¿Por qué Francia?

En últimas lo que promueve Europa, en cabeza de Francia como mártir, no es otra cosa que el derrocamiento de un gobierno ajeno a sus intereses para implementar otro cercano a ellos.

 

eduardo pulidoPor Eduardo Pulido García

 

Todos queremos conocer París. Ya sea para visitar el Louvre y ver, tras un grueso vidrio a varios metros, una pintura que dice ser la Mona Lisa; guardar en un rincón de la memoria la Venus de Milo, salir para tomarse una foto con la torre Eiffel de fondo, recorrer el palacio y los jardines de Versalles, caminar a un costado del río Sena y reconocer los paisajes que inspiraron algunas de las pinturas de Cezanne, Renoir, Monet; entrar a la librería Shakespeare & CO, donde Hemingway tantas veces olvidó su hambruna y recordó su odio por Faulkner, Joyce y Gertrude Stein; conocer sus cafés, el Moulin Rouge, su gastronomía, las pasarelas que marcan las tendencias de la moda mundial donde se encuentran reconocidas marcas italianas como Gucci, Versace; apreciar la galantería francesa, catar sus vinos de 300 años; sentir el frío subterfugio de las catacumbas inaccesibles y decoradas con los cadáveres de la Liberté, égalité, fraternité; ir a la bastilla para buscar las huellas de la revolución francesa, Voltaire, Robespierre, Danton; el Arco del Triunfo, Napoleón y por supuesto ¡la Comuna de París!

Todos amamos París: historiadores, literatos, politólogos, arquitectos, todos amamos París, menos los extremistas musulmanes. Detrás de toda riqueza hay un crimen dice Balzac, y la belleza de París esconde siglos de crímenes, 132 años duró la colonización de Francia en Argelia. El 8 de mayo de 1945, mientras Francia celebraba la muerte del monstruo del Nazismo, acribillaba 40 mil argelinos que habían salido a protestar en la ciudad de Sétif, 9 años más tarde iniciaría una guerra de liberación nacional que culminaría con la independencia de Argelia en 1962. El Frente de Liberación Nacional estimó la cifra en más de 500 mil argelinos muertos; así mismo Francia ocupó los territorios africanos de: Madagascar (1895-1960), Marruecos (1830-1956), Túnez (1881-1956), Mauritana ( -1960), Senegal (1850-1960), Guinea (1890-1958), Costa de Marfil (-1960), Niger (-1958), Burkina Faso (1896-1960), Benin (1883-1960), Malí (1864-1960),  Gabón (1885-1960), Moyen-Congo (1880-1960), Ubangui-Chari (1903-1958), y Chad (-1960). Citando sólo las de África para no hacerlo extenso con Asia y América. Agrego solamente a Siria, ¡sí!, Siria fue durante un breve lapso de tiempo una colonia francesa, que en términos imperiales significa tres décadas (1918-1946).

Valga aclarar que las guerras libradas entre Francia y sus colonias no fueron, como se podría creer, de Musulmanes contra cristianos; eran guerras de liberación nacional y en ambos bandos, como el caso de Argelia había cristianos, musulmanes y ateos. Esto es evidente cuando se sabe que junto con los Pieds-.Noirs (pies negros) -como se llamó a los 900 mil colonos repatriados a Francia luego de la liberación de Argelia-  intentaron salir  los Harkis, personas originarias de Argelia y de religión Musulmana que pelearon del lado de la colonia francesa, y de los cuales solo 100 mil pudieron llegar a Francia. Los demás fueron ajusticiados.

Ciertamente Francia solo fue uno de los tantos países con políticas coloniales, sin embargo hay una clara diferencia entre Francia y otros como Inglaterra o Alemania. Mientras las otras dos naciones se concentraron únicamente en la expoliación económica, Francia incluyó en sus políticas coloniales la culturización de las colonias bajo regímenes represivos, modificando el idioma, la arquitectura e implementando el catolicismo bajo las más filantrópicas banderas: liberar pueblos oprimidos y emanciparlos de culturas inferiores.

Que París sea el foco de atentados extremistas ciertamente es indignante, y de ninguna manera esto se trata de justificar esos hechos, pero sí de mostrar cómo las políticas coloniales se han encargado de empollar los huevos de la serpiente que ahora están eclosionando, de la misma forma que se empollaron los huevos del nazismo en su momento.

Ciertamente es necesario hacer una distinción entre el pueblo y las políticas del gobierno francés, en parte porque gracias a la política colonial una parte de su población es negra (13%) y musulmana (6%), muchos descendientes de los Harkis y otros de la importación de les negrès–  forma despectiva de referirse a la población de ascendencia africana-  que se implementó para garantizar mano de obra barata en el interior.

¿Entonces por qué Francia insiste en invadir Siria, utilizando el extremismo Musulmán como pretexto mas no dice nada del extremismo musulmán de Arabia Saudí?, simple: Arabia Saudí es un socio comercial de Francia; hace tan solo un mes ambos países firmaron contratos por 10 mil millones de euros por concepto de exportación de armamentos y suministros tecnológicos. Mismas armas vendidas por Francia y empuñadas por el sector rebelde extremista e ISIS contra el gobierno Sirio, para que finalmente solo mueran civiles.

Hipocresía que usa también Alemania para abrir sus brazos a los refugiados mientras les vende armas a los Saudís, para que ellos de nuevo se los entreguen a los rebeldes; o para llamar a un diálogo entre Israel y Palestina mientras dota de armas a Israel en los ataques a Gaza. Alemania es el cuarto mayor donante de la masacre a palestinos y percibe 266 millones de euros por la venta de armas a Israel.

En últimas lo que promueve Europa, en cabeza de Francia como mártir, no es otra cosa que el derrocamiento de un gobierno ajeno a sus intereses para implementar otro cercano a ellos. Allí el Islam no tiene nada que ver o sí, porque si las cartas juegan de la manera que la UE, EE UU, Israel y Arabia Saudí apuntan, Siria va a pasar de un gobierno represivo a uno totalitario; eso si la alianza Rusia-Irán-gobierno Sirio no logra contenerlos. Experiencia que se demostró en la primavera árabe, que resultó ser si acaso un otoño.

No se olvida lo que ocurrió con Afganistán en el año 78 cuando, ante la apertura de un gobierno democrático y socialista, Estados Unidos no dudó en armar y entrenar grupos extremistas musulmanes (uno de ellos un tal Osama) con tal de evitar la propagación del socialismo en el oriente medio, guerra que duró hasta 1992 cuando los fundamentalistas terminaron por masacrar los residuos de democracia e iniciar una campaña contra occidente; 10 años después vendrían las torres gemelas, y como el cuento del niño que mata a sus padres y pide clemencia ante el juez por ser huérfano, EE UU inicia la cruzada contra el extremismo islámico en medio oriente para salvar al mundo del grupo de fanáticos que él mismo creó.

Así que tal como se ven las cosas los atentados de París son una excusa perfecta para justificar y ganar adeptos para la invasión a Siria. Y lo más lamentable es que las víctimas son siempre civiles cuando la xenofobia, el racismo y el fundamentalismo de todo tipo de religión empiezan a hacer carrera en los países cosmopolitas de occidente, mientras las manos invisibles de la guerra están en su mayoría tras los puestos confortables de la OTAN.