Por primera vez unos estudiantes de la Universidad Tecnológica de Pereira se atreven a pensar en involucrar a personas en condición de discapacidad a actividades que cotidianamente se desarrollan en el campus. Un aplauso para la propuesta que fue un éxito.

 

Por: Carlos A. Marín

Hace apenas una semana conversaba con un colega acerca de la situación de las personas que viven algún tipo de discapacidad. Él, entre sus bondades y comprensión del tema, me explicó que una referencia adecuada estaría enmarcada en hacer prevalecer sus condiciones como habilidades diversas. ¿Habilidades diversas?, pregunté. Entonces hizo referencia a Bryan Sepúlveda, el deportista risaraldense quien estuvo presente en los pasados Juegos Parapanamericanos disputados en Brasil, logrando una importante figuración en natación.

Pensar en esto me lleva a aplaudir la iniciativa de estudiantes de Licenciatura en Comunicación e Informática Educativa, quienes en un trabajo académico se atrevieron a trasladar las necesidades que se viven en la sociedad al claustro universitario, acercando así a este tipo de poblaciones a un entorno más incluyente.

La dinámica consistió en invitar a las personas con algún tipo de discapacidad o habilidad diversa para que se acercaran e hicieran parte de las actividades que se programaron durante la semana del 17 al 21 de abril, fue así como más de 300 personas hicieron parte de este imitable gesto.

A través de actividades lúdicas como bailar, pintar, cantar y contar historias se logró un espacio inclusivo para todos, además para los mismos estudiantes de la universidad que tienen estas habilidades.

Luego, si entramos a reflexionar un poco sobre lo que ocurre en nuestra sociedad, realmente entendemos que los desarrollos que incluyen a las personas con habilidades diversas, han sido lentos. Empezando por la arquitectura urbana.

Desde el marco legal, un ejemplo tiene que ver con la ley 1356 del 2009 que obliga a que escenarios deportivos donde se disputen encuentros de la primera A del fútbol profesional colombiano deben cumplir con la reglamentación para dicha población, pero no se cumple. Es decir, estamos avanzando con distorsiones en el abordaje de la situación. Se trabajan elementos de inclusión, olvidando elementos de accesibilidad, que terminan siendo fundamentales e indicadores de la inclusión misma.

Si bien existen organizaciones no gubernamentales preocupadas por atender a las personas con discapacidad, no existe un interés amplio por comprender sus diferencias que, relacionándolas con la explicación antes ofrecida, no son diferencias que reduzcan la valía que tienen como seres humanos. Bryan Sepúlveda es una persona del común, solo que es mejor en natación que quienes gozamos de las extremidades superiores completas.

Los enfoques diferenciales que tocan esta y otras leyes de mayor impacto para la población se siguen evitando en el siglo XXI, hecho en sí que evidencia una vulneración de derechos.

Decía Juan David Aristizábal, uno de los emprendedores más importantes que tiene Colombia, que no se pueden crear procesos de inclusión que en su desarrollo excluyan.

Así pues, aplaudo la labor de las estudiantes de dicha universidad, porque no hay un entorno más idóneo para generar consciencia que la academia, desde allí se gestan ideas magníficas que pueden luego ser replicadas.

@Marin0319