Cuando se pintan héroes uno hace lo que quiere, pero cuando se pintan hombres, hay que pintar del natural. Se exigirá el parecido de los retratos, y de nada valdrá lo que se haga, si uno no logra que se reconozca  a los hombres de nuestro tiempo.”

                              

 Jean Bautiste, Moliére

chuletin

Por Danny Antobelly Aponte:

Allí, sin querer dar misiva y cordura alguna,  sus pensamientos filtran voces que quieren agobiar un sueño, es una voz  vieja con algo de madurez  en su aliento, habla del circo y los payasos, del exótico paisaje y glamuroso colorido de las serpentinas al contar chistes al público. De volón pimpón dice el payaso Antolín Chuleta Vásquez   al dar un soplo por aquí y otro por allá desapareciendo como espanto  el dinero que todos le andan dando.

¡El mejor espectáculo del país!, grita a las afueras del circo un filántropo con su muñeco, quien es un poco tartamudo, le llaman el Juan carlito. Invitan a cuanto público quiera asistir  a su nuevo montaje “El Matecañon”, que trata de aliar al payaso pimpón con tontón y juntos conquistar ciudad dormida, el pueblo tristón que anda de voladón robón.

Llegó el día de la función con mucha decoración, animales, serpentinas, platillos y muchos bolsillos dispuestos para la acción, dan el grito de ¡inicia la función!, todos se sientan en las gradas, ansiosos comiéndose las uñas porque lo que han de  presenciar. Un soplo por aquí y otro por allá,  y quien se lo ha de imaginar, pero en burro el mago a Antolín han de transformar, todos se ríen de la escena tan graciosa, pero entre un risotón  los enanos del circo meten las manos en el pantalón a todo el público que pagó por la función. Entre risas y disgustos inició la pelea de payasos y quienes pagaron por la función, y como dicen en  la carpa con los soplos de la magia, nada por aquí y nada por allá, en segundos todo desaparecerá. Y sin imaginárselo todos los asistentes con enojo han quedado  ya que los enanos y el circo han escapado.

Qué triste está hoy ciudad dormida, sin circo, sin payasos, enanos y sin dinero se han quedado, pobre los asistentes que tanto han pagado para un enojo haberse llevado…