Mediante mensajes de WhatsApp, Facebook y portales web de noticias, se ha venido señalando la presunta inocencia del mandatario con información que no concuerda con el caso. Informan que no ocupaba cargo en el Instituto Municipal de Tránsito de la época o que otros funcionarios se equivocaron en trámites legales quedando involucrado en una falta que nunca cometió.

 

Por: Édison Fabián Osorio Morales

Pereira vive días vertiginosos en materia política. Al alcalde Juan Pablo Gallo le han decretado pérdida de investidura en primera instancia por ilegalidades cometidas en años anteriores cuando era concejal, sumándose así a la lista de políticos descabezados, incluyendo al mismísimo senador Soto, quien sirviera de blanco en su campaña política hacia la alcaldía.

Ante los hechos reaccionaron los políticos de la cuerda del alcalde, manifestando su inconformidad ante la decisión del tribunal administrativo de Risaralda, del mismo modo una ola de respaldo de ciudadanos a través de diversos medios. Lo llamativo del asunto se observa cuando se desmenuzan los elementos de defensa tanto de la administración municipal como de las personas de a pie que lo respaldan.

Mediante mensajes de WhatsApp, Facebook y portales web de noticias, se ha venido señalando la presunta inocencia del mandatario con información que no concuerda con el caso. Informan que no ocupaba cargo en el Instituto Municipal de Tránsito de la época o que otros funcionarios se equivocaron en trámites legales quedando involucrado en una falta que nunca cometió.

Por otro lado ha llegado una manada de insultos, agresiones y descalificaciones  al estudiante de derecho y demandante  Daniel Silva, al igual que a los integrantes del tribunal administrativo; comportamiento medio primitivo que deja muy mal parados a los defensores  de base del alcalde…

Por otro lado ha llegado una manada de insultos, agresiones y descalificaciones  al estudiante de derecho y demandante  Daniel Silva, al igual que a los integrantes del tribunal administrativo; comportamiento medio primitivo que deja muy mal parados a los defensores  de base del alcalde y  su grupo de marketing y  comunicación; pero mucho peor que lo anterior ha sido la postura del alcalde a la hora de asumir el fallo en  primera instancia.

En su  declaración, salió rodeado de un grupo de personas de distintos estratos sociales, organizaciones y entidades donde pauta la alcaldía,  destacándose varios  políticos y negociantes que han actuado en contra de la ciudad. En ella,  el  alcalde reafirma  en  un juego de palabras  que es  un perseguido  político, de forma muy breve disfraza su falta de buena intención e ingenuidad y miente exageradamente cuando dice que están equivocados cuando lo investigan a él y que su  sanción lo inhabilita como concejal y no como alcalde. Además de autodenominarse representante de la justicia pura, los sectores populares y el civismo pereirano, en  el evento también se notó un afán de varios comunicadores por resaltar el respaldo de los  asistentes.

Asimismo, en su angustia por ganar seguidores, han montado en Pereira todo un gran  relato mediático  para alcanzarlo, relato que  no defiende la esencia  de la justicia y la institucionalidad, como lo quieren pintar, sino que defiende los intereses políticos de los de siempre, los cuales  entregan lo mejor de  la ciudad a negociantes del bien común, pero lo más chocante es que además de tener como base la desinformación y el desconocimiento, mediáticamente están  induciendo  a la emocionalidad y no  a la racionalidad,  envenenando así a los seguidores del alcalde para que adopten comportamientos  agresivos contra quienes no comparten su postura y haciendo que muchos de ellos trasboquen la bilis de la ira y la subjetividad, especialmente en las redes sociales.

Finalmente, varios académicos y abogados  de la ciudad han pedido respeto por la Constitución y las normas que se deprenden de ella, criterio indicado en las personas que tienen un mínimo de sentido  democrático; pero  lo más importante, con barras bravas o no, lo sucedido comienza a crear un precedente contra la práctica de cientos de políticos de creer que por estar en un alto cargo pueden hacer lo que les  da la gana.  

Referencia:

  • Ómar Rincón. No ganan los hechos sino los relatos, y solo la extrema derecha lo ha entendido. Encontrado en: http://www.eldiario.es/theguardian/verdad-vapuleada-mentiras-descaradas-luchar_0_620138767.html