FABIAN MORALES (IZQ)Los candidatos aparecen de forma amigable y familiar con todos los actores de la sociedad: la tercera edad, médicos, trabajadores, albañiles, amas de casa, madres cabeza de familia… mascotas, y hasta niños, indígenas y cantantes de emisoras comerciales que invitan a votar por ellos.

 

Por: Fabián Osorio Morales

Comenzó la contienda electoral y como es costumbre, muchos políticos con deseos de repetir y los nuevos aspirantes visitan todos los lugares (hasta aquellos sitios adonde no van ni los testigos de Jehová). Puestos de trabajo, mejor educación, bienestar,etc,  se repite en sus discursos, untados todos de la mermelada enviada por Santos para facilitar el camino de sus aliados en la contienda.

En las actuales elecciones a Gobernación de Risaralda, comienza a sobresalir lo que en años anteriores no se usaba tanto, la propaganda virtual de las campañas. En las distintas redes sociales aparece publicidad paga para facilitar la visualización e ingreso a sus perfiles y sitios web. Operando bajo la lógica que entre más se hagan conocer, más posibilidades de voto tendrán.

Lo preocupante y triste del asunto es que hasta el momento en ninguna de las páginas oficiales se encuentra una sola idea o un programa estructurado de cómo van a gobernar. Su propaganda no va más allá de mostrar autoalabanzas, información de cargos ejercidos (peligroso indicador) y toda una alharaca corporativa utilizada como fachada.

De la estrategia mediática, lo más llamativo son los videos publicitarios. Ver TamayoSigifredoAguirre [ya descabezado], en los cuales prometen la felicidad, la alegría, un buen futuro para los nietos, la paz, justicia, seguridad, erradicación del hambre, entre otras.

Los candidatos aparecen de forma amigable y familiar con todos los actores de la sociedad: la tercera edad, médicos, trabajadores, albañiles, amas de casa, madres cabeza de familia… mascotas, y hasta niños, indígenas y cantantes de emisoras comerciales que invitan a votar por ellos. Mejor dicho, en estos momentos no existen personas más humanas, simpáticas y cariñosas que los candidatos a la Gobernación del Risaralda, toda una publicidad diseñada para aprovecharse de los incautos.

Lo anterior bajo los parámetros de la publicidad neoliberal, que como lo mencionan los expertos en el tema, le apuesta más al exhibicionismo, buscando imágenes bellas y deseables, apelando a la sensualidad visual para construir una realidad de ficción y vender ideas alejadas de la cruda realidad, pasando lo importante a un segundo plano.

En sus debates, los candidatos citan la biblia, hablan de cultura, deporte y empleo. Prometen proteger el comercio local, pero no hacen una sola mención o proponen alguna medida contra el modelo económico y político que rige a la nación, el que ha llevado a Risaralda al deshonroso grupo de departamentos con más desempleo y pobreza (incluido maquillaje del DANE). Callan sobre la desindustrialización y disminución de las actividades agropecuarias, que han sido remplazadas por otras de menor valor y menos encadenamientos productivos, conllevando durante años a un crecimiento económico por debajo del raquítico promedio nacional.

Finalmente, Luz Jazmid, de la UP, se presenta como la candidata diferente. Con el otro aval conseguido al estilo tradicional, por encima de los organismos partidarios regionales, lo que posiblemente le deja sin el respaldo del 90 por ciento de un respetado voto de opinión. Y eso que no se ha indagado su participación con la política tradicional. Así, pues, Risaralda continuará el rumbo de todos estos años: seguir por el despeñadero de la política neoliberal.