En Riosucio, Caldas, ha crecido el conflicto interétnico entre los Embera Chamí y Kumbas Quimbayas. La organización de los Emberas ha emprendido acciones recurrentes que perjudican a los Kumbas, quienes no se sienten parte de esta cultura y reclaman su reconocimiento ancestral como pueblo originario de la zona.
Escribe / La Cola de Rata – Fotografías / Rodrigo Grajales – Ilustra / Stella Maris
En el Eje Cafetero los Kumba Quimbaya reclaman reconocimiento como pueblo indígena del resguardo Cañamomo y Lomaprieta. Pero en esta búsqueda han quedado atrapados en un conflicto interétnico con los Embera Chamí, que gobiernan en este resguardo, ubicado entre Riosucio y Supía, en el departamento de Caldas. Se han reportado confrontaciones en el territorio, cierre de caminos y otras acciones de los Embera contra la difusión cultural de los Kumba en la región. En Colombia, hay 900 solicitudes para ampliación o constitución de resguardos y entre esos nuevos pueblos están los Kumba, que buscan reconocimiento ante el Ministerio del Interior.
Los Kumba habitan en el corregimiento de La Iberia, cinco kilómetros al oriente de Riosucio, al que se llega por una vieja carretera desde el centro poblado. La zona está al interior del resguardo Cañamomo y Lomaprieta, cuya extensión es de 4.800 hectáreas. De la etnia Kumba hacen parte 493 integrantes de más de cien familias, ubicadas en predios de laderas, en áreas de minifundio, dedicados a labores agrícolas de pancoger, con predominio del café, caña y plátano.
Mario Guerrero Cañas, actual gobernador Kumba, resalta que “la petición del reconocimiento, tiene que ver con la recuperación y protección de la memoria ancestral”. Argumenta, son “gentes de paz, y es indispensable el reconocimiento a su pueblo.
A su favor cuenta además de su testimonio histórico y cultural, con las investigaciones de los profesores Guillermo Rendón y Anielka Ma. Gelmur, plasmados en el libro El misterio del Kirma – Quimbayas hoy; con el que los Kumba comprendieron más acerca de por qué no se sienten Embera. Cuenta Mario que “los Embera solicitaron a las autoridades de la cultura recoger los ejemplares del libro, pero por fortuna no sucedió así”.
Precisamente la historia encarna parte del conflicto interétnico actual entre Kumbas Quimbayas y los Emberas Chamís. Basados en ella, y en su presencia ancestral en la zona, reclaman reconocimiento al interior de un territorio que hoy figura como parte de la población mbera a cuya etnia están vinculados la mayoría de indígenas de Riosucio.

Así fue como a comienzos de este siglo, los Kumbas emprendieron el recorrido hacia el reconocimiento legal como pueblo Quimbaya, en estrados judiciales municipales en los que no eran muy bien recibidos según relata, Mario Guerrero Guerrero, padre del actual gobernador, “pero ya hemos alcanzado instancias superiores de la ley como los juzgados especializados en restitución de tierras”. Precisamente tras estas acciones, percibieron el aumento del malestar de las autoridades de Emberas.
Esta situación de a poco se trasladó al territorio. Han existido refriegas entre los Embera y los Kumbas por actividades que coincidieron en La Iberia (ver). En mayo del 2016 la Agencia Nacional de Tierras (ANT) programó una visita a La Iberia, con el propósito de avanzar en la delimitación y titulación del resguardo Cañamomo Lomaprieta; pero la organización de los Embera impidió el paso (ver). Y en septiembre del 2017, haciendo uso de la guardia indígena, retuvieron una estudiante universitaria, pasante del Ministerio de Cultura y la Biblioteca Nacional de Colombia; sus autoridades alegaron que “ningún foráneo puede entrar a su territorio sin su permiso” (ver).
Incluso el conflicto escaló a otros escenarios; en septiembre del 2018 el destacado docente y fotógrafo Rodrigo Grajales, que desde el 2016 ha acompañado a los Kumba en procesos culturales, realizó una exposición en Pereira: “Los Kumbas Quimbayas caminan el siglo XXI”, en el marco de Corto Circuito Escenarios para el Arte de Pereira. La exposición debió ser retirada, según expone el profesor, “porque representantes de los Embera solicitaron a las salas desmontar la exposición, argumentando que la utilizamos malintencionadamente.”
Por su parte el gobernador Embera del resguardo Cañamomo y Lomaprieta, Albeiro Tapasco Guerrero, recientemente elegido, explica: “Aquí en la zona lo que hubo fue una mezcla de tribus, y nos hemos caracterizado como Embera Chamíes. Este resguardo está desde 1627 y siempre ha sido una lucha porque iba hasta la quebrada de Arquía, límites con Antioquia, y ahora solo son 4680 hectáreas”. Y de los Kumbas, considera: “Son familias que han venido diciendo ‘¿cómo nos reconocen a nosotros como etnia?’, teniendo en cuenta que están dentro del territorio. Nosotros decimos: son familias que han querido denominarse como resguardo”.
