Belarmina, ciencia y poesía

“El pensamiento  científico y la búsqueda de la lógica en todos los actos humanos son cualidades de los buenos poetas, no obstante ser otras lógicas y otros  universos los que intentan crear con las palabras”.

 

Por: Jorge Eduardo Carvajal Ospina*

Maestra de profesión, educadora de grandes méritos, nutrida en el universo de  muchas horas de buena lectura, la profesora Belarmina Rico Acevedo presenta éste, su primer trabajo literario, producido en la madurez académica y profesional, compuesto por 86 poemas agrupados con el nombre de “Poemario: Oigo tus pasos que nunca llegan”, o como se deduce de su aplicada lectura, el libro de la introspección.

La autora es dueña de un estilo de vida ajustado a los más equilibrados y ecuánimes ideales que son el caldo de cultivo más expedito  para dejar volar el pensamiento y equiparar la voz con el sonido del aire, con el estallido de la cascada, con la estridulación de los insectos y con el crujir de la hojarasca.

Cosas todas que han hecho vibrar su espíritu con una sensibilidad que brota a flor de labio; esa que está justo ahí pegadita, piel con piel; esa que beneficia el canto con la palabra dúctil; esa que se ratifica en la sentencia enfática que reza: “El pensamiento  científico y la búsqueda de la lógica en todos los actos humanos son cualidades de los buenos poetas, no obstante ser otras lógicas y otros  universos los que intentan crear con las palabras”, lo que de paso la inscriben en la lógica consabida y tremenda de Borges al referirse éste a la poesía como forma suprema de la racionalidad.

Los cientos de estudiantes que se formaron a su lado son testimonio vivo de las calidades humanas de la profesora, al punto que la  afirmación del escritor alemán Goethe en el sentido que “nunca había conocido a alguien de quien no hubiese aprendido algo” se puede parafrasear aquí para afirmar, sin temor a equivocarnos, que Doña Belarmina nunca  desaprovecha la ocasión de enseñarle algo a quien se le acerca, como en su momento lo hizo con los que tuvimos el privilegio de ser sus compañeros de trabajo por más de dos décadas en el Instituto Técnico Industrial de Anserma, Caldas.

Lo rubricamos con la convicción de haber despertado conciencia ecológica y de vida, en especial, quien estas palabras escribe. En cierta ocasión, década del noventa, al escuchar algunos de sus versos, descubría al instante la poesía  que en ella fluía tan fácilmente, pese a la dificultad que las ciencias naturales y la biología podían brindarle como materia prima, con lo que queda confirmado que las realidades que vive el poeta, cualesquiera que ellas sean, salen por sus sentidos convertidos en emoción, en sentimiento, en música.

La urdimbre de los temas abordados confluye en la trama de los poemas intitulados “Brindis” y “Nostalgia” que dibujan la radiografía de la sensibilidad de la mujer a través del canto de los elementos de la naturaleza, de la noche, del silencio, del micro cosmos,  configurando un todo con el ser que sufre, que espera…que ama, para fundirse en uno con el universo y vibrar a tono  con la frase del inmortal poeta uruguayo, autor de “La otra copa del brindis”: “Nunca  pensé que en la felicidad hubiera tanta tristeza”, con lo cual deja sentado la autora, que el amor como sentimiento, en toda su complejidad, es tema obligado y resorte principal de su producción literaria.

La personificación es la característica estilística más sobresaliente en el Poemario. El verso libre es el mejor vehículo empleado en sus composiciones, tejidas e iniciadas persistentemente desde el título que identifica a cada uno de sus poemas. La rima pierde su formalidad para dar paso al pensamiento elaborado cual legado paremiológico, tan ausente en la poesía contemplativa o meramente descriptiva.

Entresacando algunos versos cargados de sentido, ora en forma de metáfora, ora en forma de sentencia o aforismo, tenemos:

-Lágrimas detenidas… acompañan la tristeza que no quiere estar sola.

-Alegría, asomas radiante en la casa de los niños.

-Ahora que tienes ideales realizados puedes encontrar el fin.

-Rebosante la espuma de la vida, corre deslizándose lentamente por la empañada transparencia de lo vivido.

-Triste es pensar que la ignorancia no te hace gritar.

-Préstame tus pensamientos para caminar por los senderos de la libertad.

-Mujer…inagotable fuente de ternura, camino de esperanza.

-Maestro- maestra…aprende, aprende, aprende, en este mundo complejo que te exige del saber.

-Pequeña, es fugaz el momento, largo el olvido.

-La mirada en el vacío, encuentra la sordidez y enfrenta la tristeza, en un amanecer que nunca llega.

-El ahora grita agónico, vislumbra el futuro que gime melancólico y repite el triste pasado.

-Encuentro…el cuerpo se torna rosa, emana un suspiro con almizcle que aturde la razón.

-Nada, nada es seguro.

-Pensante, no calles, la verdad existe.

Luisa María…el aire se pintó de colores, la risa entró a la casa para nunca salir.

-Escribo…cuando simplemente mi alma se proyecta a través de las palabras.

 

La presente obra, de la cual fueron publicados algunos  poemas en las Memorias del VIII Encuentro Risaraldense de la Mujer Artista, 2012, y leídos otros en el mismo encuentro, año 2013, se justifica a sí misma por su  calidad y contenido; además, constituye un singular aporte en dos direcciones: primero, como trabajo intelectual y segundo, como producción literaria, con lo cual el acervo cultural de la región se ve enriquecido, como cuna que es de destacados cultores de la palabra.

También cabe anotar, que en un mundo postmoderno lleno de contradicciones e intereses de todo tipo, este género de poesía es invisible ante las  expectativas del mercado, donde lo estrafalario, lo vulgar y los productos del consumo exacerbado han atiborrado la escena con artificiosas y fugaces apariciones, en desigual  pugna con las legítimas creaciones del espíritu.

Es menester que ahora recomiende su lectura porque, retomando palabras de la autora, ella, con  la seriedad y la sinceridad que la caracterizan: “Aprendió a conversar con el alma y a reconocer lo sagrado en cada instante”, comunión que seguramente logrará con cada lector que tenga el espíritu dispuesto a la sabia reflexión.

 

Sombra

 

Silencio al escucharte,

palabras sin sonidos,

frases tiernas que nunca llegan;

vacío al encontrarte.

 

La soledad acompaña

el mustio lecho

de la incertidumbre;

soslayas un beso dirigido

al infinito del tiempo,

plegado en el olvido.              

*Miembro Correspondiente Academia Caldense de Historia