Algunos creen que es la mejor opción de desarrollo para el país, pero la mayoría no. La minería en Colombia ha pasado de ser una expectativa a convertirse en un conflicto, y amenazar la vida. Suelo, aire y agua han sido afectados tanto como otros factores sociales generando una transformación en la cultura y degradación social; consecuencias de un modelo de desarrollo impuesto a las comunidades, en su mayoría, campesinas.

 

Oro en colombia

Imagen tomada de internet

 Por Andrés Roldán

Lo que vive hoy el municipio del Líbano, ubicado en el departamento del Tolima, no se aleja de la situación nacional. Este territorio cuenta con una explotación minera por socavón desde el 2002 en la mina El Porvenir, donde se prevé la explotación de dos millones de onzas de oro en veta en una proyección de 100 a 150 años.

Esta mina está localizada al norte del municipio en la cuenca del rio Lagunilla -en cercanías al nacimiento de la quebrada La Honda-, afluente  más importante del municipio con conexión directa al acueducto comunitario del corregimiento del Convenio.

Los campesinos de la zona han manifestado su inconformidad, y han denunciado los impactos ambientales -producto de la explotación minera- en diferentes escenarios. En la audiencia pública llevada a cabo en abril del 2014, en la vereda Matefique-Porvenir, socializaron su negativa frente a un proyecto que amplió la licencia ambiental a la empresa Mina El Gran Porvenir del Líbano S.A para que iniciara la explotación en otra zona conocida como ‘El Oasis’. Plantearon la posibilidad de que la explotación estuviera afectando el caudal que conecta con la quebrada La Honda y por ende al acueducto.

Desde que comenzó dicha explotación el caudal ha a bajado pero nunca como en temporadas en que el fenómeno del niño se intensificaba. Lo que sí es verdad es que no existen estudios serios que determinen este posible impacto ambiental, los interesados en esta explotación se limitan a decir que la línea divisoria superficial de aguas (entre el río Recio y el río Lagunilla) determina que la mina no está en la zona de nacimiento de la quebrada. Pero, ¿acaso la línea divisoria de agua superficial es la misma que la del agua subsuperficial?

El 6 de agosto del 2013 Cortolima cerró el punto de vertimiento de la explotación, de la mina El Porvenir, sobre el cauce de la quebrada El Toro por presencia alarmante de cianuro; caso denunciado  inicialmente por arroceros del municipio de Armero Guayabal y el Observatorio socioambiental de la Provincia de los Nevados. La corporación autónoma regional procedió a cerrar el punto de vertimiento y luego a realizar las respectivas muestras para corroborar dicha situación.

Y sin embargo después de cerrado el punto de vertimiento, ¿se esperaba que los resultados fueran los mismos que cuando el vertimiento estaba abierto sobre la quebrada? Uno de los argumentos utilizados por la corporación autónoma regional fue que en la región explotada existe una zona inestable con posible remoción en masa en el cañón del río lagunilla, situación que explica por qué en el plan del Tolima las aguas bajan con una tonalidad diferente a la normal; pero el material a simple vista no corresponde a un suelo limo-arcilloso, como afirma la corporación y en cambio el punto de vertimiento sobre la quebraba sí presentaba además malos olores, una tonalidad muy oscura y un material extraño en su lecho. Los campesinos de la zona han dicho que este mismo material encontrado en la quebrada es el de los procesos realizados en la mina.

Con la explotación de recursos naturales no renovables llegan muchas situaciones que cambian drásticamente las realidades de las comunidades en las que se asientan estos procesos, y una de ellas es la desaparición de pequeños nacimientos en las fincas aledañas a la zona explotada.

Por otro lado los habitantes de la región  han denunciado las dadivas que la empresa ofrece para bajar un poco los ánimos de denuncia y lograr que las comunidades estén de acuerdo con estos proyectos. Un caso muy conocido entre los habitantes de la región fue cuando la empresa compensó a un campesino por la pérdida de su caballo; el animal había muerto luego de beber agua de la quebrada El Toro, respecto a la cual ya se habían hecho muchas denuncias por su mal olor y contaminación perceptible al ojo humano.

Laguna afectada por la minería

Quebrada El Toro. Fotografía de Corponevados

Pero esto no solo sucede a manos de  esta empresa. Mineros S.A tiene tres títulos de exploración en el municipio y uno de ellos es de 5.846 hectáreas, pasando por la zona urbana. En su caso las exploraciones ilegales afectan las propiedades de los campesinos entrometiéndose en la vida de las comunidades y sus territorios, pese a que han sido denunciadas constantemente; mientras las exploraciones legales y autorizadas por Cortolima han generado afectaciones a los campesinos que han firmado contrato de servidumbre para exploración, como es el caso de un campesino en el sur del municipio, quien actualmente tiene en curso una demanda contra dicha empresa por daños y perjuicios. Sin contar que existen otras personas que no han querido denunciar formalmente por temor a  represalias.

Lo cierto es que las comunidades campesinas y los que habitamos en las zonas urbanas, no queremos este tipo de modelo de desarrollo impuesto desde las altas esferas del poder nacional. ¿Entonces cómo es posible que se siga pensando en depender a gran medida de la exportación de materias primas hacia otros países ?

Y aunque nose puede negar que en gran medida el desarrollo del país lo ha venido generando el sector primario de la economía, es del sector agropecuario del cual dependen más trabajos en el país. Nuestras raíces las encontramos en los campesinos que se levantan, antes que los arreboles, a labrar la tierra y producir los alimentos para las grandes urbes.

Los modelos de desarrollo mundial en materia ambiental han cambiado y nuestro país no tiene por qué quedarse atrás. La utilización de fuentes renovables de energía y el consumo de combustibles han empezado a modificarse con la creación de nuevas tecnologías, como las que utilizan hidrógeno. Colombia no tiene por qué quedarse sometida a la producción de materias primas que, por los modelos que utilizamos, son muy dañinas en materia ambiental y social.

La locomotora minera avanza destruyendo y lapidando por doquier, pero las comunidades también avanzamos pensando y organizando un futuro mejor para defender el territorio y nuestros bienes ambientales.