Encontré una imagen con este texto: “Papá, ¿qué son valores? Para muchos: dinero, propiedades, alhajas, joyas, chequera, inversiones…; para mí: familia, amigos, lealtad, honestidad, humildad, gratitud, educación…”

LIBARDO GARCIA GALLEGO

Por Libardo García Gallego

Ese papá también hubiera podido añadir: “Para los de mi edad, además de mis anteriores valores también lo eran: verdad, responsabilidad, honradez,  cumplimiento de los compromisos, transparencia en todos los actos, igualdad, solidaridad, sinceridad, justicia, humanitarismo, respeto a los semejantes, acatamiento a la Constitución y las leyes,…
Hoy el altruismo ha sido sustituido por  la astucia, el ventajismo, el robo, la trampa, la mentira, la corrupción, la injusticia, el asesinato del que estorba o piensa diferente, el engaño, la coima o mermelada, el Cómo Voy Yo (CVY), la traición, la violación…
Estos nuevos “valores” son la guía de navegación escogida e impuesta por el Neoliberalismo o Capitalismo de última generación o Imperialismo o Globalización. Es la manera de ejercer aquello de “Quien más saliva tiene traga más hojaldre”, “Camarón que se duerme se lo lleva la corriente”, “Medio mundo vive del otro medio” (hoy habrá que decir “El 1% vive del 99%”). Es lo que en lenguaje almibarado llaman “libre competencia”, “competitividad”, “desarrollo”. Es el método mediante el cual se ha ido acumulando la riqueza planetaria en unas pocas manos invisibles que todo lo controlan, incluyendo las mentes humanas. Esta es la orientación conveniente para ese grupúsculo apoderado del mundo. Quienes nos quedamos aferrados a los valores de nuestra infancia estamos perdidos en este mundo de fieras, de arpías, de víboras, de hienas, a las cuales la mayoría de congéneres admiran, desgraciadamente, dizque por su creatividad y osadía y que, por tanto, son merecedores del sitial donde se encuentran.
Parecen ignorar el sistema socioeconómico que nos impusieron, en el cual se apoyaron para arrebatarnos el futuro a los demás, y el cual podríamos y deberíamos derribar entre todos los de abajo, si nos atreviéramos a sacudir esta pirámide de infamia.
Nuestra dignidad de personas no puede someterse a esta nueva antivaloración. Las ideas sublimes, las que enaltecen a los seres humanos, siguen vigentes y muy lejos de ser obsoletas, a pesar del tiempo transcurrido. El Manual moderno de convivencia universal es la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la misma que desconocen y pisotean quienes defienden los antivalores que les ha permitido dominar el mundo.
Nos toca exigirles se acojan y respeten el Manual de los Derechos Humanos, proclamado por las Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1948. La Constitución colombiana ha incorporado dicho manual. Es deber de todas las personas, sin excepción, hacerlo cumplir, empezando por reemplazar los antivalores contenidos en esta imagen por  los que correspondan a la dignidad humana.