Las dos caras son César y Koba, Jekyll y Hyde. Rostros convencidos de su situación. Extremos de lo que somos. Ese es el planeta que han forjado. Simios y humanos se parecen en algo: intentan sobrevivir

El-planeta-César

La nueva entrega de esta película es fascinante, y más que eso: inquieta, siembra ideas, habla por medio de las analogías.

Por: John Harold Giraldo Herrera*

Que los simios tengan nombre ya les da una esencia de humanos.  El Planeta de los Simios siempre me ha cautivado, bueno, primero fue un acercamiento de asombro y de miedo, ver cómo en las películas anteriores los extraños seres tenían el control y ellos juagaban a ser nosotros y nosotros éramos como ellos. Verlos en el poder me permitió asumir la vida en modo contingente. Lo tremendo es que el cine ha fabulado no sólo con simios, lo ha hecho con cucarachas, pirañas, serpientes, insectos, tiburones, el retorno de los dinosaurios, gorilas y la lista es larga. Es la idea de la naturaleza como cobrando venganza o demostrando su fuerza, para hacernos ver inermes, indefensos, enclenques como especie.

El caso de los simios es aún más fuerte: nos ganan en pensamiento, es decir, en racionalidad. Los demás animales no logran ese estado y quizás por eso es más impactante ver en el cine unos semejantes con la capacidad de tomar decisiones, planear estrategias, hacer “civilización”, conseguir un desarrollo moral y ético. Usar las relaciones simbólicas de Familia, Futuro, Hogar, Amigos, estremece y no porque ellos las usen, sino por el valor que le dan, cuando entre nosotros están muy desgastadas. Para ellos son esenciales.

Entonces, volver a esos dilemas, donde gracias a la tecnología, El Planeta de Los simios, es cada vez más similar al nuestro, me da un impacto sustancial. César –el líder simio-, ahora es muy cercano a los humanos, no por su bondad, sino por su fisionomía, mira, piensa, gesticula, con tanto lujo que es ya un humano. Los simios en cambio, nos hemos vuelto menos cautos, más ambiciosos, menos carismáticos, más temerosos, con un espíritu más guerrero y con una amplia desconfianza y escepticismo hacia el prójimo. Y no es nada en contra de la idea de simios, esa manera de asumirlos ha sido creada por nosotros y con ella crecimos. De manera que el giro, la inversión, es uno de los hallazgos más fuertes a la que nos exponemos al ver esta película.

La confrontación, como han denominado a la entrega renovada, se le suman muchas cualidades electrizantes. Valga la pena aclarar, que los sucesos, se dan por el agotamiento de la energía eléctrica, y los humanos, a lo lejos, incubados, que parecieran extintos, de repente se chocan con los simios, ya en su mundo, en la comarca que han forjado. Donde se puede apreciar con lujo de detalles los roles sociales, la unión y el trabajo en conjunto, el paso del tiempo y la obtención de una sólida comunidad. Con principios potentes: simio no mata simios, simios unidos son más fuertes. Y uno que deducen los humanos: son fuertes sin electricidad, todo lo consiguen de la relación con su entorno. En cambio los humanos lucen frágiles, gracias a la dependencia absoluta hacia mecanos y tecnologías.

Esa es la confrontación más grande: que cada especie se reconozca en sus cualidades, principios y capacidades. Lo otro es un bocadillo, lo épico, la gesta, el encuentro sanguinario entre dos portentosas civilizaciones. El símbolo de poder es descubrirse. Mientras tanto, llama mucho la atención en la película un personaje –nos hace quizás creer en otras realidades- Ojos azules, hijo de César, quien mira ido, no es como los demás simios, duda, presiente, actúa, espera, analiza, en fin, da cuenta de un estado en suspenso, que va tomando con pusilanimidad las decisiones, esa confrontación de un personaje al reconocerse, actúa como leitmotiv. Ojos azules, le pone el límite a la bondad y a la maldad, refleja en su carácter, la inocencia perdida, que aguarda sigilosa y aprende. Hasta ahí nos han entregado un relato con unas estelas narrativas para seguir y armar.

Las dos caras son César y Koba, Jekyll y Hyde. Rostros convencidos de su situación. Extremos de lo que somos. Ese es el planeta que han forjado. Simios y humanos se parecen en algo: intentan sobrevivir. Mientras que los humanos se codean con armas: “No somos muchos pero tenemos armas”, dice el líder humano Dreyfud. Los simios tienen una confrontación mayor: decidir entre Koba y César. He ahí le nuevo Planeta. Cuyos valores y formas de vida son equivalentes a la de los seres que dejaron las ramas. Aún sigo pensando en lo contingente de la vida, máxime después de haber sido permeado por la mirada precisa de César.

Ficha técnica

Año, país, duración 2014, Estados Unidos, 130 Minutos
Dirección Matt Reeves
Guion Rick Jaffa, Amanda Silver, Mark Bomback
Música Michael Giacchino
Fotografía Michael Seresin
Actores Andy Serkis, Jason Clarke, Gary Oldman, Keri Russell, Toby Kebbell, Kodi Smit-McPhee, Enrique Murciano, Kirk Acevedo, Judy Greer

 

Productora 20th Century Fox / Chernin Entertainment
Género Ciencia ficción. Acción. Drama | Futuro postapocalíptico. Simios. Secuela. 3-D
Página web http://www.elplanetadelossimios.es/

 

* Docente universitario y Periodista

John.giraldo.herrera@gmail.com