Recordemos que esa panacea de sociedad aún discrimina a los afro descendientes y tiene la idea de que se puede matar si hay sospecha de agresión.

mayordomo

Por: John Harold Giraldo Herrera*

Es la película del momento y de seguro será una de las más premiadas en los galardones de los Oscar (guarda el espíritu gringo, como la del año pasado: Argo). Su historia, es decir lo que nos muestra, revela lo que ya es conocido en cuanto a la negación de derechos, pero desde una intimidad escalofriante: en la Casa Blanca y sobre todo al interior de una familia. Desde esos dos contextos se van hilando los hechos de sangre, de mezquindad, de ignominia, de doble moral de los poderes de los Estados Unidos. Por un lado enaltecen la democracia y la libertad como dos de sus axiomas, y desde dentro los viola y cometen toda una serie de arbitrariedades en contra de la población. Recordemos que esa panacea de sociedad aún discrimina a los afro descendientes y tiene la idea de que se puede matar si hay sospecha de agresión. A los que han ayudado a construir ese país: los inmigrantes, los segregan. Hacen de guardianes del mundo y lo que promueven al interior de otras naciones no lo pueden hacer en su propia casa.

En fin, la película posa como un inventario o recuento de los hechos de racismo en los Estados Unidos. Desde que aislados no se podían sentar en los mismos sitios que los demás, pasando por la quema en público de muchos de ellos,  o la negación de sus mínimos derechos civiles, hasta la muestra de fondo de personajes como Luther King, Mandela, el partido de las Panteras negras, el asesinato del célebre Malcolm X y cada uno de los acontecimientos de los presidentes desde Harry S. Truman hasta Obama. La película quiere ser políticamente correcta y tiene sus sesgos, como que cada presidente (de los 8 que sirve el Mayordomo) hizo algo por abolir esa marca imborrable de intolerancia hacia lo diferente y la negación de libertades para el grueso de su población. Al centrarse en la familia y en la Casa Blanca obtenemos imágenes reveladoras e insinuantes, de fondo está lo político y de frente la vida del mayordomo y sus cercanos.

La vida de Cecil Gaines es la que exploramos. La interpreta Forest Whitaker. Su vida se resume en que fue siempre un servil leal a sus presidentes, y como la misma película lo dice, desde ese perfil su labor fue revolucionaria, al mostrar las fortalezas de los afroamericanos. La existencia de este individuo fue incluso la de llegar a estar más interesado y preocupado por todo los aconteceres de la Casa Blanca que la de su morada y familia. Su vida es real y obedece a la de Eugene Allen, que durante 34 años y 8 presidentes (un reparto de lujo los interpreta), tuvo la oportunidad de pasar en la Casa Blanca. De él se retoman apartes, el resto es ficción.

Es un retrato muy cercano del tema del racismo al ser insinuado desde lo emotivo con Cecil, sin embargo, es muy posuda al intentar ser blanda con el tema, asume que fueron interpretaciones inconsecuentes lo del racismo y que cada presidente aportó para conseguir algunos pequeños logros frente al tema. Cada presidario se acongojaba y no hay cómo explicar esa barbarie ¿será que no tiene fundamentación? Entonces quiere salir airosa, como diciendo: miren esto fue terrible, pero ya lo solucionamos.

No quiere decir que la película no sea fuerte y dramática y que tenga prevenciones con el tema del racismo, todo lo contrario, desnuda la manera como la sociedad fue cómplice con esa crueldad y esos campos de concentración que tuvo en sus entrañas, incluso las contemplaciones que tuvo el poder y las propias familias al ser tan serviles. Hace énfasis en las formas de defensa de las comunidades afrodescendientes; de las torturas y desmanes y muertes ocurridas por unas políticas esclavistas, orquestadas por el sistema y sus dirigentes. La película llega a nuestra sensibilidad y se sufre y se roba nuestras emociones, al punto de sentir el dolor y la rabia de esa tragedia –que aún se sigue viviendo-, la de vivir con poco respeto entre los unos y los otros, y de sostener la fascista idea que hay unos seres humanos superiores y otros inferiores.

El mayordomo muestra el aporte de los afrodescendientes a la construcción de la nación gringa. La familia de Cecil es en sí contradictoria, un hijo es leal a su país, incluso se inscribe como soldado para pelear por fuera en una guerra y el otro es un defensor de su comunidad, es opositor a la injusticia y le ofrece muchos dolores de cabeza a su familia, pero su camino es inspirador, aunque tarde en reconocerse. Con esos extremos se teje la película, más las zonas grises: una madre que anhela a su esposo Cecil más para ella y menos para el trabajo que tiene, unos activistas luchando por la libertad, la fraternidad y la igualdad… Un poder titubeante y unas escenas de violencia muy crueles, más el lado de la esperanza. De lucha  y de conquista de los espacios similares para los afroamericanos. Esa es El mayordomo, una película emblemática sobre el racismo, complaciente desde la perspectiva gringa, que ennoblece al espectador, impacta a la opinión pública, suaviza la historia y el dolor de esa tragedia y merecedora por tanto de varios galardones.

Ficha técnica

Año, país, duración 2013, Estados Unidos, 132 min.
Director Lee Daniels
Guión Lee Daniels, Danny Strong
Música Rodrigo Leão
Fotografía Andrew Dunn
Reparto Forest Whitaker, Oprah Winfrey, David Oyelowo, Cuba Gooding Jr., John Cusack,Terrence Howard, Lenny Kravitz, James Marsden, Vanessa Redgrave, Alan Rickman, Liev Schreiber, Robin Williams, Jane Fonda, Clarence Williams III, David Banner, Michael Rainey Jr., Alex Pettyfer, Mariah Carey, Nelsan Ellis, Yaya Alafia
Productora The Weinstein Company / Laura Ziskin Productions / Windy Hill Pictures
Género Drama | Racismo. Basado en hechos reales. Años 50. Años 60. Años 70. Años 80
Premios 2013: SatelliteAwards: 3 nominaciones, incluyendo mejor actor (Forest Whitaker)
Página web http://www.weinsteinco.com/sites/leedanielsthebutler/

 

*John.giraldo.herrera@gmail.com

Docente universitario y periodista