Aunque muchos talvez lo duden, durante sus primeros años el poeta antioqueño León de Greiff anduvo sin brújula ni bitácora por tierras del actual norte de Caldas y jugó trompo en las calles de Aguadas, “La Londres de Suramérica”, se perdió entre neblinas y siempre se quedó allí, con un corazón tiernamente dedicado a la poesía.

 

 Por: Jorge Hernán Flórez Hurtado

Dedicado con amor a María Hurtado, quien ya cruzó el umbral, pero me dio algunas claves de este viaje del poeta

 

Antes, muy niño y después ya mocetón anduve por Aguadas y Pácora (que rima con bitácora a la maravilla, como le consta al vate Alipio Falopio)                                                                                                 

León de Greiff, ‘’La Columna de Leo’’, Eafit, Medellín, 1985,  p.268.

 

Para muchos, puede sonar un poco extraño que el gran poeta antioqueño y de resonancias universales León de Greiff haya vagabundeado por tierras del actual norte de Caldas, y más aún que haya vivido con sus padres en Aguadas, o que hubiese aprendido sus primeras letras en la escuela de esta población que permanece inundada de neblinas.

Aunque parezca increíble, algunos testimonios orales y escritos lo confirman. Incluso, testimonios del propio autor, que recién han ido apareciendo en letra impresa. A riesgo de cometer imprecisiones, pero con el ánimo de alentar futuras indagaciones, intentaremos reconstruir varias de las andanzas y travesuras del ‘’vate Alipio Falopio’’ por tierras nortecaldenses, en este esbozo sentimental.

Cuando sus padres –don Luis y doña Amalia– llegaron a Aguadas, corrían tiempos de guerra. Un sacerdote, José Domingo Mejía, los acogió. En ‘’La ciudad de las brumas’’, don Luis montó su negocio de mercancía y de letras, como nos lo recordaba María Hurtado de Cuervo:

Yo me acuerdo de don Greifficito, cuando me tocaba ir al almacén de mercancías, a comprar alguna cosa, y aquella vez que ellos llevaron la victrola para una fiesta de matrimonio (1)

A la izquierda, León de Greiff cuando tenía dos años de edad. A la derecha, dos años después. Fotografías / Melitón Rodríguez

Más o menos, el negocio de don Luis ocupaba el espacio en donde ahora se encuentra levantada la Alcaldía del municipio.

Aunque el poeta León nació en Medellín, el 22 de julio de 1895, en el barrio de El Llano, pasó parte de sus primeros años en la población de Aguadas, al lado de sus padres y de su hermano Otto, en una casa situada en el sector de ‘La Cuchilla’. Él mismo lo confirmó en un escrito de 1947, rescatado por Asdrúbal Valencia Giraldo, profesor e investigador aguadeño afincado en Medellín, en un artículo de la revista de la Universidad de Antioquia que reza así:

Los hermanos de Greiff, citados, nacieron en la Villa de Candelaria. El menos joven de los dos, en el castizo barrio de ‘’El Llano’’, crucero Bolívar y La Paz, tiró mucha piedra con ‘’Judío’’ y ‘’Colaco’’, y contra los de ‘’El Chumbimbo’’ pugnó como llanero…(2)

Como segundo hijo, León fue llevado por sus padres a Aguadas hacia 1897, es decir, de escasos tres años de edad, según datos aportados por Hjalmar de Greiff Bernal, en un artículo titulado ‘’Deshilvanadas precisiones acerca de León de Greiff’’, del diario ‘’El Tiempo’’:

(…) Luego de permanecer en Aguadas durante los últimos años del siglo pasado y primeros del presente, ingresa al Colegio de doña Concha Osorno (3)

Pero, también, su hermana Leticia (nacida en 1897) lo va a corroborar pasado el tiempo. Y el propio poeta nos lo reitera en una crónica recogida en su ‘’Obra dispersa’’, editada por la Universidad de Antioquia, cuando afirma que vivió en Aguadas dos años antes de mil días, o sea, de la Gran Guerra.

