Magdalena medio, un dilema entre la tradición violenta de un pueblo y la riqueza natural que albergó las ambiciones de Pablo Escobar. Ubicada en esa región, la Hacienda Nápoles fue la construcción de un sueño a medias.

 

POR: Anyelly Carmona Ospina (yelly_1304@hotmail.com)

 Daniela Bolívar Rincón (dannyb713@hotmail.com)

“El cielo, la selva y las montañas de ese lugar son privilegiadas, las aguas cristalinas, los ríos tibios y de mármol, esos no los hizo Pablo, los hizo Dios, un paraíso natural desde donde se le mire”, estas son las palabras de José Guillermo Palacio,  un periodista conocedor del Magdalena medio, ese mismo paraíso que un día sirvió de escenario para que Farc, autodefensas, y narcotráfico iniciaran su protagonismo en la guerra colombiana.

Llena de riqueza natural, dicha región fue elegida por el capo del narcotráfico colombiano Pablo Escobar Gaviria, para hacer real un mundo aparte,  ese en el que combinaría la casa de recreo con su centro de operaciones ilegales y al que llamó Hacienda Nápoles. Dos caras que se han disputado el protagonismo a través de la historia.

Conquista del capo

Finalizando los 70, la construcción de la autopista Medellín – Bogotá representó no solo la llegada del progreso a municipios como Puerto Triunfo, también la de Pablo Escobar, conocido como empresario, quien montado en su motocicleta, en compañía de su primo Gustavo Gaviria, vio en los predios del corregimiento de Doradal la posibilidad de materializar lo que el mundo conoce hoy como Parque temático Hacienda Nápoles.

Su afán por llevar a cabo la construcción de un emporio agroindustrial lo llevó a elevar sin complicaciones los precios de tierras que, sin estar en venta, le dieron enormes ganancias patrimoniales. Fue Jorge Tulio Garcés quien le vendió la mayor parte de las tierras a Pablo el empresario. Según Francisco Sánchez, ex funcionario de la alcaldía de Puerto Triunfo, La Paz, Portugal, Lusitania, Las Julias, El Porvenir, Valledupar, La Perla y Honduras, son algunos de los predios que Escobar logró hacer suyos.

Para dicha época, en la que la procedencia de su gran fortuna era desconocida, el proyecto creció en manos de unos mil trabajadores. Trasplantó árboles, construyó doce lagos intercomunicados, sistema hidráulico, pista para aviones medianos, helipuerto, canchas, parques, plaza de toros y casa de campo.

El desaparecido INDERENA (Instituto Nacional de Recursos Ambientales) le concedió la licencia de ingreso de animales exóticos al país. Todo, según Sánchez, fue legal,  “pues él solo era un empresario con dinero”, aun así cuando el ICA (Instituto Colombiano Agropecuario) se los decomisaba, cualquier trabajador de Escobar compraba de nuevo a sus pupilos y los regresaba a la finca.  Sin reparos legales la cercana base aérea de Palanqueros vio aterrizar cuatro hipopótamos en un avión Hércules de la segunda guerra mundial, traídos desde el zoológico San Diego, en California. Debido a su  reproducción,  hoy son 27 los herbívoros que habitan en los lagos intercomunicados y tres se hicieron famosos por su fuga y posterior cacería a través del Magdalena medio en años recientes.

Muchos aún se preguntan como a manera de arca de Noé aparecieron los protagonistas de su sueño: especies exóticas herbívoras, como canguros de Australia, dromedarios del Sahara, elefantes de la India, jirafas e hipopótamos de África, búfalos de la pradera de EEUU, vacas de las tierras altas de Escocia, llamas y vicuñas del Perú. Para Palacio, además del don que acompañaba su nombre, Pablo tenía otro don especial que convertía en realidad todo lo que soñaba: “La coca mete una jirafa en una avioneta y un elefante en un Renault 4”. Quiso complementar su zoológico con la construcción de animales prehistóricos (como dinosaurios) que, a escala real, vio crear en siete años a manos de Fernando Montoya, el diseñador que de hacer las vallas de publicidad en la hacienda, se convierte en el artífice de las construcciones más admiradas en  la historia de Nápoles.

