¿Qué será lo que quiere Néstor Humberto?

De superministro a su oficina particular y ahora a Fiscal. Ahora vuelve a salirle al exsuperministro su irrefutable amor a la patria y su capacidad de fiel servidor público, y por ello busca ser el Fiscal General de la Nación.

 

ADRIANAGONZALEZCOLUMNAPor Adriana González

Son extraños los saltos de Néstor Humberto Martínez. Después de haber sido aplaudido y requerido con afán político, este señor fue designado como “superministro de la presidencia”, cargo que ejerció casi un año continuo.

Sin embargo, a comienzos del mes de junio del pasado año, Martínez renunció con el mismo despliegue mediático, aduciendo razones personales. Posteriormente, aclaró a los medios de comunicación que su interés era fortalecer su reconocido despacho de abogados, que además se asociaba con una de las más grandes firmas europeas; sus litigios a partir de ese momento ya no solo se centrarían en la defensa de los intereses particulares, sino que posiblemente habría más de una multinacional buscando sus servicios jurídicos.

Aun recordamos sus discursos de posesión ante los medios, afirmando que la aceptación de su designación se debía a su ingente interés de servicio a la patria; pero el amor a la patria poco le duró, diríamos que menos de un año, pues cuando apareció otro interés más grande, o para ponerlo en su propio vocabulario, otro amor más grande: los beneficios económicos, no dudo en abandonar su anterior amor.

Ahora vuelve a salirle al exsuperministro su irrefutable amor a la patria y su capacidad de fiel servidor público, y por ello busca ser el Fiscal General de la Nación.

Los que conocemos del oficio del derecho tenemos claro que una firma de abogados no se consolida con el paso temporal de una figura, por lo tanto, y escuchando los discursos culebreros propios de la familia Martínez, me atrevería a preguntar: ¿mamá, qué será lo quiere Humberto?

Si Montealegre se debió declarar impedido en los casos que la Fiscalía adelantaba por sus anteriores asesorías a SaludCoop, habrá qué esperar cuántas investigaciones de firmas privadas y multinacionales no conocerá Martínez en caso tal de llegar a ser Fiscal General.

Sin duda, Néstor Humberto va detrás del poder, bien en lo público, bien en lo privado; pues este señor es claro ejemplo de que la tesis de las puertas giratorias es real y que en la vida contemporánea el tránsito de los intereses pasan de lo público a lo privado y de lo privado a lo público, sin empacho alguno, sin mediar explicación y sin un mínimo de delicadeza frente a los ciudadanos, que vemos nuestro voto reducido a la simple refrendación, y no a la decisión y gobierno de nuestros intereses colectivos.