Como nos recordaba el escritor aguadeño Juan Ramón Grisales, don Luis de Greiff sentía temor en Medellín, dado que se le tildaba de extranjero, lo que en ese entonces equivalía a ‘’Míster’’ y, en medio del acendrado fanatismo religioso, era sinónimo de ‘’ateo’’, lo que representaba peligro para su integridad y la de su familia.

Y que, a raíz de su conocimiento personal con el padre José Domingo Mejía, se enteró de que el ambiente político de Aguadas no estaba tan caldeado como el de otros pueblos de la Provincia de Antioquia.

Además, se animó a viajar allí porque en esa población despuntaba un movimiento comercial interesante alrededor de la exportación de sombreros de iraca y se le podrían abrir posibilidades en un ramo en el que don Luis tenía experiencia, la explotación de minerales. Repasemos las palabras del escritor Juan Ramón Grisales:

Corrió con suerte. El negocio le prosperó y le dio lugar para frecuentar gajes mineros; en particular lo relacionado con las minas ‘’Altamira’’ y ‘’Purima’’ en colindancia con el municipio de Abejorral, y hasta donde había conseguido extender un ramal industrial de vagonetas para transporte de material aurífero hasta La Pintada (4)

Nos podemos, entonces, imaginar al poeta elevando cometas en el Cerro de La Virgen o en Monserrate, azotadas sus sienes por el frío de la tarde y en medio de las neblinas que siempre rodean a Aguadas. O subiendo esos cerros, en compañía de algún chiquillo, aleccionados por el Tesoro del Cacique Pipintá. O pescando sabaletas en las quebraditas que cruzan cerca a la cabecera municipal, o tirando charco en aguas frías, o vagando y divagando en aquellos pensamientos de las futuras estrofas de Alipio Falopio:

 

     A

     Sin brújula en la bitácora

     -bitácora non había-

     soplando en mi chirimía

     una vez tomé la vía

     que va de Aguadas a Pácora…

                        Sin brújula en la bitácora.

    B

    Caminos eran de tierra

sin nulas olas (si el barro

mucho, en ondas). Lo que narro

non es un caso bizarro

nin aventuras de guerra.

Caminos eran de tierra (…) (5)

Aquí, en este punto, debemos recordar que el poeta comenzó a estudiar en la escuela oficial del municipio, como lo relataba don Alfonso Duque Estrada, al tiempo que mostraba las calificaciones de su condiscípulo León:

En Aguadas, don Luis alquiló la casa de mi papá, situada en La Cuchilla, una buena residencia para esos días, pues he de decir que los de Greiff eran muy distinguidos y muy pinchados y don Luis de Greiff se dedicó al negocio de exportación de sombreros y demás cosas de paja y matriculó en la escuela a su hijo León y a mí también me matricularon en la misma escuela y en el patio de la escuela jugábamos trompos y corozos, los juegos de esas épocas de los muchachitos y en el año de 1905 nos pasaron a León y a mí y a otros muchachitos al Colegio Oficial que dirigía el notable pedagogo José Joaquín Zapata y en el mismo año de 1905, los de Greiff regresaron todos a Medellín. (6)

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Algunos parajes de ‘’La ciudad de las brumas’’ van a aparecer muchos años después en la poética del maestro, e incluso en sus remembranzas escritas en la madurez. Citemos dos solamente, como muestra:

 (…) Y eso fué dos años después de su retorno de él, de Bogislaus, a la Villa de la Candelaria de Aná del Aburrá de San Ciro.

 Sí, dos años de su regreso de Aguadas (la por entonces de don Estanislao, del ‘’bandido’’ –que así le llamó ante mis oídos  Infantiles mi General Uribe Uribe). De Aguadas de neblina, entre Tarcará, Pácora, la Cuchilla, Pore, Pito, el Cañón de Purima y el torrentoso río de Arma (…).

