Preguntas que me llevan a afirmar que carecemos de una arqueología bibliográfica juiciosa que nos defina como región, para lograr eso que llaman “Tradición” o, si se prefiere, “Canon”. Tenemos que comprometernos con la literatura de la región.

 

Por / Diego Firmiano

 

Ahora mismo soy testigo de un interés renovado por la literatura regional de parte de un gran público pereirano, risaraldense y un poco más allá, en Internet, ese país sin mapas, aduanas o líneas limítrofes. Los escritores nacidos en esta parte del país contienen esa dosis de universalismo, no se niega, pero sus producciones locales son valoradas en gran manera por lectores que desean conocer lo propio y que se preguntan quién fue tal autor, qué dijo, qué escribió, cuál fue su estilo, su influencia, qué obras dejó, dónde se pueden consultar sus textos. ¿Se puede acaso descargar desde el celular o ver en la computadora alguna obra escrita en Risaralda?

Preguntas que me llevan a afirmar que carecemos de una arqueología bibliográfica juiciosa que nos defina como región, para lograr eso que llaman “Tradición” o, si se prefiere, “Canon”.  Tenemos una deuda con nuestra memoria y con las letras. Por eso el laberinto del presupuesto, la ausencia de apoyo institucional (aclaro, no solo se trata de aumentar la bolsa de los premios, o hacer dos eventos al año), y la falta de vías de acceso y salida de los autores, pueden hacernos perder una oportunidad valiosa de levantarnos literariamente de cara al país.

Desde hace un tiempo atrás adopté el eslogan “Risaralda en el panorama literario nacional”. Y más que un lema es una pasión. Soy un regionalista, lo confieso, y si debo morir por mi ciudad, pues seguiré la ruta, y espero que me entierren al lado de un buen escritor local. Sin embargo, creo, contra todo pronóstico, que tenemos creadores de calidad, producciones originales, personas que creen en la literatura, y eso hay que honrarlo desde la nueva Secretaría de Cultura, porque hacerlo dejará un eco perdurable entre los hijos de Risaralda.

Como en todas las generaciones, algo siempre se va, algo siempre surge. Y con esto me refiero, a que hay una nueva ola de escritores insospechados en Pereira, que no solo se han graduado de la UTP, o la UCP, o cualquier otra buena universidad, sino que son autores que hacen libros con estilos propios, que trabajan juiciosamente, que publican en medios independientes -como La Cola de Rata, Diámbulos, La Cebra que Habla, Ciudad Cultural,  Ojo al Eje y otros-. Incluso, soy testigo de algunos creativos que plasman sus obras en papel higiénico, en paredes de bares, y en la parte trasera de los asientos de los buses.

 

La Cola de Rata es un medio de comunicación nativo digital e independiente, dedicado al periodismo de investigación, de denuncia y cultural.

 

Este movimiento, que como afirmé previamente, está emergiendo y revitalizándose, se siente sin garantías, desarticulados, no desean publicar libros que terminen en un estante empolvado, o en el peor de lo casos, en un agáchese, o en un local de ejemplares de segunda. Este miedo por divulgar y promover las letras se debe a la falta de Crítica Literaria seria, a la carencia de revistas literarias enfocadas, a la no distribución  de las obras,  y al  abandono inconsciente de los líderes culturales claves, que contratados pueden insuflar amor por nuestros autores y nuestras obras.

Aclaro, los escritores clásicos de Risaralda están ahí (y no hace falta mencionarlos) y por eso hay que sacarlos de la guaca, valorarlos, ponerlos a rodar de nuevo, mostrarlos en el siglo XXI, para que renazca el anhelo de proyección cultural, y podamos pasar la posta a quienes nos esperan en la próxima generación.  Mi llamado hoy es para que seamos los artífices de esta esperanza, que nos constituyamos en esas columnas desde lo institucional, invirtiendo, sin recato, en la verdadera cultura, es decir, en los programas semilla, en los promotores, gestores o editores que desean mostrar lo que somos, literariamente hablando,  porque hay una necesidad  de sentirnos orgullosos de esto y dejar a Pereira y Risaralda en lo alto del panorama de las letras nacionales.