Ocaso de un narcoparaíso                                                                    

En 1982, escobar inicia su protagonismo delincuencial, siendo su consentida Nápoles, el lugar donde se trazó gran parte del conflicto armado en la región del Magdalena medio y se definió la expansión de grupos paramilitares, afirma el académico y periodista Juan Gonzalo Betancourt,  ya que no solo trajo al mercenario israelí Yair Klein, para entrenar  a los paramilitares, también se reunió con el grupo guerrillero M19 para planear la toma del Palacio de Justicia y quemar los expedientes que comprometían al narcotráfico, además de ser el espacio en el que se propició la tregua entre el M19 y el cartel de Medellín.

Ramón Isaza, como jefe paramilitar anticomunista, rechazó la presencia del narcotráfico en la región, por ello siempre tuvieron enfrentamientos el narcotraficante establecido en la hacienda e Isaza,  en la zona de Doradal. Una guerra que, según Palacio, quedó empatada.

Entre 1988 y1990 el Estado colombiano, aliado con EE.UU, lo buscaría en  la hacienda, pero su mente calculadora destinó en Nápoles sus propias rutas de escape.

Falta tierra, sobran testaferros

El área de la hacienda comprendía 3.538 hectáreas. Escobar no hizo englobe de los predios, catastralmente la mayoría de estos figuraron a nombre suyo y otros en testaferrato, pues en su afán de adquirirlos no hacía trámites legales, por dicha razón se facilitó la expropiación de los terrenos que aparecían a su nombre, equivalentes a 1.244 hectáreas. Pero 64 por ciento de los terrenos se encuentran hoy en manos de testaferros que lograron legalizarlos al momento de la extinción, hecho que para muchos es considerado un botín de guerra.

En 1991 la hacienda fue incautada por el cuerpo élite de la policía. Los abogados del Estado hicieron el proceso de extinción de dominio un año después de la muerte de Escobar, esa que fue considerada la única guerra que perdió contra los Pepes, organización criminal que ha sido relacionada con el gobierno.

En 1994 se dio el fallo definitivo, pasando la hacienda Nápoles a manos de la Dirección Nacional de Estupefacientes (DNE). Magdalena Torres, funcionaria de la UGAN Umata de Puerto Triunfo, dice que Victoria Eugenia Henao, esposa de Pablo Escobar, apeló en dos ocasiones al Estado para quedarse con la hacienda, pero no lo logró.

Por falta de cuidado los animales empezaron a morir, los  grandes fueron  trasladados entonces a zoológicos del resto del país como Pereira, Cali y Barranquilla, los hipopótamos fueron los únicos que no pudieron ser capturados.

Mediante la resolución 0037 del 16 de diciembre del 2005, el municipio de Puerto Triunfo quedó a cargo de 765 hectáreas, después de presentar proyectos productivos justificables que se podrían llevar  a cabo en dichos terrenos. A través de las Naciones Unidas estudiaron el apoyo a los desmovilizados, beneficiándose con el cultivo de ají  a las familias de los mismos y desplazados de la comunidad. 299 hectáreas fueron destinadas al entonces llamado ministerio del Interior y de Justicia para la construcción de una cárcel de máxima seguridad.

Hoy es parque temático

La hacienda se convirtió en el blanco de los saqueos, en busca de caletas y dinero que nunca encontraron, dejando en ruinas lo que un día la ambición levantó. El municipio encargado de la custodia se vio imposibilitado para controlar los daños ocasionados, por tal motivo realizó un contrato de arrendamiento con la firma ATECSA por 20 años,  una empresa familiar de la ciudad de Medellín, reconocidos en la región por más de tres décadas. No se hizo proceso de licitación, puesto que si se abría una, serían los narcos los que tratarían de quedarse con las tierras, según dijeron las autoridades.

ATECSA se comprometió a pasarle al municipio el 10 por ciento de las ganancias. La entidad privada bajo el nombre de Parque Temático Hacienda Nápoles, ha pretendido crear un gran atractivo turístico que no tendría la misma efectividad si se le hubiese cambiado el nombre a la hacienda. Oberdam Martínez, su administrador, reconoce que es el peso histórico de la vida del narcotraficante en dicho lugar lo que atrae al turista.

