Un chiste como bomba en medio de una escuela de filósofos

¿A qué le teme la risa?, ¿tienen brackets los filósofos? Añadiré seis cosas que considero sobre el arte de reír, los peligros y un posible fármaco.

 

Por: Diego Firmiano

Todo inició en un congreso de filosofía de Pereira donde fue invitado un humorista a disertar sobre el tema libertad de prensa y opinión. Desde el punto de vista del evento, una voz de este tipo en medio de tantas barbas y caras estoicas, todo era normal. Pero si se mira desde el ángulo de la risa, en medio de un evento sapiencial, el asunto toma otro matiz.  Obviamente, no se esperaba una alusión a la risa de Henry Bergson, ni el humor histérico de Slavoj Žižek, pero el conocido caricaturista citó a Nietzsche, lo cual fue enteramente acertado ya que nadie mejor que el filósofo del martillo puede referirse a la intelectualidad bufa antes y después de él.

Ante esto (porque estuve presente y me descuajeringué de la risa) o en la ciudad se toma muy en serio la “profesión filosófica”, o existe una filosofía de pájaro mirlo que se limita a parafrasear ciertos pensadores antiguos, que al citar sus nombres confieren cierta áurea de estatus intelectual como Søren Kierkegaard en los círculos literarios de Argentina, Marta Nussbaum citada por la sociología en Chile, o la ensayística derivada de Montaigne en Colombia.

Ya el romántico de Chateaubriand afirmaba que “todos procuramos ser felices, pero no todos podemos tolerar la felicidad de nuestros vecinos”.  Pero, por qué el hombre no consigue la felicidad a expensa de sus semejantes, ¿somos animales tan serios? Es más, Diógenes de Sinope alegaba que, al contrario del pensamiento cirenaico, el sufrimiento del espíritu es más fuerte que el carnal, ya que la carne solo sufre el dolor del presente, en cambio el espíritu sufre el dolor del pasado, del presente y del futuro, y por consiguiente la más grande de las alegrías debe ser la del espíritu.

¿A qué le teme la risa?, ¿tienen brackets los filósofos? Añadiré seis cosas que considero sobre el arte de reír, los peligros y un posible fármaco.

1. Los fanáticos no se ríen de sí mismos

2. La risa es, por definición, herética.

3. Los fanáticos no saben reírse.

4. Los verdaderos “creyentes” no se ríen.

5. Los tiranos y los opresores no se ríen de sí mismos, pero tampoco toleran que nadie se ría de ellos.

6. La risa es algo muy poderoso, y solo la persona civilizada, liberada, libre, puede reírse de sí misma.

Esto no es una fórmula, como tampoco es la clave para entender la “ley de la inercia” del alma civilizada. Pereira necesita todos los humoristas disponibles y más pensadores que rían y hablen de metafísica, literatura, o lo que sea, con más jocosidad. Friedrich Nietzsche entra mejor con risa, ironía y humor en las mentes, que con espolones textuales.

Por último, la palabra filosófica en la antigüedad era el pharmakon, que sanaba a los oyentes, pero pharmakon, según Platón, quiere decir golpe. De manera que la esencia de filosofar habría significado aquello que tiene que ver con un golpe demoníaco o que es empleado como remedio curativo contra dicho golpe. En este caso, la risa es ese batacazo que debe estar presente en el discurso.