El Hotel Mocawa Plaza en Quindío surgió como una atractiva inversión para docenas de personas, quienes creyeron en este proyecto gestado por personas reconocidas en la actividad financiera y constructora. Hoy se sienten tumbados, pues dos años después de entrar en funcionamiento han recibido menos de un millón de los prometidos beneficios por 22.573.058 pesos.
Por: Eliécer Santanilla
Imagínese sin saber qué está pasando con su inversión, solo que con ella se construyó un lujoso hotel que además funciona como la justificación perfecta ante cualquier reclamo… súmele que las rentabilidades no se aproximen ni de lejos a lo que pregonan las vallas y la pomposa publicidad en los principales medios de comunicación del país; finalmente sienta que pasa de ser un cliente Premium a un inversionista minoritario.
Lo anterior es lo que está sucediendo en Quindío en el proyecto adelantado por la reconocida constructora Márquez y Fajardo, según algunos inversionistas que decidieron creer en el proyecto.
Las ganancias proyectadas y prometidas por cada unidad financiera en primer año serían superiores a los 6 millones de pesos, en el segundo (2) año alcanzarían los $ 7.933.418 y el tercer (3) año los $ 8.627.640, para un total de 22.573.058 a la fecha.
“A mí jamás me dijeron que debía esperar cinco años para alcanzar el mínimo retorno, de ser así jamás hubiese invertido”, afirmó el fideicomitente William Quintero, economista de profesión y analista de seguros. Al ser consultado sobre su inversión dice que jamás se le dijo por parte de los promotores que el Hotel debía esperar más de cinco años para llegar al valor mínimo de rentabilidad ofrecida en los cuadros impresos en brochures y portafolios promocionales.

Otros entrevistados, que prefirieron no hacer público su nombre por las múltiples presiones que supuestamente se vienen ejerciendo, que la inversión fue determinada por la mediación de Best Western Plus, quien fungía como operador y ancla del proyecto, la misma que meses después de entrado en operación partió sin dar mayores explicaciones.
Quintero coincide con otros fideicomitentes en que no hay claridad en la información, dejando entrever improvisación a pesar de que el negocio es orientado por gente conocedora al pie de la letra de todos los intríngulis del mercado inmobiliario, tomando franca ventaja de los vacíos existentes en la reglamentación local.
Según lo expuso uno de los abogados apoderados por el grupo de accionistas inconformes, Luis Ángel Mendoza, estos fueron inducidos al error por la publicidad engañosa y del primer grupo de demandas presentadas a la fecha se han admitido varias y se espera que el número crezca de manera significativa. Denuncias orientadas específicamente a recuperar la inversión en el fideicomiso Mocawa Plaza.
Surge la hipótesis de que algunos empresarios que están detrás de estos modelos son negociantes experimentados en la bolsa de valores y ante las dificultades que allí se acarrean por su rígida reglamentación han sabido buscar habilidosamente la captación de recursos del público, con una elaborada estrategia financiera y comercial legitimada con reconocidos nombres y entidades avaladas por la Superintendencia Financiera.

Recientemente la constructora Márquez y Fajardo divulgó un comunicado a la opinión pública acusando de inescrupulosas a las personas que insatisfechas con la situación han tratado de hacerse escuchar, probablemente, con la intención de reducir las quejas ciudadanas y el fondo de la problemática a una mínima expresión.
Las principales cartas de Márquez y Fajardo serían su poder económico e influencia sobre importantes militantes del Partido Centro Democrático, que acudirían al eventual rescate y respaldo de un modelo de negocio altamente cuestionado que hoy por hoy presenta afectación sobre un capital superior a los 25 mil millones, patrimonio de empresarios, tenderos, microempresarios, docentes y personas del común, producto de “poner la ponchera”, como metafóricamente se refiere Hernando Márquez, gerente de la constructora, a su estructurado sistema de financiación.
Márquez y Fajardo le hace frente a una denuncia penal por presunta administración desleal y otras conductas punibles en contra de los inversionistas. 16 procesos administrativos admitidos por diferentes Juzgados en la capital de la República y otros 12 en espera de admisión, una denuncia y dos demandas en curso, en la Superintendencia de Industria y Comercio, sumadas a los múltiples embargos que hoy pesan sobre Márquez y Fajardo Promotora Integral de Proyectos S.A.S, dictados por el juzgado tercero de Armenia.



