El ritmo de la violencia en un rincón de nuestra geografía

“Alicia no está en el país de las maravillas, pero sí habita un sitio lleno de exuberancia. Alicia es desterrada y nada le queda, ni siquiera su tranquilidad. Huye de la guerra pero esta la persigue”

Imagen tomada de: http://cine.colombia.com/pelicula/i3809/la-sirga

Por: John Harold Giraldo Herrera

Docente universitario y periodista

Cuando vemos La Sirga no solo conocemos parte de una región como lo es Nariño, sino que al tiempo nos adentramos en el mundo de los habitantes que circundan la laguna de La Cocha y, aunque es ficción, el filme aporta desde lo cinematográfico, en lo preciosista de la imagen, ritmos pausados, planos largos, solo música directa y en cuanto a temática: un gran pulso y tensión por un conflicto incesante. Sus protagonistas viven con la zozobra de un hecho que puede llegar, algo abominable los puede desplazar de su territorio, pero también se encuentra la esperanza de que lleguen los turistas para obtener algunos beneficios económicos.

La Sirga se va metiendo entre nosotros los espectadores con un tacto y una prudencia, ya que acudiendo al poder de lo simbólico nos deja ver la intimidad de una mujer que huyó de su lugar de residencia porque le quemaron su casa y no le quedó más que otra que escapar, como además va quedando un lugar bello, poeticamente excelso y frenéticamente azuzado por el conflicto armado.

La estrategia es muy simple, pero a la vez trascendente: el espacio es tan protagonista como los personajes, y cada personaje está bien caracterizado. Seguimos el rastro de Alicia, esa mujer que parece embrujada y que quizás requiera de un exorcismo. Alicia no está en el país de las maravillas, pero sí habita un sitio lleno de exuberancia. Alicia es desterrada y nada le queda, ni siquiera su tranquilidad. Huye de la guerra pero esta la persigue. La película goza de no tener nada de violencia, pero es escabrosa, acecha el conflicto, parece que el fuego que antes consumió en llamas su casa, sigue ahí quemando y lacerando su humanidad, al tiempo que la nuestra. Nos revuelca desde las butacas generando impaciencia.

Es la primera película que se estrenó por internet, con cerca de 60 mil espectadores en línea, pero también es la película inicial sobre esa geografía arrinconada y que paso a paso va centrándose en el cine nacional, gracias a unos jóvenes realizadores, entusiastas por mostrar historias locales, íntimas, gestadas desde unas geografías donde se vive con tensión, como también con humildad y belleza.