Es vital la necesidad de una unión sólida entre escritores, y esto no será posible con buenas intenciones, pero sí con las dinámicas pertinentes, tales como descubrir nuestra identidad literaria, y afirmo, esto último no se trata de reseñar libros, o de llegar a alguna meta, sino de que el camino del apoyo financiero, la contratación y la capacitación, sean constantes. Que no solo se hagan eventos por hacer o por cumplir un requisito, sino de sentir cada persona, cada pluma, cada realidad y a su vez, integrarlos en la memoria cultural de la ciudad.

Tenemos que comprometernos con la literatura de la región.

Secretaria Luz Stella Gil Giraldo, la invito a que los hechos hablen más que las palabras. Sé que la Secretaría de Cultura está naciendo, y el presupuesto tiene su proceso de robustecerse, pero desde ahora le hago un llamado a que nos tomemos de las manos con proyectos factibles, reales y tangibles, que lleven a la ciudad a descubrirse en sus tradiciones y procesos creativos literarios.

Que las obras particulares en Pereira circulen de forma general por el departamento. Tenemos más de 400 autores en la región, y si pedimos al público enumerar 20 o 30 nombres, seguro sonarían grillos. Sin embargo, de lo que se trata hoy es de propuestas, de que los libros, en cualquier género, reposen abiertos ante los ojos de los niños y jóvenes. Que sean leídos y estudiados en las escuelas y colegios de los 14 municipios del Risaralda (obviamente con apoyo de la gobernación, y me pongo al servicio como integrante del Consejo de Lectura, Escritura y Bibliotecas del Departamento).

Necesitamos esto de forma urgente, además de la acuciante obligación de  implementar una red de bibliotecas satélites, para que estas mismas obras literarias lleguen a los barrios, veredas y comunas, y no solo a los claustros, sino también a los cafés, hoteles y otras instituciones públicas. Tenemos que sentirnos orgullosos de esto y promover nuestra realidad escritural.

 

Luz Stella Gil Giraldo. Es profesional especialista en diseño de políticas culturales y en comunicaciones. Con estudios en Teatro en el Instituto Popular de Cultura de Cali, en Comunicación Social y Periodismo y en la maestría en Diseño Cultural de la Universidad del Valle.

Que la Secretaría de Cultura de Pereira pacte económicamente y apoye los centros culturales no institucionales como el Café María Antonia, la librería Roma, el bar Armada 62 y otros lugares, para que estos espacios sean intervenidos y se difunda lo literario por conductos contextuales a los jóvenes y adultos.  Ese empoderamiento de las letras debe ser nuestra meta para que los mapas literarios tengan una ruta clara y  el marketing de los autores sea un compromiso de hecho, pues entendemos que  no se trabaja o se promueve a una persona en particular, sino que se labora colectivamente a favor de la memoria artística de la región.

Que la Crítica Literaria se incentive desde lo institucional  y sea un proceso creativo fundamental para que el público conozca a qué obran se enfrentan cuando compran un ejemplar, por qué es importante leer o conocer tal autor de la región, entre otras cosas. No se trata de encasillar las letras en los cajones de bueno, malo o regular, no, no estamos en ese grado cero del juicio, sino que somos como ciudad lo que somos ante la hoja en blanco impregnada, de prosa, verso, ensayo, poesía, aforismos y otros géneros. Leer nos hará libres, libros o liebres.

Secretaria Luz Stella Gil Giraldo, por favor, saque adelante, con nuestro apoyo, la cultura en todas sus esferas en Pereira. Dejemos nuestra ciudad en alto, ya que no seremos recordados por el poder obtenido y que nos pusieron entre manos, sino por la capacidad de maximizar una oportunidad que nos presentó el destino y que miles esperan una buena gestión de parte de la Secretaría de Cultura. Sigamos con optimismo echando para adelante, como decían nuestros abuelos, y que la misión que he adoptado de “Risaralda en el panorama literario nacional” sea un hecho, sea un canto, sea una forma de vida que nos identifique a todos. Muchas gracias.

@DFirmiano