Mal cae entre la afición el hermetismo que se genera en el conjunto de la Perla del Otún respecto a los dineros y jugadores, pues solo un jugador ha sido notificado para reforzar al equipo en el segundo semestre, y los dirigentes están ausentes.

 

carlos marinPor Carlos A. Marín

En el receso de mitad de año nadie habla y los celulares se dejan a un lado mientras se aprovechan los honorarios logrados en el Deportivo Pereira; eso parecen vivirlo Jhon Ómar Candamil y Duván Vásquez, a quienes el dispositivo móvil no les suena, o quizá sí.

Es que el silencio que se ha sembrado por estos días, mientras se disputa la Copa América, la Europa y las finales de la Liga Colombiana, es absoluto, pero ensordece. Por un lado los aficionados están expectantes ante la llegada de nuevos jugadores; por el momento se informó por medio de un boletín la vinculación de Bréiner Belalcázar, un jugador que llega para reforzar la contención en la mitad de la cancha, y el delantero Harold Fernando Reina. Sobre ambas negociaciones nada se informó en cuanto al monto de las mismas.

Aun así, es todo lo que se ha informado para lo que será la fase preliminar del Torneo de Ascenso. Por otro, los periodistas que seguimos indagando sobre los recursos económicos del club que, es importante se sepa, sigue en proceso de liquidación, pero –repito– los periodistas desconocemos detalles importantes.

No le vamos a echar miel a la casa rojiamarilla, y le recordamos a sus fieles aficionados que el onceno se encuentra en un proceso jurídico, del cual su único representante es el señor Jhon Ómar Candamil, el mismo personaje que se toma fotos con James Rodríguez, y que se ha “amañado” en el mundo del fútbol, un contexto del que parece no querer salir en años.

Como bien lo expresó al iniciar su labor de liquidador, él tiene su empresa aparte; sin embargo, debe reconocer que esto de ser “dirigente” deportivo le ha subido el ego, lo ha alejado del anonimato. Pero doctor, concentrémonos, lo que nos debe importar son las finanzas del equipo, y cómo se puede salir del escollo en el que se encuentra el plantel Matecaña.

Los dineros de Leonardo Castro no se desembolsarán en una primera transferencia, llegarán a un plazo de un año o más, afirman fuentes cercanas; sin embargo, ¿quién corrobora esta información?

En el Medellín la mentalidad está ahora en la final que se disputará el próximo domingo en el Atanasio Girardot, y en el Deportivo Pereira menos, la pretemporada se planea con la vergonzosa Copa Capital del Eje, de la que salimos aporreados el año anterior, y digo aporreados de manera literal, porque el hincha del ‘blanco blanco’ sí que sabe lanzar piedras.

Ahora resulta que no hay dinero ni mentalidad para pensar en una pretemporada seria, responsable y respetuosa, pero sí para viajar a Estados Unidos y disfrutar de la Copa América Centenario.

Los periodistas no somos bobos, sabemos que Candamil y Vásquez tienen marcados en su frente a los jugadores juveniles que se postulan como grandes talentos en un futuro y que allí hay una mina sin denominación en su moneda, pero lo único que exigimos es transparencia,  que el ciudadano hincha pueda conocer hacia dónde va su equipo.

Este es el segundo artículo que escribo solicitando lo mismo, y del interior del equipo solo salen boletines, comunicados simplones  que no dejan nada para pensar.

La cláusula de rescisión de Juan Camilo Hernández cuesta una millonada (6.000 millones de pesos); pero les suelto un dato: vendiéndolo ni siquiera alcanza para subsanar las necesidades del Pereira a futuro, porque muy a pesar del sentimiento de los amantes a este deporte, el equipo no ha encontrado quien los represente con amor, y quien lo dirija con sentimiento y responsabilidad.

De esos 6000 millones, algún equipo sensato ofrecerá dos mil, y de dichos recursos se sacarán porcentajes para todo el mundo, menos para solucionar la crisis con los acreedores, por lo tanto, estaremos por bastante tiempo en la misma situación, hasta que se acabe el maní en la juvenil.

Así que señores Duván Vásquez y Jhon Ómar Candamil, aprovechen las vacaciones, apaguen sus celulares, y disfruten del buen momento que viven gracias al Deportivo Pereira, de la rentabilidad que les está generando un proceso de liquidación tan especial como este.

No se les olvide que el ascenso es este año y ¿pueden dejar de hacer ruido con tanto silencio?