ANGELA MORALESComer bien, es comer balanceadamente, frutas y verduras, reducir la cantidad de azúcar y aprovechar los espacios familiares para aprender juntos, pues estos espacios son de vital importancia para el desarrollo de un niño.

 

Por: Ángela Morales

No es que me considere la persona más gorda del planeta, pero sí tengo que aceptar que sufro de sobrepeso. Hace algunos días se celebró a nivel nacional la “Semana de Hábitos de Vida Saludable”, organizada por el Ministerio de Salud y Protección Social, la Asociación Colombiana de Endocrinología y otras entidades. Gracias a esta semana, entendí que la obesidad no es una enfermedad para tomar a la ligera, pues más del 51 por ciento de colombianos sufren este problema.

Según el artículo 20 de la Ley de la Obesidad, el 24 de septiembre es el día nacional de lucha contra la obesidad y el sobrepeso y para este año se unieron varias entidades gubernamentales y no gubernamentales para concientizar a los ciudadanos sobre el problema de salud en el que se han convertido el sobrepeso y la obesidad.

¿Quién no tiene un primo pequeño o familiar que tenga sobrepeso? Todos, de seguro, conocemos a alguna persona que sufra por esto, pues en los últimos años ha incrementado el nivel de sedentarismo y cambiaron los hábitos alimenticios en las familias, lo cual genera que más de 42 millones de niños fueran diagnosticados en el 2010 con sobrepeso.

Es por esto mismo que estas enfermedades se sitúan dentro de los principales factores que generan la muerte según la OMS y que en Colombia se le esté dando tanta importancia a corregir los hábitos alimenticios de la población infantil y adolescente, pues es lógico que sea el Estado quien preste más atención a que sus habitantes estén sanos y vivan de manera correcta.

El sufrir de sobrepeso trae desde trastornos físicos, como enfermedades cardiovasculares, diabetes, trastornos del aparato locomotor y ciertos tipos de cáncer hasta llegar los problemas óseos, los problemas metabólicos, la disminución de la capacidad respiratoria y la pubertad precoz. A su vez, son los traumas mentales los que más pueden llegar a afectar a una niña, que a sus 9 años, es matoneada en el colegio por su peso.

Para reducir las cifras, que ya de por sí son inquietantes, yo recomendaría a los padres brindar un buen ejemplo a la hora del consumo de alimentos, pues es bien sabido que los niños son la copia de sus padres y si desde casa no se empieza a preparar un ambiente saludable, la sociedad tiene la capacidad de influir en la mente y de cambiar todo un aprendizaje que tiene el niño.

Sin embargo, esta recomendación no significa que el concepto de ‘buen alimento’ sea embutir la comida y comer varias veces al día. Comer bien, es comer balanceadamente, frutas y verduras, reducir la cantidad de azúcar y aprovechar los espacios familiares para aprender juntos, pues estos espacios son de vital importancia para el desarrollo de un niño.

La manera más responsable para mejorar la alta cifra de personas con sobrepeso y obesidad es enseñándoles a los niños desde muy pequeños que lo saludable no es estar flaco o gordo, sino tener el peso correcto para la estatura que se tenga. El ejercicio, la enseñanza y una autoestima alta, son de mucha importancia a la hora de iniciar este proceso.