Dicha situación conllevaría a intuir que el propio alcalde Gallo conoce sus límites e incapacidades y presenta el Plan de Desarrollo como un mero requisito formal exigido por la ley vigente.

 

ADRIANAGONZALEZCOLUMNAPor: Adriana González

El alcalde Juan Pablo Gallo se erigió sobre su contendor Israel Londoño como la propuesta del cambio. Todo el marketing político hecho alrededor de su promesa apuntalaba a trasformar la ciudad, sin duda su discurso nuevo frente al ya desgastado del continuismo que representaba Israel, permitió que Gallo obtuviera una votación aplastante.

Seis meses después de iniciado su mandato, todo parece en stand by, a la espera de que algo cambie verdaderamente, que algo se transforme, pero como se va eternizando la figura de la espera, el alcalde se ha ido desgastando con una celeridad impactante, pareciera un muñeco de inflar que ha perdido aire de manera continua. Y no es para menos, pues sus propuestas vagas, simples y carentes de contenido, confrontadas con una realidad apremiante como la pereirana, logran un efecto acertado de desilusión y desprestigio.

Por ello he decidido hacer un análisis del Plan de Desarrollo propuesto por el Alcalde y aprobado por el Concejo Municipal. Debido al número de componentes del mismo, decidí tomar cada tema y dedicarle una columna para su análisis.

El Plan parte de un diagnóstico interesante, aunque en mi criterio demasiado optimista, pero no por ello deja de ser atractivo.

El objetivo general, puede decirse es ambicioso y lo traigo literalmente a colación:

Construir un territorio de libertad, donde cada persona pueda desarrollar sus capacidades para buscar su propia felicidad y así convertirse en protagonista de un desarrollo equitativo, solidario, incluyente y sostenible, con un renacer del civismo de la ciudad; con ello, Pereira se convertirá en una de las cinco ciudades con mejor calidad de vida, competitividad y educación del país.

A simple vista, conmueve y sin duda pareciera prometedor continuar con su lectura, pero rápidamente uno se estrella con una cantidad de categorías utilizadas sin contexto, figuras que terminan constituyendo un embeleco semántico y meramente cosmético en un texto que pareciera hecho más para embaucar a un lector desprevenido, que para dar cumplimiento en su totalidad a lo propuesto en los próximos cuatro años, y alcanzar ese objetivo general de felicidad, libertad y desarrollo de las capacidades ciudadanas, ambicioso en sí mismo, pero creo perfectamente alcanzable.

Por simples cuestiones metodológicas presentaré una entrega por cada componente o eje temático del Plan de Desarrollo Municipal.

Los componentes de este plan son cinco, enumerados de la siguiente manera:

 

  1. Eje de “Competitividad, innovación y empleo”
  2. Eje Pereira educada y educadora
  3. Eje desarrollo social y reconciliación
  4. Eje de hábitat, ambiente y territorio
  5. Eje de gestión institucional

 

Para terminar esta primera entrega es importante hacer una mención a los indicadores –o seguimiento y sistema de evaluación de logros– además del componente de financiación de metas trazadas y de inversiones, que no está por demás aclarar, brillan por su ausencia. Estos elementos son vitales en cualquier plan de desarrollo, toda vez que es la única forma de medir lo conseguido.

Sin embargo, la pobreza de estos componentes es notable en el Plan. Una simple mención inicial al concepto de “indicador” no constituye per se una forma de medición del propio plan, lo que hace presumir dos cosas: existe por parte de la Administración Municipal desconocimiento enorme en la elaboración de planes de desarrollo o simplemente al final del mandato no busca ser evaluado por la consecución de las metas propuestas y de alcanzar el objetivo general presentado. Dicha situación conllevaría a intuir que el propio alcalde Gallo conoce sus límites e incapacidades y presenta el Plan de Desarrollo como un mero requisito formal exigido por la ley vigente.

Si vamos mal… podríamos empeorar.