Y sobre las acciones contra algunos visitantes, sostiene: “para nosotros sí es importante saber a qué vienen las personas al territorio, porque a veces se comentan cosas que no hacen parte de la realidad. Pero este servidor ha dicho: “¡vengan¡, ¡hablemos!, no tengo dificultades con nadie para hablar; pero es complicado porque a veces se quiere dejar ver una parte política y eso nos hace un poco de daño, porque el auspicio político electoral externo a las comunidades quisiera dejar ver que hay una disputa interna y eso no existe”. Hemos dicho: “Acá es como de aclarar cosas, qué es lo que se quiere, y algunas situaciones que se han venido dando; eso se ha ido limando, a veces las personas nos cerramos a la banda por unas situaciones que no tienen lógica, en ese sentido hemos venido trabajando y la idea es que haya acercamiento”.

En el transcurso de la entrevista, el gobernador insiste que están en un resguardo colonial y hay escrituras. Efectivamente, se pudo comprobar existen antiguos registros notariales de la Colonia que mencionan la presencia de los “Cumba” (con C); como el número 565 de 1953 (ver pdf), en sus folios hay declaraciones de autoridades de la época, dadas en 1721. Lo curioso es que estas escrituras terminan por reforzar el reclamo de los Kumba en la idea que poblaron estas tierras antes que llegaran los Embera.
Y así lo ratifica Mario, el sabio mayor de los Kumba: “Nuestros mayores poblaron estas tierras, las recibieron de sus padres y abuelos, y ellos de sus antepasados hasta un siglo atrás de las primeras escrituras del resguardo colonial”.
Otro ingrediente es de las transferencias de la nación, si bien no se mencionan directamente, son transversales al conflicto. Entrada en vigencia la actual Constitución Política y la aplicación de leyes como la 715 del 2001 del Sistema General de Participaciones, las comunidades indígenas debieron censar a sus poblaciones, y los de Riosucio fueron censados mayoritariamente como Emberas, un salto con garrocha que omitió la existencia de pueblos allí asentados originariamente.
Así, del censo general del 2005 hasta el 2018, la población Embera Chamí de Colombia pasó de 29 mil a 77 mil, 62% más; de esos, 10 mil están en Riosucio y Supía. De hecho, los de Cañamomo y Lomaprieta, que hasta el 2005 se reconocían como indígenas del resguardo con el mismo nombre, a partir del censo del 2018 se reconocen mayoritariamente como Embera Chamí. Y según el Departamento Nacional de Planeación, la asignación para el 2021, agrupando los doce pagos del año para este resguardo, sumaron $1.880’560.768 por Riosucio y $1.443’904.049 por Supía.
Sin duda, un elemento que, en lugar de alentar la participación de nuevos pueblos, dificulta su reconocimiento.

La Constitución Política abrió las puertas
El sabio Mario considera que fue gracias a la Constitución Política de 1991 y las posteriores sentencias del exmagistrado Carlos Gaviria, acerca de los pueblos indígenas, que tuvieron “más luces para guiarse”. “Fuimos recopilando relatos, historias y documentos que presentamos al Ministerio del Interior en el 2009, solicitando el registro para certificar que existimos, pero nos lo negaron, inicialmente porque no había censo, y cuando censamos nuestra población, que ya no lo podían hacer sin la aprobación de las autoridades Embera del resguardo”.
Al respecto, la oficina de Asuntos Indígenas del Ministerio del Interior viene considerando desde el año 2010 que se harán los estudios antropológicos e históricos para sustentar las reivindicaciones en términos de “pueblo”, y advirtieron de tiempos extensos; además debería mediar una conciliación entre las autoridades del resguardo y los interesados. Pero los tiempos siguen extendiéndose, y la última comunicación oficial con la comunidad fue el 17 de julio del 2022; consistió en considerar “no procedente” la solicitud para cargar el censo de ese año, por no cumplir con la circular 0038 del 2014 que hace alusión a la tramitología; un verdadero palo en la rueda para el reconocimiento de los nuevos pueblos indígenas en Colombia. Por lo demás, esa oficina no respondió los derechos de petición formulados para esta publicación.
También el gobernador Albeiro Tapasco de los Embera cita la carta magna: “Desde antes de la Constitución nadie se denominaba de qué era; si usted va a buscar, eso no está ni por ley. Lo que hizo asuntos indígenas (adscrita al Ministerio del Interior), de los años ochenta a los noventa, es que nosotros hacíamos parte de la zona andina, y se hizo fue una caracterización; y entonces en la zona, en la que estaban asentados una gran mayoría del pueblo Embera, quedamos como Embera Chamí. Eso no está en decreto, está escrito por los pueblos agrupados en la ONIC.”
Precisamente sobre este conflicto, las oficinas de derechos humanos y paz de la ONIC desde Bogotá respondieron que estos son temas internos y autónomos a tratar con las autoridades del resguardo, y sólo intervienen si se les remiten los casos.
