Sí, han pasado diez años de ese bautizo con el tremendo aguacero que soportamos los de la segunda noche y el evangelio de su música. Bajo un plástico cerré los ojos para que ella hundiera sus dedos en mis oídos y me pusiera el alma en la piel, conectándola con el cielo.
Escribe / Jáiber Ladino Guapacha – Ilustra / Stella Maris
Backdrop
I’m gonna tell you about love
Let’s forget your life
Forget your problems
Administration, bills and loads
Come with me, come with me.
(“Future lovers”, Madonna, Tour Confessions)
In the demonstration of this evidence
Después de una corta oración en la que reconoce la esperanza que reside en el fondo de su corazón a pesar de tantas heridas; después de esa plegaria en la que agradece la presencia de ángeles y la protección materna, Madame X se dispone para impartir su clase.
Camina segura y el golpe de su tacón llena el salón mientras los aprendices vamos hacia él. Uno de los nuestros ha venido sin pareja. Anda solo porque siempre tiene quien le abra espacio, nadie quiere perderse su compañía y hoy es el turno de nuestra instructora.
Los pasos de nuestro ensayo tienen un acento latino, con los que la instructora vuelve a sus 17, no para soñar con la isla de San Pedro, frente a las costas de Belice, sino para viajar de nuevo a la ciudad colombiana de la que proviene él, el chico malo que sin ningún pudor le dice: “Te voy a demostrar como este perro te enamora”.
Las frases callejeras del mancito continúan en el vídeo, alternándose con una línea que canta la reina, como transición a un nuevo escenario en el que aparecen de nuevo los dos en una cama, deleitándose con un cigarro y champaña. El juego coqueto entre ambos da lugar a una secuencia delirante: un banquete de bodas al que los invitados asisten con un dress code de carnaval, sin pudor alguno para la ostentación.
“Nos vamos pa’ Medallo” canta él antes de una secuencia enigmática que dice más allá de lo que muestra, pero que no abordaré en este texto para dejarme llevar por el “one-two-cha-cha-cha” con el que Madonna orienta nuestros pasos al lado de Maluma en el videoclip de Medellín.
Es sobre ella, Madonna Louise Ciccone, sobre la que quiero escribir ahora.
Some have called it religion
Durante mi niñez y adolescencia los referentes que tuve de Madonna fueron casi nulos. La fuente de inspiración que en los 90’s fue MTV para espíritus más cosmopolitas, no estaba incluida en la parrilla del servicio de cable con el que contábamos en mi pueblo. Las emisoras de mis abuelas y los casetes de mis hermanos no abrían la oportunidad para artistas por fuera del habla hispana. Mis intereses musicales, además, estaban más cerca del latín que de cualquier otra lengua viva.
La Reina del Pop llegó a mi retina, con fuerza e insistencia, durante el mes de agosto de 2001, cuando en HBO, entre película y película, promocionaban un video concierto de la artista y por esa razón me acostumbraron a: “Music” y “Don’t tell me”.
Tuvieron que pasar unos años más para que, durante la era “Hung up”, me adhiriera a su carrera musical. Yo me encontraba en ese fervor con el que se vive alrededor de los 25. Tenía dos convicciones: no me había equivocado con la elección de estudiar literatura, y no me negaría la satisfacción de los saunas en el centro de la ciudad y los hoteles económicos, con compañeros que no volvería a ver jamás en la vida.
Con la complicidad de Juan D., comencé la búsqueda y la creación de mi propia antología. Hicelugar en la playlist para lo que antes eran sonsonetes: “La isla bonita”, “Like a virgin”, “Verás”. Si bien “Secret” y “Take a bow” eran de los 90’s para mí eran un descubrimiento tan profundo, que sentía la necesidad de escucharlos una y otra vez.
La videografía de Madonna fue un arsenal que llegó para nutrir mi visión del mundo. “Like a prayer”: fina transgresión en la que la voluptuosidad es vaso comunicante entre la piedad y la justicia. El arte, la mística y la ciencia ficción que atraviesan “Bedtime Story”. El vértigo de la sociedad contemporánea con los sonidos industriales de “Ray of light”. La simpleza en los planos y el valor etnográfico de “American pie”. El inmenso convite lujurioso que es “Justify my love”.
Would you like to try?
Considero que fui muy afortunado con la predilección por Madonna, ya que al poco tiempo de seguirle la pista, en su gira MDNA, incluyó la ciudad de Medellín para sus conciertos del 28 y el 29 de noviembre en 2012. Sí, han pasado diez años de ese bautizo con el tremendo aguacero que soportamos los de la segunda noche y el evangelio de su música. Bajo un plástico cerré los ojos para que ella hundiera sus dedos en mis oídos y me pusiera el alma en la piel, conectándola con el cielo.
¿Mi canción del concierto? Sin duda: “Turn up the radio”. Los segundos de introducción en los que se hace un recuento de su producción musical con el pretexto de sintonizar una emisora justificaban mi presencia allí: Madonna como la banda sonora de mi vida. Su significado como artista. Su pinta y pose rockera para ese himno, fueron mi acto de consagración. Sí, porque, o sea, porque uno le intenta a una carrera, al amor, a la familia, a los amigos; uno le intenta a la vida, uno se esfuerza y nada resulta como se soñó. Entonces uno se quiere morir a cada instante, los cielos y los dioses están lejos ¿Cómo sobrevivir? ¿Qué nos queda? ¿En realidad aún podemos echar mano de algo que nos evite la caída? “I’m so sick and tired of playing this game / We gotta have fun if that’s all that we do / Gotta shake up the system / And break all the rules / Gotta turn up the radio / Until the speakers blow!”
Let me be your guide
Madonna no defrauda. Sigue experimentando y creando cosas bellas. No soy el fan más actualizado. Mi estilo para cernir, para decantar aquello con lo que me quiero quedar me lleva a optar por vivir unos años antes del presente. La sigo en redes y esas colaboraciones musicales que se avecinan quizá le digan menos a mi gusto por la artista que era cuando la comencé a seguir. No obstante, sé que vendrán vídeos y música de calidad, aunque nos falten emisoras dispuestas a hacer sonar sus apuestas, porque lo que ella hace es música y eso no siempre es entretenimiento. ¿Alguien se ha detenido a profundizar en esa pieza tan compleja y estilizada que es “Dark Ballet”? ¿Se han detenido a escuchar la plegaria por la libertad que es “Batuka”?
@JaiberLadino


