“El harán como nacimiento Harániko por primera vez en la tierra, se dio en la antigüedad, en las  regiones cercanas a la fértil medialuna, allí estuvieron Abraham, y su hijo Jacob, los padres de la nación judía, cuyos conocimientos haránikkos aportaron para el surgimiento del Antiguo Reino de Israel (ver Génesis II:31, y 27:43). Y de allí precisamente  esta región del Harán (ver mapas bíblicos: viajes de Abraham), salieron los líderes espirituales haránikkos para promover el surgimiento de las pasadas culturas (..)”

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Por: Kevin Marín

Hace pocos días me encontré con un libro que a simple vista llamó mi atención; tanto su extraño nombre como los colores refulgentes de su portada: Has Kám Mikasólyko Háran, que en lengua haránika, sólmia, misólia y trivódka significan Gran orden discipular del Harán. Para que se formen una idea, las lenguas antes mencionadas no existen, es decir,  según los practicantes de esta absurda doctrina, son lenguas espirituales, traídas del más allá, que solo pueden existir cuando se está en conversación con entes divinos. Pero, antes de entrar de lleno en materia, veamos cómo y qué es el harán:

“El Harán como nacimiento harániko por primera vez en la tierra, se dio en la antigüedad, en las  regiones cercanas a la fértil medialuna, allí estuvieron Abraham, y su hijo Jacob, los padres de la nación judía, cuyos conocimientos haránikkos aportaron para el surgimiento del Antiguo Reino de Israel. (ver Génesis II:31, y 27:43). Y de allí precisamente esta región del Harán (ver mapas bíblicos: viajes de Abraham), salieron los líderes espirituales haránikkos para promover el surgimiento de las pasadas culturas (..)”

Hasta ahí vamos “bien” , pero la explicación que da la Biblia del Harán no es más que el de un simple lugar insolente, sin importancia alguna. Veamos ahora, quién fue el fundador del harán:

 “A la edad de 13 a 15  años, yo como Alexis Pimienta Salgado era una persona aparentemente común, como los demás muchachos de mi edad, pero me caracterizaba por llevar una vida apartada y recogida de mis posibles amigos. Cierto día, con toda naturalidad, un pensamiento fluyó en mi mente: ¡La cultura Haránikka, -Sí!, Sí! me dije, es una cultura muy espiritual, y deseché tal idea. A los pocos días volvió a mi mente el mismo pensamiento, pero cierto día cuando volvió otra vez a mi mente este pensamiento sobre la cultura Haránikka, me dije : “voy a profundizar en esto…”. Y así me inicié en el Harán!… Y así continúa en muchas páginas relatando cómo surgió esto: ¡Surgió de la nada, así no más, por un pensamiento! ¡Un ser celestial le habló! ¡Pueden creerlo!
El Harán en pocas palabras, como lo define su fundador el señor Alexis Pimienta, es: “un gran rayo dragoniano de la sabiduría de la luz”. ¡Pero qué es un gran rayo dragoniano de la sabiduría de la luz! Nadie lo sabe, tan solo el Gran Maestro, el sabio que recibió por medio de pensamientos todo un sistema universal, con el fin de llevar a la humanidad a “la salvación de las sombras”.  Y si esta definición o estas palabras les parecen raras, miremos ahora todos los títulos que tiene el señor Pimienta, ofrecidos, claro está, por el gran ser celestial de su pensamiento (advierto que un presidente quedaría defraudado al leer lo que ha logrado éste señor):
“Príncipe de la luz del mundo y de nuestro universo, Príncipe de la luz cósmica, Príncipe del relámpago, cordero brillante de Dios, Príncipe de los imperios celestiales de nuestro universo, Príncipe y Rey destructor de Babilonia (la oscura y grande madre de todas las degeneraciones de nuestro mundo y de nuestro universo). Príncipe y Rey de Reyes, el Prometido Rey de Reyes y el Prometido Señor de Señores. Nuevo Rey de Reyes, nuevo Señor de Señores, Príncipe y Caballero del Raamatýrra”. “Es el descendiente de tres realezas, las cuales son: A) Príncipe del son naciente, B) Príncipe de la gran medialuna, C) Príncipe de la estrella de David.” Y así continúa interminablemente… ¡Y no fue a la universidad, no tuvo necesidad de hacer doctorados!
Los seguidores de esta doctrina creen en la reencarnación, no solo en la tierra, sino en el universo entero. El señor, gran maestro, ¡Oh fundador y sabio de sabios de entre todos los dragones!, ha reencarnado infinitamente, como lo hace notar lo siguiente (esta es mi parte favorita):
“Hassék Raýk Haránka (Alexis Pimienta) aparece en nuestro mundo, lo hace de diversas formas: El legendario Perseo destructor de la Medusa, el héroe Teseo, destructor y exterminador del minotauro, el Rey Edipo, el dios Ciclópea o dios de los cíclopes. Gran Caballero y rey Arturo (¡El fue quién sacó la espada de la piedra y bebió del cáliz!), Hiraám-Abif, el dios Al-lá de la brillante medialuna, el dios Quetzalcóatl, etc”.
Se me olvidaba decir anteriormente que el señor Alexis Pimienta es colombiano (cosa que poco importa)  y que después de ser éste u otro personaje, y llegar a su actual estado, el pensamiento celestial le dijo que la nueva tierra para la transformación de la humanidad por medio del harán era Colombia: “El nuevo brillante sol-naciente de occidente”. Como dice el gran Jorge Drexler: “no hay pueblo que no se haya creído el pueblo elegido”.
Más adelante en el libro, en el capítulo donde “explica” cómo se puede convertir en un gran discípulo y domador de la doctrina del Harán, habla de la alimentación, especialmente del vegetarianismo:
“Muchos estudiantes del ocultismo iniciático, comienzan con el tema de las dietas y se enfrascan en la carne y en los vegetales y se dividen en dos bandos, en el bando de los carnívoros y en el bando de los vegetarianos. Que si comen carne se animalizan y por eso deben comer vegetales, para que les ayude a divinizarse. Que comer carne es como comer cadáver, que por ejemplo: “Freír y comerse un huevo de gallina, es ingerir menstruación frita de gallina”, como le escuché en cierta ocasión a un Hare Krishna vegetariano. Yo les pregunto a los vegetarianos: ¿acaso los vegetales no son también seres vivos, y cuando yo me como una manzana por ejemplo, no estoy comiendo acaso un cadáver también?”
Bien, primero que todo señor Pimienta, no sé qué es un Haré Krishna que no sea vegetariano, y segundo no sé cómo se le pudo ocurrir hacer semejante comparación tan idiota con respecto a lo que considera un cadáver de alguna fruta o verdura, y un cadáver de algún animal. La diferencia, por simple sentido común, es abismal. Quizás éste señor pasó demasiado tiempo hablando con la Dragonia Madre, lo que le impidió ser más lógico con este mundo tan real.
Y como si fuera poco, este señor declara el Harán como “altamente científico y, profundamente artístico” ¡Qué descaro! No me cabe en la cabeza cómo algo así puede ser “altamente científico”; algo inventado por la intuición, por el delirio de los locos que asechan éste mundo engañando a la gente… no entiendo verdaderamente cómo esto puede ser posible. En ninguna parte del libro explica por qué es científico, simplemente lo dice y ya, solo porque se le dio la gana. Y en lo que se refiere a lo artístico, ha logrado su cometido… ¿Hay algún productor de anime que  desee adaptar este libro a una mega serie de caballeros zodiacos que son perseguidos por infernales dragones de la luz y que viajan a través de los planetas impartiendo su sabiduría celestial?