El periodista Germán Castro Caycedo, quien alguna entrevistó a Escobar, opina al respecto: “utilizan un ángulo depravado de la historia para hacer negocio, con la misma berraquera pueden promover el parque sin hablar de Nápoles”.

Una de las temáticas principales del parque, aparte de los safaris, es mostrar la casa de Escobar como un museo a la memoria de las víctimas de la narco guerra, esa que hoy está en ruinas y en la que se exhiben los delitos cometidos por el capo. No pretende reconstruirse, hecho polémico algunos no comparten, como Palacio: “el gobierno debió ser absolutamente pulcro y respetuoso, lo que están haciendo hace parte de un discurso político. Construir el gran parque que pudo haber soñado ese señor y, con dineros legales, ayudar a las víctimas, era lo correcto. Uno no le va a devolver  la vida a nadie pero si se repara un poco el daño”.

Las vías que llevan hacia la hacienda hoy son turísticas, con el nivel de protección que no tenían antes del polémico programa de Seguridad Democrática. Muchos se preguntarán por qué una zona con presencia de paramilitares en la última década, tiene ahora su mayor auge económico y turístico. Es pertinente recordar que el ex presidente Álvaro Uribe, la cabeza visible de dicho programa y 64 congresistas de su coalición son investigados por paramilitarismo, y fue durante ese mandato que se mantuvo vigente un cambio en la tradicional inseguridad de las vías.

¿Será capaz el gobierno Santos de mantener la seguridad lograda en la autopista Medellín – Bogotá sin acudir a la ayuda de grupos al margen de la ley?  ¿O estará condenada dicha región a conservar un progreso solo por medio de la ilegalidad? Mientras tanto, la Hacienda Nápoles sigue recibiendo cada fin de semana a centenares de turistas que, no sin cierto morbo, recorren los espacios que hace unos años eran el sueño de uno de los más temibles y astutos asesinos de la historia del narcotráfico en el mundo.


Por:

Anyelly Carmona Ospina (yelly_1304@hotmail.com) 

Daniela Bolívar Rincón (dannyb713@hotmail.com)

We cannot display this gallery

Paramilitares, Farc, autodefensas y narcotráfico iniciaron su negro protagonismo en la guerra colombiana, un asunto de igual magnitud a la riqueza natural con la que cuenta la región del Magdalena Medio- La belleza del paiseje y la crudeza de la guerra dos caras que se han disputado el protagonismo a través de la historia.Pablo Escobar Gaviria hizo el sueño de construir un mundo aparte, que combinaría la casa de recreo con su centro de operaciones ilegales y al que llamó Hacienda Nápoles.

“El cielo, la selva y las montañas de ese lugar son privilegiadas, las aguas son cristalinas, los ríos son tibios. El piso de los ríos es de mármol y esos no lo hizo Pablo, lo hizo Dios, un paraíso natural desde donde se le mire”, son estas las palabras de José Guillermo Palacio, uno de los habitantes que respira el Magdalena medio.

La conquista de Pablo

Finalizando los años setenta, la construcción de la autopista Medellín – Bogotá representó la llegada del progreso, a municipios como Puerto Triunfo, ´pero también la del, conocido como empresario, Pablo Escobar, quien montado en su motocicleta, en compañía de su primo Gustavo Gaviria, vio en los predios del corregimiento de Doradal la posibilidad de materializar lo que el mundo conoce hoy como Nápoles, el corazón de Colombia.

Su afán por llevar a cabo la construcción de un emporio de bienes lo llevó a elevar sin complicaciones los precios de tierras que obtuvo sin estar en venta, inclusive con los bienes que les pertenecieran. Fue Jorge Tulio Garcés quien le vendió la mayor parte de las tierras a Pablo, el empresario.

Según Francisco Sánchez, ex funcionario de la alcaldía de Puerto Triunfo, La Paz, Portugal, Lusitania, Las Julias, El Porvenir, Valledupar, La Perla y Honduras, son algunos de los predios que Escobar logró hacer suyos y bautizar como Hacienda Nápoles, nombre que posiblemente surge de su gusto por el Nápoli del futbol Italiano.

