Independientemente de las causas del siniestro, lo único claro es que dicho lugar de la ciudad está siendo saturado de edificaciones que disminuyen cada vez más las zonas de esparcimiento de los habitantes del sector y los transeúntes.

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Por: Daniel Silva Orrego*

A principios del mes de mayo en el sector aledaño a Megacentro Pinares, cedió una gran parte de la vía, ocasionando una serie de daños sobre tuberías y conexiones. Milagrosamente no sucedió alguna catástrofe, pues fácilmente una fuga de gas descontrolada hubiera causado una tragedia.

Independientemente de las causas del siniestro, lo único claro es que dicho lugar de la ciudad está siendo saturado de edificaciones que disminuyen cada vez más las zonas de esparcimiento de los habitantes del sector y los transeúntes.

13100710_10205010140206704_6575632015527941467_n13174134_10205010140726717_1321263318524208761_n(1)Por esto, comparto lo anotado hace pocos días por el columnista Jesús Saldarriaga Gaviria en el periódico La Tarde, cuando señala:

Otro ejemplo es Megacentro Pinares, con sus dos torres de consultorios y ahora la clínica con su mismo nombre. La inversión enfocada a concentrar en el mismo lugar los servicios del sector salud en Pereira, cambió por completo la movilidad de la zona del barrio Pinares donde se ubica. Miles de personas llegan diariamente a buscar servicios de salud. Megacentro no tiene ni un metro cuadrado de zonas verdes adentro ni afuera. No tienen las zonas de parqueo suficientes y el riesgo de accidentalidad de los peatones que deben cruzar la atiborrada calle 14 para llegar a una cita médica, es fatídico.

Aún más grave es la afectación del suelo por los métodos constructivos que generó el desastre ambiental por el debilitamiento de la banca de la calle 13, entre carreras 18 y 19. La clínica Megacentro Pinares no debió hacerse en ese sitio. Bien dijo un inversionista norteamericano en el año 2010 cuando le presentaron dicho proyecto, que una clínica necesitaba más espacio público y zonas verdes, mejores vías de acceso para cumplir con normas y tendencias internacionales y sobre todo por ser un equipamiento urbano de gran tamaño para servir al sector de la salud. El inversionista se fue a poner sus recursos en una clínica en Medellín y los pereiranos hoy vivimos las consecuencias negativas de la ambición desmedida de los inversionistas y la falta de control del Estado.

De este modo, se observa que uno de los inconvenientes del sector señalado es la falta de control y la saturación de cemento.

Sin embargo, algo más preocupante es el silencio rotundo y la poca importancia que significó este hecho para el Alcalde Gallo, debido a que creen que en menos de un mes se subsanará el inconveniente, pero los conocedores sostienen que no tardará menos de tres meses en sortearse la situación.

juan pablo gallo(1)Ahora, ¿será que el quid del asunto y el silencio del mandatario de los pereiranos radica en razón a la donación dada por la Clínica Megacentro S.A.S. por un valor de quince millones de pesos ($15.000.000) para su campaña a la Alcaldía? Dicha información puede ser consultada en la página web de la Registraduría, en el aplicativo Cuentas Claras (descargue Anexo 5.2B).

Lo anterior es una situación preocupante, y en el mejor de los escenarios debería llevar a la designación de un Alcalde Ad-hoc para el manejo concerniente a esta situación, pues el Alcalde Gallo debe evaluar si está frente a un conflicto de intereses.

Y la ciudadanía del sector debe estar vigilante a este preaviso de la naturaleza, para que no se constituya después en la materialización de hechos dolorosos y donde se tengan pérdidas humanas.

*Estudiante de Derecho