LUCIA CORREANo sabemos por qué ni por cuánto se ha hecho una transacción en la cual se entregue la ciudad; pero que ha habido una transacción, la hubo.

 

Por Lucía Correa Echeverri

Bueno, ese medio tan querido que teníamos, donde nos dejaban hacer lo que queríamos, expresar nuestro pensamiento acerca de lo que creíamos sobre el futuro de nuestra ciudad amada, no tener el medio que tenemos para manifestar que las cosas no están bien, eso nos mataba de la preocupación.

Pero la preocupación desapareció gracias a un amigo leal y bueno que nos prometió de nuevo llegar a los medios, con este medio en particular,  a través del cual podremos comunicarnos aun cuando sea por el aire, que eso es internet –aire–, sin que quede nada escrito en impreso.

Pero hay que llegar a la gente, hay  que contarles qué creemos y esperamos para el futuro de una ciudad que nos duele tanto, que es  para nosotros, además de la familia, lo más cerca posible a nuestra preocupación.

Lo que nos deja eso que está pasando, en primer lugar, está eso de que quede Pereira en las manos de los mismos que han estado en los últimos años, unas persona que han dado pruebas muy evidentes de su incapacidad para gobernar.

No sabemos por qué ni por cuánto se ha hecho una transacción en la cual se entregue la ciudad; pero que ha habido una transacción, la hubo. Nadie sabe cómo ha sido ese negociado, que como resultado hemos visto cómo estamos al garete, sin ton ni son, en manos inexpertas e inescrupulosas, a cambio de entregar una ciudad de esta talla a quien no la merecía.

Cuánto cuestan los bultos de cemento y las tejas de barro o eternit a cambio de la suerte de una ciudad que lo que menos tiene ahora  es “ir para delante”, aún cuando sea el fin para el cual se vendió por tan poco a personas, a ciudadanos, que no son de aquí ni nadie quiere, ni les importa el futuro de ellos mismos ni un carajo.

“Como vamos, vamos muy mal”, tenemos tiempo para decírselo a los habitantes de Pereira el mal que les hacen y que se hacen ellos mismos al elegir a personas tan desacreditadas para regirla como debe ser.