Los temas de moda se esfuman rápido, aún aquellos que comportan tragedia. Pareciera que los jóvenes rápidamente pasan al olvido en una sociedad que va perdiendo sus valores.

 

Por: Adriana González Correa

Hace menos de dos semanas nos escandalizó a los pereiranos el suicidio de tres adolescentes en tan solo cuatro días. No es para menos; podemos decir que es verdaderamente dramática la situación y sin duda, desde cualquier perspectiva ética, tiene que cuestionar a la ciudad y por supuesto a sus gobernantes.

Dentro de la mucha información que llegó a nuestras redes, circuló un video de un padre de familia del Técnico Superior (colegio en el cual se dieron dos de los suicidios), en el cual reclama airadamente al alcalde de Pereira la ambigüedad de sus actuaciones, pues mientras los estudiantes hacen una marcha por la vida, el burgomaestre se dedica a la inauguración de los parques de la Circunvalar, con “rumba” incluida.

La situación social en la ciudad no admite relajamiento de la política pública que debe impulsarse desde la administración, no solo la enfocada a los problemas que conlleva la adolescencia, sino en todos los campos que ocupa el orden social.

En los medios nacionales se informó que, en lo corrido del año, en los centros asistenciales de la ciudad, fueron atendidos 62 intentos de suicidio, entre los cuales 46 fueron de adolescentes; esto significa que hubo una tentativa de suicidio por día.

Según “Pereira como Vamos”, en 2016 se dio un aumento del embarazo en adolescentes; al punto que de cada 5 nacimientos en la ciudad 1 fue de madres adolescentes y en 2015 se dieron 36 casos de menores de 14 años, lo que constituye un delito, pues la legislación penal considera una violación el acto sexual con menor de 14 años.

Es de aclarar que para 2017 el embarazo en adolescentes disminuyó en 23%.

Entre los meses de enero y febrero murieron dos personas de la tercera edad, una de ellas como lo denunció el concejal Crosthwaite, por desatención directa del Municipio, puesto que el Juzgado Cuarto Civil Municipal ordenó al alcalde, como medida provisional, brindarle la protección necesaria al anciano; sin embargo, murió en la calle cuatro días después de la orden judicial.

En un acto de bajar la angustia ciudadana por los suicidios de los jóvenes, la Secretaría de Salud, en una insólita rapidez, activó la ruta de atención a jóvenes y familias, ruta que no había puesto a andar en más de tres años de gobierno. Así mismo, el Alcalde, mediante un video que circuló en las redes sociales, expresó sus condolencias.

Pregunto: ¿Por qué Juan Pablo Gallo no se manifestó por la muerte de dos ancianos habitantes de calle, aun cuando sobre uno de ellos pesaba una medida de protección judicial?, ¿por qué no crea una ruta de atención y protección a las personas de la tercera edad sumidas en la pobreza? Lo anterior cuando el Municipio tiene en el banco Davivienda más de 22.000 millones de pesos provenientes de la estampilla Pro-anciano.

Estos hechos me hacen comprender la indignación del padre de familia, pues definitivamente todas las medidas tomadas por el Alcalde son meramente cosméticas y aclaro que lo cosmético también juega en una ciudad, pero no puede ser lo único y fundamental.

Pereira es una ciudad con graves problemas sociales, económicos y políticos que en últimas se expresan en hechos tan lamentables como el suicidio de adolescentes, la muerte de abuelos en indigencia, el aumento de habitantes de calle, el narcotráfico, el sicariato, y las pocas oportunidades y posibilidades de existencia digna para los jóvenes de los barrios populares.

Estos graves problemas se suman a una pobre política pública social, mientras el Alcalde de la ciudad consume en publicidad y redes sociales cerca de 3.000 millones de pesos –como lo demuestra el presupuesto de rentas y gastos 2018– porque es lo que más popularidad y buena imagen da.

Los temas de moda se esfuman rápido, aún aquellos que comportan tragedia. Pareciera que los jóvenes rápidamente pasan al olvido en una sociedad que va perdiendo sus valores.

@adrigonco