voz del pueblo, una voz que ha sido muchas veces silenciada por las balas que no hacen más que causar miedo y opresión a la comunidad. Gregorio Pernía y Gustavo Bolívar claman para que no maten a Petro. El pueblo es el respaldo del aspirante a la presidencia de Colombia; el gobierno no es solo Petro, es el pueblo. Palabras respaldadas por un emotivo discurso de Francia Márquez en su intervención el pasado 8 de marzo en la Universidad Tecnológica de Pereira: “El estado somos todos”

No se puede asumir solo como un hecho de que Colombia sea el tercer país con más desigualdad en el mundo, hay que tomar acciones frente a este tipo de eventos que no pueden pasarse por alto, como las investigaciones contra Uribe que solo van a un archivero.

“Hay que cambiar”, reclama Petro. También es una lástima que los líderes sociales estén siendo asesinados por defender sus territorios de las injusticias con la que arremeten muchos de los proyectos gubernamentales enfocados hacia el supuesto desarrollo (sólo medido por la cantidad de dinero que puede generar el país), como lo es la explotación minera y petrolera.

La Pulla, en su sección Me acabo de enterar, menciona una de las cifras que debería preocupar a un país que se hace el indignado; y es que María del Carmen Moreno, una lideresa social que se oponía a la expansión petrolera en el municipio de Arauquita fue asesinada; con ella ya van 85 líderes sociales asesinados en el 2018.

Este tipo de cifras se suman a muchas otras que son preocupantes para el contexto actual y futuro de un país como Colombia. Hay que tomar las estadísticas y tomar decisiones para actuar frente a ello y Petro las propone. La comunidad pereirana tuvo la capacidad para movilizarse por un discurso alternativo, fueron capaces de aclamar a Petro con voz estrafalaria pero elocuente.

Ahora solo queda esperar que en las urnas este 27 de mayo los votos no sean plagiados o destinados a aquellos que cuentan con un gran arsenal de maquinaria política para estimular falsos votos. Y que ojalá salgan a votar las miles de personas que se manifiestan en las plazas para escuchar, ya sea las voces Petro o Fajardo, que debería ser por ellos la opinión polarizada del país y no por el apoyo al ahijado del “gran colombiano”.