¿Cuántos usuarios no pueden atender las empresas a falta de vehículos en horas pico y situaciones de lluvia? Ese tipo de medidas abonan el terreno para Uber que rueda sin cumplir la ley, mientras tránsito se encarniza con eslabones más débiles como los motociclistas.

 

Por: Duberney Galvis Cardona

Desde comienzos del siglo 18 la humanidad empieza a desarrollar medidas para ordenar el transporte. Tras la aparición y uso cada vez mayor del trasporte sobre ruedas con tracción animal, surgen exigencias como el debido registro de los coches, para el parqueo, prohibiciones de correr por las calles, requisitos para conductores y la circulación, entre otras.

Luego vino el vehículo de tracción mecánica y su evolución a los medios de trasporte modernos urbanos, por lo que las normas estatales se ampliaron para organizar a usuarios, empresas y servicios, como el de taxis. Hasta el punto que hoy hay ciudades en las que el asunto es medular, como en Londres, Berlín, New York, Ámsterdam y Tokio.

En Colombia, por su parte, existen leyes y normas que regulan el servicio de trasporte, incluido el de taxi. La ley 105 de 1993 define con claridad que “el trasporte es un servicio público, que debe estar regulado por el estado”.

En este espíritu van las normas de solicitudes y habilitación estatal para prestar el servicio. Incluso la Corte Constitucional C-981 del 2010, estipula que este servicio solo lo pueden prestar las empresas habilitadas por el estado y en fallo reciente ante acción de tutela, aclara que Uber no cumple normas del transporte ya estipuladas.

También el Consejo de Estado ha sido claro: el mandato legal en la materia no ofrece dudas. No obstante saltárselas, antes que modernidad, constituye un retroceso.

¿Uber no es empresa trasportadora? Véase, los vehículos que funcionan mediante esta aplicación APP, trasladan personas de manera individual o conjunta de un lugar a otro y como tal, realizan una explotación económica con equipos tecnológicos e instalaciones para este fin.

Actividades todas reguladas por el estado, por ende violadas por Uber de manera flagrante. ¡Y si se mueve como gallina, cacarea como gallina y pone huevos como gallina…!, independiente que alguien logre atraerla con una aplicación.

¿Y el uso de la APP? El medio por el cual se pida un servicio, bajo ninguna norma nacional, excusa violar las leyes, cualquiera sea su desarrollo. Nadie puede ofrecer carreras universitarias vía APP, sin autorización del estado y presumir legalidad alegando su uso.

Un ciudadano de Pereira no puede poner una venta de carne mediante aplicación y saltarse las normas sanitarias, o pararse a la salida de las salas de cine de Pereira –que dicho sea promocionan Uber– a vender películas piratas vía APP y altercar legalidad.

¿Los taxistas son malas personas? Campaña sucia y fletada desde Uber Google, vía medios y personalidades. El taxismo es pueblo, como en diversas organizaciones sociales habrá quienes no procedan correctamente, luego es la excepción, no la regla.

También puede suceder así en el trabajo, en el salón de clase, el club deportivo, la cuadra, la oficina, la empresa, las cortes etc. Son reflejo de la sociedad, no escapan a sus problemas, luego la mayoría de propietarios y trabajadores laboran de forma honesta. Y hay variables para analizar. Por ejemplo, si el estrés alcanza a los usuarios, puede ser peor en los conductores, y estamos en un país que no considera políticas públicas para atender esta problemática.

No en vano varios países han prohibido Uber y otros lo tienen en procesos judiciales. Uber, que además está apuntalado por los megabanqueros de Goldman Sachs, ¿dolientes de los usuarios pereiranos? ¡Ingenuos! Son tiburones, vienen por lo que queda de la economía tras quebrar otros sectores.

Ingresos que en manos de más de mil quinientos propietarios del Área Metropolitana quedan bien distribuidos, pero concentrados en la trasnacional, es pérdida. Cada Uber contratado es economía que sale del país como por entre un tubo financiero, debilitando aún más la raquítica capacidad adquisitiva y circulación interna de la moneda.

Es cierto, el servicio de taxis puede mejorar. Pero depende no solo del gremio y usuarios, sino de los mandatarios que han desordenado la movilidad y después aplican medidas como el pico y placa a taxis, sin estudios rigurosos

¿Cuántos usuarios no pueden atender las empresas a falta de vehículos en horas pico y situaciones de lluvia? Ese tipo de medidas abonan el terreno para Uber que rueda sin cumplir la ley, mientras tránsito se encarniza con eslabones más débiles como los motociclistas. Hay negligencia total de las autoridades municipales ante Uber, al punto que se torna sospechosa.

Por lo demás, dime con quién andas… el director ejecutivo de Uber, Travis Kalanick, hizo parte del equipo de Trump. Y su jefe para Colombia, Mike Shoemaker, de la mano de Santos y Vargas Lleras.

@DuberneyGalvis