Como se había advertido inicialmente, este análisis se hará en varias columnas. Esta segunda entrega está destinada a analizar el primer componente del Plan de Desarrollo del alcalde Juan Pablo Gallo.

 

ADRIANAGONZALEZCOLUMNAPor: Adriana González

  1. Eje de competitividad, innovación y empleo

Pereira, desde hace 10 años, o más, tiene tasas de desempleo de las más altas del país, muy contrario a lo sucedido hasta antes de la famosa apertura económica instaurada por nuestro paisanito Gaviria, política que afectó gravemente la industria risaraldense de manufactura que aportaba un porcentaje importante en el empleo y la economía regional.

Entre 2007 y 2010, el desempleo en Pereira sufrió un incremento importante, al pasar de 13,5 por ciento en 2007 a más del 20,0 por ciento en 2010[1], después del pico más alto, la ciudad recuperó en algo el empleo. La última medición del DANE (enero-marzo de 2016) arrojó una cifra del 12.3 por ciento[2], lo que demuestra que Pereira no logra recuperarse con solvencia en el tema fundamental que debe resolver una ciudad: “el empleo”, y que sin duda hace próspera la economía, la calidad de vida, los impuestos y garantiza el pago de las obligaciones de los ciudadanos.

Llama la atención que el eje de competitividad, innovación y empleo no apunta a la raíz esencial de nuestro problema principal: el empleo de calidad, y lo sitúe como un componente subsidiario, en una ciudad que lleva como endémico semejante problema.

Se observa que frente al tema, el plan de desarrollo hace una mención somera y lo hace cuando habla sobre la contratación en el sector público. El punto 4 del subtema: “Programas”, establece: “La administración pública municipal racionalizará el uso de la contratación por prestación de servicios y dará a este tipo de personal mejores condiciones de vinculación.”  Significa lo anterior, que para este gobierno el “empleo” tampoco es una prioridad, pues no se crean incentivos para formalizar trabajadores, no impulsa la industria en la ciudad para abrir plazas de empleo digno y decente como lo establece la OIT, y más bien, continúa con el esquema de generación pública de empleo, sin asumir ninguna responsabilidad administrativa en el incentivo hacia el privado. Se somete sumisamente, a la precariedad del empleo que dejan los Call Center en la ciudad.

Aterra, además, que frente a las metas e indicadores contenidos en el numeral 3.1.1. del Eje de Competitividad, Innovación y Empleo, se tiene como base del índice de desempleo el 9,8 dado según el DANE para el año 2015, y se plantea como meta a 2019 alcanzar en desempleo el 8,8[3].

¿A qué juega el alcalde de Pereira? Esto significa que de entrada se da por vencido, y reconoce que en cuatro años de mandato se compromete a bajar el empleo en un punto porcentual; sin duda es escandaloso y penoso reconocer de entrada la “incompetencia administrativa” para fomentar lo único que puede reactivar una economía. Ya esto lo descubrieron los economistas desde hace más de un siglo: “solo la transformación de la materia prima genera acumulación de la riqueza”

Preocupa tal apreciación, toda vez que un territorio que quiera desarrollarse, ser competitivo e innovador, no lo logrará simplemente instalando zona Wi-Fi gratis en algunos puntos de la ciudad (que en últimas es lo que pretende el Plan de Desarrollo), inquieta sobre manera que el empleo no sea el componente central para avanzar en los siguientes cuatro años, lo que significa que de manera anticipada podemos plantear una radiografía de fracaso del nuevo PDM y por consiguiente la ciudad continuará en un atraso de desarrollo y bienestar para los ciudadanos.

Sin duda que la innovación y la competitividad son importantes para un ente territorial, pero esto solo se alcanza cuando se tienen necesidades básicas satisfechas en la población, cuando los niveles de vida de los ciudadanos han alcanzado ciertas  mejorías que les permite vivir dignamente, cuando los índices de desigualdad han sido superados en un porcentaje notable. Cuando hay un bienestar reconocido entre las personas, las ciudades comienzan a apostarle a la competitividad y a la innovación, antes no, y no porque debe con obligatoriedad resolver sus cuestiones más urgentes, como el empleo, la salud, la educación, el acceso a los servicios públicos domiciliarios, cosa que en Pereira aún es muy precaria.

De ahí que hablar de competitividad e innovación planteando como programas estratégicos para alcanzar dicho eje temático: *Movilidad al servicio de la competitividad, *Gestión institucional, *Gobernabilidad para la movilidad, *cultura ciudadana para la movilidad, *orgullo pereirano, entre otros programas, resulta más bien un juego de palabras o adornos meramente semánticos y vacíos de contenido que terminan reafirmando la pobreza de las propuestas del Plan de Desarrollo 2016-2019.

 

[1] Tomado textualmente de: https://colaboracion.dnp.gov.co/CDT/Estudios%20Econmicos/13.%20Informe%20Urbano%20Ciudad%20Pereira%20-%202015.pdf

[2] Tomado de: http://caracol.com.co/emisora/2016/04/29/pereira/1461949714_586841.html

[3] Tomado de: http://www.pagegear.co/es/dominios/pereira.gov.co/upload/110/varios/bases_del_plan_documento_para_conversar_y_construir.pdf (Página 28)