Lo que me dejó esta lectura a manera de conclusión es que el tema, en pleno siglo XXI ya no es un tabú. La prostitución es un fenómeno social generalizado que ya no recurre al ocultamiento o a la noche para existir.

 

Por: Diego Firmiano

“Una prostituta, de día es una princesa ante los hombres  

y de noche, una diosa ante los mortales”.

Anónimo

 

Me he encontrado una joya de libro en la biblioteca municipal Ramón Correa Mejía: “Las prostitutas y yo”, de Gonzalo Otero Pizarro y Osvaldo Natucci.  El tomo le perteneció en su momento al escritor pereirano Hugo Ángel Jaramillo, luego pasó al fondo público de libros de la ciudad y ahora está prestado en mis manos por una semana (y espero no doblar una oreja en la parte superior de alguna página).

Es necesario aclarar, que al tratar el tema del librito mencionado lo hago desde el ejercicio literario y no peyorativo. La pereiranidad ya reconoció que la prostitución no debe ser un calificativo para referirse a las mujeres, ya que quien confunda aquello, o no es pereirano, o ignora el potencial femenino que caracteriza y mueve esta ciudad, desde mujeres políticas, empresarias, hasta científicas y artistas de gran renombre.

De este modo debo confesar que al leer el título se recreó en mi mente otro título, muy punto aparte “Platero y yo”.  Claro, nada que ver el uno con el otro. El primero trata del oficio más antiguo del mundo en relación con escritores españoles como Umbral, Marsé, Rexach, Paso, Tierno Galván, etc; el segundo, sobre un tierno burrito pesebrero. En lo único que concuerdan es que ambos libros son de autores españoles tratando temáticas generales.

Por lo cual, entre burros y prostitutas me adentré en sus páginas con mucha cautela intentando captar el espíritu del magistral tema. Y ¡voilá!, precisamente lo que pensé. Entrevistas serias, amenas, y confesionales de los profesionales de las letras hacia las profesionales del sexo.  Así entonces en el subtítulo “Se necesitan universidades del amor”, Antonio Álvarez Solís (periodista español, aún vivo) dice:  para mí, también hay prostitución en la mujer que está casada y aguanta a su marido.  O Lluis Xirinacs que cuando le preguntan sobre la prostitución social agrega: desde la antigüedad, la prostituta ha sido un bien escaso… eran más inteligentes que las casadas, porque se vendían por unas horas y las otras lo hacen por toda la vida.

Toda una obra literaria en el arte de la entrevista. Allí, encontré frases tan agudas como “¿quién no ha ido de putas alguna vez en su vida?” o “¿Quién no inició su vida sexual con una prostituta?” Y cosas por el estilo.

Lo que me dejó esta lectura a manera de conclusión es que el tema, en pleno siglo XXI, ya no es un tabú. La prostitución es un fenómeno social generalizado que ya no recurre al ocultamiento o a la noche para existir. Hoy día, si uno va a Ciudad Victoria, El Lago, Parque Olaya Herrera, la Libertad, afuera de la catedral de Nuestra Señora de la Pobreza o a los bajos de la Alcaldía, etc, el mapa de la sexualidad en nuestra ciudad se torna amplio y especializado. Eso, sin ignorar los servicios especiales en los apartamentos de la Circunvalar y las fincas sex-party de la vía Pereira-Cerritos.