Cabe agregar que los Kumba no son de la ONIC, de la que sí hacen parte los Embera Chamí, incluso contando con los beneficios de asistencia jurídica.
Ahora bien, es de resaltar que en la página web del resguardo hay una investigación oficial sobre los títulos de éste entre 1627 y 1994. Publicación financiada por la Fundación Ford a través del Forest Peoples Programme de Inglaterra (ver). Allí el abogado Luis Javier Caicedo realiza una detallada recopilación de los títulos en diferentes momentos históricos que incluyen continuas menciones a los “Cumbas”, como pueblo originario del resguardo.
No obstante, los afiliados a la etnia Embera predominan hoy en esta zona de Caldas, y son ellos los que gobiernan en el territorio. Y dados los conflictos, los Kumba acudieron a la reconocida defensora de derechos humanos Adriana González Correa, quien ahora es su abogada. De entrada, tras una acción que interpuso, un juzgado ordenó respetar el libre tránsito de los visitantes por los caminos comunes hacia las veredas de La Iberia. Y en la respuesta a la demanda de derechos territoriales ante la juez del circuito especializado en restitución de tierras, a la que se vincularon los Kumba, hace una disertación que incorpora nutridos elementos sobre la existencia del pueblo Quimbaya y la importancia de su reconocimiento.
González Correa resalta que “la Corte Constitucional ha reconocido a estos pueblos, Kumbas, Emberas y afros del Guamal, como víctimas del conflicto, y en este sentido es importante lo que la sala manifiesta sobre la necesaria protección de sus derechos, y para esto es indispensable la reconstrucción de la identidad cultural y el reconocimiento de su territorio, y el Estado lo debe garantizar”.

Los otros conflictos
En este pleito los Embera también han tenido conflictos con finqueros criollos, con la disputa por la tierra como elemento continuo. El más reciente caso tiene que ver con la delimitación del resguardo indígena Cañamomo y Lomaprieta, en la que los Embera acusan la exclusión de los predios poseídos por particulares a sabiendas que se debe hacer con base en las tierras ancestrales (ver).
Otra versión entrega un líder comunal de Riosucio, que pidió omitir su nombre. Aduce que “los Embera quieren desalojarlos de sus propiedades. Son más de 90 predios que los indígenas piden en restitución para ampliar su territorio y pasa que cada familia los hemos adquirido por la ley, y con los derechos territoriales que piden para el resguardo nos quitarían la propiedad individual”.
Este conflicto ha escalado a los escenarios políticos. En el año electoral del 2019 se conoció un video del expresidente Álvaro Uribe cuando llama en línea directa y acuerda una cita con la entonces directora de la ANT, Miriam Martínez Cárdenas, para que atienda a habitantes de Riosucio que “están siendo perjudicados” por los indígenas; advierte que no quieren confrontaciones y el gobierno debería ayudar a los indígenas con “esa cantidad de tierra que tienen en el Cauca, pero que dejen de desalojar”.
Este fue un indicador de la realidad política en Riosucio, en la que no solo cuentan la administración y las componendas, sino las disputas territoriales; a dos administraciones municipales del partido MAIS, cuya base electoral son los indígenas, la sucedió la actual del Centro Democrático, con nicho entre los mestizos, pero también indígenas.
El impacto de este conflicto ha trascendido los escenarios locales, así lo menciona la Corte Constitucional en la sentencia T-461 del 2014: “…en la zona en la que se encuentra el Resguardo Cañamomo y Lomaprieta existe un conflicto interétnico que incluye a la Comunidad Afrodescendiente del Guamal, a la comunidad de Indígenas Kumba y a campesinos que no se autoreconocen como pertenecientes a una u otra comunidad (aun
cuando pueden estar censados como parte de las mismas) y al Resguardo mismo…”.
Al respecto, La Cola de Rata intentó contactar al alcalde Marlon Alexander Tamayo de Riosucio para conocer su versión, y la respuesta, a través de la secretaría de Gobierno, fue: “Atendiendo la solicitud realizada, me permito informarle que teniendo en cuenta los principios Constitucionales y Legales (sic) que rigen nuestro actuar, la Administración Municipal se abstiene de emitir opinión alguna respecto al tema referido”. De igual manera se solicitaron documentos mediante derecho de petición acerca de las transferencias, censos, distribución, entre otros, que tampoco respondieron a pesar de la insistencia.
Hasta aquí un conflicto interétnico que tiene a los Embera Chamíes, comunidad indígena históricamente oprimida y violentada, actuando de manera contradictoria contra el legítimo derecho de otro pueblo indígena por la búsqueda del reconocimiento legal como pueblo Kumba Quimbaya, del resguardo Cañamomo y Lomaprieta. Mientras tanto, los obstáculos que imponen desde el Ministerio del Interior para reconocerlos, termina por atizarlo.