Recuerdo que don Luis, de severa veste negra, hubo de descender peatón desde Aguadas de neblina (Purima abajo)hasta el cañón del Arma de calígine. (7)

A pesar del auge de los negocios es posible que el retorno de la familia a la capital antioqueña fuese debida a la necesidad de agruparla en torno a la educación, que por aquel entonces allí se destacaba por ser de mejor calidad, en virtud de la influencia de los planes educativos, mismos asesorados por misiones extranjeras y porque, ya terminado el conflicto de los Mil Días, se respiraban aires de renovación y de mayor libertad.

No obstante, el poeta del ‘’Ritornelo’’ conservará siempre gratos recuerdos y nostalgias del poblado aguadeño. En algunos apartes de ‘’La columna de Leo’’, rememorando unas vacaciones que pasaba, ‘’ya mocetón’’, en los pueblos del actual Norte de Caldas, León de Greiff se expresaba de la siguiente manera:

En una de esas vacaciones viajó Mallecho a Aguadas bajo el cuidado de unos arrieros del Orbe Mundo. Rico, durmiendo bajo toldos, sobre enjalmas. De Aguadas bajó a Pácora a pie. Y a las fincas de La Fé y El Oro, cerca de donde júntanse El Buey con El Arma y El Bredunco. Primer contacto con el Cauca de almagre deslizándose entre guaduales y potreros y músicas de los montes y cigarras. (8)

Años después, en Medellín será acogido con cariño por Antonio María Restrepo, ilustre aguadeño, conocido como Abel Farina, su maestro en poesía, con quien compartirá enseñanzas literarias y recordará a su terruño de adopción. A sus sesenta y cuatro años de edad, León aseverará:

Recuerdo mucho a Oscar Stemberg, al ‘’Príncipe’’ Carlos Domínguez, a Rafael Mejía, el de la fórmula de los inolvidables ‘’icacos’’. De Aguadas guardo gratas reminiscencias: La Banda Municipal estaba dirigida por un señor de ruana blanca puesta elegantemente; esa es la tierra de dos Onofres: el que deleitaba a los niños cantando en cada esquina ‘’Los Pajaritos’’, aquel célebre personaje que despidiera ‘’Mauricio’’ en Manizales con un bellísimo Minuto publicado por La Patria. Y aquel santo varón, padre Onofre Duque, que intervino para que mi padre no fuera fusilado mientras ‘’llegaba la orden’’ (9)

Porque, como señalaba hermeneúticamente en su ‘’Relato-Facecia’’:

 

F.

No a Pácora fui en esquife,

Tampoco a Titiribí.

De Aguadas nunca salí.

Desde siempre estoy allí,

varado como arrecife:

No a Pácora fui en esquife(…) (10)

Y quizás, después de organizar, como Beremundo, ‘’una central generatriz de neblina en Aguadas, con almacén distribuidor en London’’, ya como Sergio El Estepario, se perdió entre ‘’neblinas de ópalo, de la aguadeña cuchilla’’…

 

Fuentes

  1. Entrevista del autor a María Hurtado de Cuervo (Aguadas, 1897-Manizales, 2002) Realizada a sus 98 años de edad.
  2. Valencia Giraldo, Asdrúbal. ‘’Lo autóctono y lo extraño en León de Greiff’’. En: Revista Universidad de Antioquia, número 233, Julio-Sept. 1993, p.68
  3. De Greiff Bernal, Hjalmar. ‘’Deshilvanadas precisiones acerca de León de Greiff’’. En: Lecturas Dominicales de El Tiempo, domingo julio 23 de 1995, p. 3
  4. Grisales, Juan Ramón. ‘’Don Luis de Greiff en Aguadas’’. Inédito
  5. De Greiff, León. ‘’Relato-Facecia de Alipio Falopio´´
  6. Ramírez, Rodrigo. ‘’En la escuela con León de Greiff’’. En: ‘’La Patria’’, h. 1970
  7. De Greiff, León. ‘’Obra Dispersa’’, Vol. 2, Editorial Universidad de Antioquia, pp. 371 y 397
  8. Valencia, Ibid., p. 69
  9. Flórez Montoya, Libardo. ‘’Cronicas de Aguadas’’. Hoyos Editores, Manizales, agosto de 2003, p.74
  10. De Greiff, León. ‘’Relato-Facecia de Alipio Falopio’’.