Entonces, ¿por qué algunas personas tienden a comprar los mismos productos en un centro comercial como lo es Andino que en una plaza de mercado tradicional?

 

Por: Abder Rahman Marbu Rojas

plaza mercado

Imagen tomada de: http://mapacallejero.bogota.gov.co/mad/imagenes_sitios/thumbi_AF_31_IS_11251.jpg

Durante un domingo común y corriente a inicio del mes de agosto, los bogotanos procederán a realizar las tareas del común y entre estas se encuentra la compra de recursos diarios, semanales o mensuales, al igual que prendas de vestir, entre otras cosas que componen el consumo rutinario. Estos solo se  conseguirán en puntos de comercialización como lo es la plaza del 20 de Julio o en un ambiente más formal como el centro comercial Andino, uno de los más prestigiosos de la ciudad de Bogotá. Claro está, sin dejar de lado los demás centros comerciales de la ciudad o plazas de comercialización populares como por ejemplo la plaza de Paloquemao.

Si se hablase de presupuestos en la canasta familiar para un mercado semanal común y corriente se tendrían aproximadamente entre 80,000 y 100,000 pesos, un mísero presupuesto para lo que hoy en día nos exige una calidad de vida como la que tanto ilustra la televisión día a día y más aún cuando el presupuesto de la canasta semanal tendrá que satisfacer “necesidades innecesarias”, un automóvil todo terreno con equipamiento completo, un mejor celular del que ya se puede tener en el momento actual, unas vacaciones de lujo que pueden costar alrededor de 5,000,000 de pesos y sin lugar a dudas recursos de primer grado como lo es la carne, el agua, granos, entre otros, que por simple presentación y buen manejo de publicidad serán los mejores productos agrícolas del mundo, pero ¿realmente en dónde se encuentran los mejores productos de estas categorías a nivel nacional, en una plaza de mercado popular o en un centro comercial tan prestigioso como Andino, acaso un lugar los vende mejor que otro?

La plaza del 20 de Julio se caracteriza por ser uno de los centros culturales-populares más conocidos de la capital en donde los precios de los productos tienden a tener un menor costo, pues los camiones con estos productos llegan al punto de comercialización sin tener que pagar mayores impuestos. Entonces, ¿por qué algunas personas tienden a comprar los mismos productos en un centro comercial como lo es Andino que en una plaza de mercado tradicional?

Cuando se habla de la compra de productos podemos enfatizar en la manera en la cual son vendidos, esto se puede resumir en dos factores, el primero, por el proceso en el cual los productos se ven tratados y el segundo por elementos que componen un espacio de comercialización. Un ejemplo de este primer factor es la transformación del estado sólido de un producto a uno líquido; con esto tratando de responder al primer interrogante de si un lugar lo vende mejor que otro. Pues debe de quedar claro de que se tratan los mismo productos, con diferencia de que en el centro comercial Andino estos se ven empacados en recipientes de plástico o como en el caso de los jugos, en tarros con figuras y colores llamativos, llegando de esta forma innovadora del siglo XX-XXI a los consumidores que, si no son atraídos por la sutil herramienta de la televisión, lo serán por medios de publicidad que se divulgan en los rincones de las calles de la ciudad, dejando muy en claro el primer factor de comercialización.

andino

Tomado de http://www.lurebogota.com/wp-content/uploads/2015/10/Andino.jpg /

Llegando ahora al segundo factor y probablemente más importante: “elementos que componen un  espacio de comercialización”, en el momento de compra-venta el objetivo principal se basa en la ganancia monetaria, estas ganancias son repartidas por parte de los compradores a los vendedores. La única variación de este sistema que ha prevalecido durante la tierra por más de 2,200 años es la preferencia de vendedor o lugar de comercialización; es aquí en donde los elementos del espacio establecen el favoritismo en un consumidor.

La temperatura del ambiente se convierte entonces en un punto clave, pues generalmente la mañana de un domingo suele ser cálida en un clima tropical como el bogotano y el comportamiento de un ciudadano puede variar de forma agresiva tras los grandes grupos de familias que asisten a estos puntos de comercialización con el mismo fin compra-venta, de tal modo que el centro comercial Andino y demás centros comerciales en general tienen en cuenta la importancia de una psicología del espacio que comenzaría su estudio aproximadamente en el 1960 tras la apertura de los mega centros comerciales en Estados unidos.

La luz y la manipulación de esta en un establecimiento de comercio tiende a moldear sensaciones y sentimientos en el consumidor, así como claramente se puede observar entre el café Juan Valdez y Starbucks, en donde Starbucks con su juego de luces y la utilización del color marrón en conjunto con el amarillo logra un equilibrio psicológico de color, teniendo entonces un favoritismo comercial de sus clientes. De esta misma manera los establecimientos de comida, vestimenta y utensilios domésticos concentran la luz en tonalidades cálidos como naranjas y amarillos, de forma contraria como se observa en plazas de mercado como el 20, la cual se encuentra abierta a todo tipo de luz, colores y olores.

En resumidas cuentas, los centros comerciales se llenan de la mayor cantidad de psicología de espacios posible para arrebatar los clientes a las plazas que han funcionado desde decenas de años y que han sido punto de encuentro social y cultural entre los bogotanos, pero ¿realmente vale la pena pagar incluso el doble del precio de un producto por psicología de espacios, o es que acaso las mayoría de estos consumidores aturdidos por olas de mensajes publicitarios son incapaces de darse cuenta del desperdicio de la canasta familiar de la cual más de un bogotano se queja hoy día?