¿Qué es la masonería?

La masonería es una filosofía de vida que busca hacer de hombres buenos, hombres mejores para construir una sociedad deseable.

 

Por: Hernán Augusto Tena Cortés

Muchos son los misterios alrededor de la masonería. En la red y en el ambiente se encuentran toda clase de comentarios, los masones suelen mantener mucha discreción y lo que a mi juicio se puede considerar una filosofía de vida, termina rodeado de mitos. Hoy se hará una relación de la cotidianidad con tres elementos de gran importancia en el tema: la libertad, igualdad y fraternidad; la piedra bruta; y el silencio y la discreción.

La masonería, entendiéndose como un grupo de hombres considerados hermanos, se rige por tres principios: libertad, igualdad y fraternidad. Estos son quizá fáciles de predicar, pero difíciles de aplicar. De manera implícita, para el ejercicio de estas normas se encuentra la tolerancia; si esta última se logra ejercer, es posible que se abra el camino de la igualdad y lo anterior solo es posible en medio de una sociedad fraternal.

La masonería adopta estos principios del liberalismo; sin embargo, hoy día, en un mundo permeado por la falta de tolerancia, discriminación, racismo, irrespeto por las diferencias y corrupción, es muy difícil hablar de igualdad, libertad y tolerancia. Pero cómo no va a ser difícil, si quizá la realidad es que socialmente se han mal interpretado estos términos. Por libertad se entiende no estar en prisión, pues la creencia es que transitar sin obstáculos hace al hombre libre. No obstante, ser libre, según la masonería, se refiere a que la voluntad del hombre siga los dictámenes de su razón, a que sea su propio legislador, definición que también coincide con Kant. En otras palabras, ser libre pensador.

Por otro lado, la igualdad se representa la mayoría de veces en términos materiales. Pero no se puede olvidar que cada humano es un mundo diferente, razona distinto y actúa según distintos esquemas. En ese sentido, si todos los humanos son desiguales, ¿cómo entonces argumentar la igualdad que propone la filosofía liberal? O ¿cómo incitar hacia la igualdad real de que se habla en la época contemporánea? La respuesta a los dos interrogantes anteriores quizá rompe el paradigma que se ha construido alrededor de este término, y se podría terminar por interpretar que este principio hace referencia a que todos lo hombres tienen los mismos derechos y deben ser tratados bajo los mismos parámetros.

Para concluir con el primer elemento, se procede a hablar de tolerancia. Este principio es quizá el más adecuado para la época, pues al vivir en una sociedad carente del mismo, merece reflexionar con más profundidad. En efecto, si visitamos las redes sociales, fácilmente podríamos evidenciar cómo muchas personas hacen de la tolerancia y un galimatías, un par de sinónimos.

Según la masonería, la tolerancia es el principio estratégico que se tiene para hacer real un proceso interpersonal que unifica una auténtica fraternidad. En otras palabras, si se quiere una sociedad fraterna la tolerancia es su columna vertebral; pues permite buscar la igualdad, la hermandad y el respeto por las diferencias dando vía al ser humano para que camine con paso firme a su destino.

Continuando con el segundo elemento, es importante mencionar que su objetivo está vinculado con la búsqueda de la veracidad, pero quién no quisiera encontrarla. La piedra bruta es un símbolo masónico que conduce a la verdad; al describirla, se puede imaginar como algo oscuro en su exterior y opuesto en su interior; es decir, luego de escudriñarla, el hombre se encontrará consigo mismo y podrá ascender su nivel espiritual. De ahí entonces, se puede inferir que el trabajo masónico consiste simbólicamente en perfeccionar la existencia humana a través de un permanente y sucesivo proceso de transformación.

La piedra como símbolo se origina hace muchísimos años; pues los constructores medievales la eligieron como el elemento más sencillo y común para legar la enseñanza más significativa y trascendente; que el humano es perfectible. Asimismo, este elemento simboliza el motivo central de la superación permanente y constante en la búsqueda del pensamiento independiente. Por último, pulirla implica una habilidad, un conocimiento, un arte y una forma de vida; el proceso debe ser continuo y pausado, con inteligencia y disciplina, con paciencia y dedicación.

Para finalizar, es importante abordar el tercer elemento que no es menos importante. Cuando se interactúa en entornos sociales, es fácil de evidenciar que una de las dificultadas más grandes para las personas es permanecer en silencio y ser discretos. Luego de recorrer algo de camino, se entiende que quien habla mucho piensa poco, ligera y superficialmente; por ende, la masonería busca hombres más pensadores que habladores, sosteniendo que no se llega a la verdad con muchas palabras ni discusiones, sino más bien con el estudio, la reflexión y la meditación silenciosa. En otras palabras, se entiende que aprender a callar es aprender a pensar y meditar.

El silencio no consiste únicamente en callar la palabra exterior, sino que se hace realmente completo con el silencio interior del pensamiento; es decir, cuando se sepa acallar el pensamiento, es cuando la verdad puede íntimamente revelarse y manifestarse a nuestra conciencia.

Se entiende entonces que la verdad no puede ser recibida por quien no se halle todavía en condición de entenderla, o prefiera vivir en el error. Todo esfuerzo que se haga para convencer a la otra persona, se podrá transmitir en un perjuicio social. Por concluir con este elemento, también se enfatiza en la importancia de saber hablar, siendo requisito saber callar para lograrlo; pues no hacerse comprender bien es perjudicial para quien habla y para quienes escuchan.

Concluyo que la masonería es una filosofía de vida que busca hacer de hombres buenos, hombres mejores para construir una sociedad deseable. Finalmente, como individuo, extiendo una invitación a reflexionar alrededor de los tres elementos aquí descritos.

“Para aprender a hablar es necesario saber callar”

 @HernanTena

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Referencias

  1. La piedra bruta y la moral del aprendiz: Octavio Tapia
  2. Libertad, igualdad y fraternidad: José María González González
  3. Secreto y discreción: Anónimo