Para dicha época, en la que la procedencia de su gran fortuna era desconocida, un proyecto bien pensado creció en manos de unos mil trabajadores y, trasplantó arboles , construyó agos intercomunicados, sistema hidráulico, una pista para aviones medianos, un helipuerto, canchas, parques , y plazas

Pero si de razones legales se trata, el INDERENA (Instituto de Desarrollo de los Recursos Naturales Renovables) le concedió la licencia de ingreso de animales exóticos al país. Todo, según Sánchez, fue legal, “pues él solo era un empresario con dinero”. Aun así, cuando el ICA (Instituto Colombiano Agropecuario) se los decomisaba, no era nada casual que un trabajador de Escobar llegara a los remates a comprar de nuevo a sus pupilos y los regresara a la finca. Sin reparos legales, los oficiales de la base aérea de Palanqueros, ubicada a unos pocos kilómetros de allí, vieron aterrizar cuatro hipopótamos en un avión Hércules de la segunda guerra mundial, traídos desde el zoológico San Diego, en California.

Una avioneta Piper PA3 que logró robarse la atención de quien pasara por el lugar, y donde se transportó el primer cargamento de coca que entró a EEUU. A su vez, tuvo en exhibición un carro que muchos aún piensan que era el de Bonnie and Clyde,otros dicen que de Al Capone. Frente a dicho supuesto, Escobar le respondió al periodista a Juan José Hoyos: “eso es pura mierda que habla la gente, ese es un carro viejo que me conseguí en una chatarrería en Medellín y yo mismo cogí una ametralladora y le hice los huecos”.

Visto en la región como un gran ecologista, muchos aun se preguntan cómo a manera de Arca de Noé aparecieron los protagonistas de su sueño. Según Hoyos, especies exóticas herbívoras, como canguros de Australia, dromedarios del Sahara, elefantes de la India, jirafas e hipopótamos de África, búfalos de la pradera de EEUU, vacas de las tierras altas de Escocia, llamas y vicuñas del Perú. Pues tal como lo expresa el periodista José Guillermo Palacio, además del don que acompañaba a su nombre, Pablo tenía otro don especial: convertía en realidad todo lo que soñaba. “La coca mete una jirafa en una avioneta y un elefante en un Renault 4”.

El ocaso de un narcoparaíso

El ingreso de Escobar al mundo de la política en 1982, fue un hecho contraproducente. Si su objetivo era buscar el poder absoluto, el del ministro de justicia Lara Bonilla era descubrir la procedencia de la gran fortuna que amasaba Pablo Escobar.

Inicia de esta manera su protagonismo delincuencial, siendo posiblemente su consentida Nápoles el lugar donde se trazó gran parte del conflicto armado en la región del Magdalena medio y se definió la expansión de grupos paramilitares, afirma el académico y periodista Juan Gonzalo Betancourt, ya que no solo se arriesgó a traer al mercenario Israelí Yair Klein, para entrenar a los paramilitares, si no también fue el lugar en donde supuestamente se reunió con el grupo guerrillero M-19 para planear la toma del palacio de justicia y quemar los expedientes que comprometían al narcotráfico. Además fue el espacio en el que se propicia la tregua entre el M-19 y el cartel de Medellín.

Ramón Isaza, como jefe paramilitar anticomunista, rechazó la presencia del narcotráfico en la región, por ello siempre tuvieron enfrentamientos Escobar establecido en la hacienda e Isaza, en la zona de Doradal; una guerra que, según Palacio, quedó empatada. Se dice que los finqueros de la zona no le perdonaron a Jorge Tulio haber traído la mafia al territorio.

El periodo entre 1988 y 1090 fue una época de la mayor guerra y muerte en Colombia. El Estado, aliado con EE.UU., indudablemente lo buscaría en la hacienda, pero su mente calculadora destinó en Nápoles sus propias rutas de escape. En palabras de José Guillermo, “hay víctimas de víctimas y Pablo se metió con todo, arrodilló al Estado colombiano”.

