En los últimos años, los asistentes asiduos a las salas de cine colombianas hemos visto como cada año el número de películas dobladas ha ido aumentando en detrimento de las subtituladas. Algo que, según los representantes de los exhibidores, obedece a estudios de mercadeo en los cuales la mayoría de asistentes ha preferido los doblajes.

 

Por Edwin Hurtado*

Sin embargo, muchos críticos, cinéfilos, y espectadores, se han manifestado contra este predominio, piden que al menos haya varias funciones en su versión subtitulada, y hay varias razones para esto: la interpretación de los actores se hizo en un lenguaje particular y al doblarla parte de su naturalidad se pierde; también se pierden detalles que son difíciles de traducir, como las rimas y demás juegos de palabras; los doblajes son un fiasco cuando en la película en cuestión los personajes hablan en varios idiomas; no oímos la voz real de los actores; y aunque es verdad que los subtítulos tampoco son exactos, muchos pensamos que es más lo que se pierde en los doblajes.

Además, muchos de los que nos gusta aprender otros idiomas, aprovechamos las películas, las series y las canciones para practicar un poco, y aprender nuevas cosas de los idiomas que estamos aprendiendo: expresiones particulares, pronunciación, entre otras.  A veces, comparamos lo que podemos entender con los subtítulos (cuando tenemos la suerte de tener buenos subtítulos, que pueden convertirse en otro problema).

Desde hace años vengo quejándome de esto, pero esta semana lo recordé, cuando un amigo alemán (que también habla inglés, francés y portugués, pero no español) me dijo que iría a cine en Pereira a ver Assasin’s Creed, pero que le tocaría verla en español y seguir la historia por las imágenes y lo poco que alcanzara a entender, ya que era la película que deseaba ver, y además, la única que en ese momento estaba en cartelera en su versión subtitulada era La La Land, y a él no le gustan los musicales (a pesar de que le dije que quizás ese sí le gustara).

En ese momento pensé que esta es otra buena razón para que las salas de cine presenten al menos algunas funciones en los idiomas originales, y me imaginé en una sala de Berlín donde todas las películas estuviesen dobladas y yo sólo pudiera entender cuando un personaje dijera halo o danke. Quizás esto no tenga tanta importancia en Pereira, donde la afluencia de turistas extranjeros no es muy alta, pero la situación cambia en Medellín o Bogotá, donde esta tendencia también se está presentando.

Es entendible que en las películas infantiles predominen los doblajes, ya que esto facilita la comprensión a los niños que aún no pueden leer o que lo hacen muy lentamente, incluso es entendible que haya funciones dobladas de cada película, para aquellos que les es indiferente, o simplemente les da pereza leer. Pero creo que también es justo y prudente, que, por las razones ya mencionadas, y teniendo en cuenta que los exhibidores suelen recibir las dos versiones, al menos algunas de las funciones de cada película estén en su idioma original, así, todos: los niños, los críticos de cine, los cinéfilos, los espectadores típicos, e incluso los turistas extranjeros, estaremos satisfechos.

*Estudiante de biología de la Universidad de Antioquia

@AlejandroHtdo