Hoy es un parque temático

El área de la hacienda comprendía 3.538 hectáreas, teniendo en cuenta que Escobar no hizo englobe de los predios. Catastralmente la mayoría de estos figuraron a nombre suyo y otros en testaferrato, pues en su afán de adquirirlos no hacía trámites legales, por dicha razón se facilitó la expropiación de los terrenos que aparecían a su nombre, equivalentes a 1.244 hectáreas, por lo tanto el 64 por cineto de los terrenos adquiridos por Pablo se encuentran hoy en manos de testaferros que lograron legalizar los predios al momento de la extinción, hecho que para muchos es considerado un botín de guerra. En 1991 la hacienda fue incautada por la policía élite y se estableció allí, posteriormente los abogados del Estado hicieron el proceso de extinción de dominio, un año después de la muerte de Pablo Escobar, esa que fue considerada la única guerra que perdió en contra de los Pepes, organización criminal que ha sido relacionada con el gobierno. En 1994 la hacienda Nápoles pasa a manos de la Dirección Nacional de Estupefacientes (DNE).

Magdalena Torres, técnico forestal de la Umata, asegura que Victoria Eugenia Henao, esposa de Pablo Escobar, apeló en dos ocasiones al Estado para quedarse con la hacienda, pero no lo logró.

Por falta de cuidado los animales empezaron a morir. Los más grandes fueron trasladados a zoológicos del resto del país como Pereira, Cali y Barranquilla; los hipopótamos fueron los únicos que no pudieron ser capturados. Una de las primeras resoluciones era entregarle los predios al municipio de Puerto Triunfo de manera provisional. Sin embargo mediante la resolución 0037 del 16 de diciembre del 2005, ese municipio quedó a cargo definitivo de 765 hectáreas, después de presentar proyectos productivos justificables que se podrían llevar a cabo en dichos terrenos. A través de las Naciones Unidas estudiaron el apoyo a los desmovilizados con el cultivo de ají, beneficiándose las familias de los mismos y también desplazados de esa comunidad. Además, 299 hectáreas fueron destinadas al ministerio del Interior y de Justicia para la construcción de una cárcel de máxima seguridad.

Aún después de muerto el capo, sus tesoros daban de que hablar y la hacienda se convirtió en el blanco de los saqueos que buscaban inútilmente caletas y dinero que nunca encontraron, dejando en ruinas lo que un día la ambición de Escobar levantó. Por esas y otras razones el municipio de Puerto Triunfo se vio imposibilitado para controlar los daños ocasionados en la hacienda, motivo por el cual realizó un contrato de arrendamiento con la firma ATECSA por 20 años, una empresa familiar de la ciudad de Medellín, reconocidos en la región hace más de 30 años, por tal motivo no se hizo proceso de licitación, puesto que si se abría una, serían los narcos los que tratarían de quedarse con las tierras. ATECSA se compromete a entregarle al municipio el 10% de las ganancias. La entidad privada bajo el nombre de Parque Temático Hacienda Nápoles ha pretendido crear un gran atractivo turístico que no tendría la misma efectividad si se le hubiese cambiado el nombre a la hacienda. Oberdam Martínez, su administrador, reconoce que es el peso histórico de la vida de Escobar lo que atrae al turista. El periodista Germán Castro Caycedo opina al respecto: “utilizan un ángulo depravado de la historia para hacer negocio, con la misma verraquera pueden promover el parque sin hablar de Nápoles”.

Una de las temáticas principales del parque, aparte de los safaris, es mostrar la casa principal como un museo a la memoria de las víctimas de la narco guerra, esa que hoy se encuentra en ruinas y en la que se exhiben los delitos cometidos por el antioqueño. No pretende reconstruirse, hecho polémico que arroja pensamientos como el de José Guillermo: “debieron haber reconstruido la casa con dineros legales y darle la plata a las víctimas, lo que hicieron hace parte de un discurso político. El gobierno debió ser absolutamente pulcro, respetuoso… construir el gran parque que pudo haber soñado ese señor y con dineros legales ayudar a las víctimas, uno no le va a devolver vida a nadie pero sí la posibilidades de reencontrase con la vida”.